Reincidentes condenados, pero uno pudo recuperar la libertad
sábado, 16 de febrero de 2019 · 00:00
Juicios abreviados - Uno es oriundo de Río Tercero y el otro de la capital provincial
Carlos Maldonado recibió una pena de un año de prisión por hechos de “amenazas” y “resistencia a la autoridad”, mientras que a Cristian Castellano le impusieron una sanción de ocho meses y 23 días por un “encubrimiento” y fue liberado ni bien concluyó el debate
Un albañil domiciliado en Pampayasta Sud y un joven que trabajaba para la Municipalidad de Villa María fueron condenados ayer en los Tribunales de esta ciudad, en sendos juicios de trámite abreviado presididos por la camarista Eve Flores de Aiuto.
Se trata de Carlos Damián Maldonado (37) y de Cristian Jesús Castellano (25), dos convictos reincidentes que se declararon culpables de los delitos que se les atribuían y por los que habían sido detenidos el 12 de agosto y el 22 de mayo del año pasado, respectivamente.
Maldonado fue hallado autor responsable de “amenazas reiteradas” (dos hechos) y “resistencia a la autoridad” y recibió una pena de un año de prisión de cumplimiento efectivo, mientras que a Castellano, alias “Motito”, se le impuso una sanción de ocho meses y 23 días (el tiempo que llevaba entre rejas, por lo que se le dio por compurgada la condena) y recuperó la libertad ni bien concluyó la audiencia.
Ambos procesos orales y públicos contaron con los mismos actores judiciales: además de la magistrada, intervinieron el fiscal Correccional, Horacio Vázquez; la defensora oficial Silvina Muñoz y la secretaria Gabriela Sanz.
Un tipo violento
La pena más alta recayó en Maldonado, un trabajador de la construcción nacido en la ciudad de Río Tercero el 1 de julio de 1981, quien protagonizó dos hechos de violencia en la localidad de Pampayasta, donde estaba radicado junto a su pareja, Teresa Isabel Gómez.
El 24 de abril del año pasado amenazó de muerte a Pedro Ramón Pereyra, exnovio de su concubina, al encontrarlo circunstancialmente en una chacharita ubicada sobre la ruta provincial 2, donde se encontraba trabajando.
“A vos che, hijo de puta, te voy a cagar matando”, le advirtió a viva voz a Pereyra cuando éste concurrió al negocio para llevar una botellas.
En tanto, en horas de la noche del 12 de agosto, en momentos que discutía acaloradamente con Gómez en la puerta de la casa donde convivían, llegó al lugar una comisión policial conformada por la cabo Fátima Canelo y el cabo primero José María Degiorge, quienes habían sido alertados por vecinos.
Cuando los uniformados quisieron intervenir, Maldonado se resistió tenazmente al arresto (incluso le lanzó dos golpes a la funcionaria, aunque sin alcanzarla) y cuando era trasladado al Destacamento los amenazó, diciéndoles. “Hijos de puta, ustedes a mí no me van a tocar; los voy a cagar matando, no me conocen”.
En la víspera, el iracundo albañil confesó ambos hechos y posibilitó que el juicio se abreviara. Previamente, el fiscal y la defensora habían acordado solicitar una pena de un año, con declaración de reincidencia, por lo que deberá cumplir íntegramente la sanción aplicada por Flores.
Con respecto al antecedente penal que registra, cabe señalar que Maldonado fue juzgado y condenado por primera vez el 19 de noviembre de 2009, oportunidad en que la Cámara del Crimen de Río Tercero le impuso una pena de cinco años y cuatro meses de prisión por hechos de “homicidio en grado de tentativa” y “resistencia a la autoridad”.
Una noche de enero de ese mismo año, en pleno centro de aquella ciudad y durante una pelea callejera, apuñaló a Adolfo Garatti, quien sufrió serias lesiones, aunque salvó su vida por milagro.
Con objetos robados
En el otro juicio sustanciado en la víspera en el quinto piso del Palacio de Justicia local, Cristian Castellano admitió haber recibido una serie de objetos que habían sido robados unos días antes en el carribar que estaba ubicado en el Parque Pereira y Domínguez, a pocos metros de la intersección de las avenidas Larrabure y Rawson.
El hecho se produjo entre la tarde del sábado 19 y el mediodía del 20 de mayo de 2018, cuando autores ignorados sustrajeron un grupo electrógeno marca Gladiator, dos garrafas de gas de 15 kilos, una de 10 kilos, seis banquetas plásticas, una caja con herramientas, cinco cuchillas de carnicero, un cable tipo alargue, 10 packs de gaseosas y 300 pesos en efectivo, objetos que pertenecían al dueño del tráiler gastronómico, Juan Pablo Oliva.
El martes 22 de ese mismo mes y con una orden judicial, efectivos policiales allanaron una vivienda ubicada en calle General Paz al 900, en barrio Almirante Brown, donde recuperaron la mayoría de los elementos sustraídos a Oliva y detuvieron a Castellano.
Por ese hecho, el joven nacido en Córdoba capital el 30 de diciembre de 1993 y con último domicilio en calle Deán Funes de Villa Nueva (a la vuelta de la Comisaría de Distrito), fue hallado culpable de “encubrimiento” y se le impuso una sanción que le permitió recuperar la libertad apenas concluyó el juicio.
En efecto, el fiscal Vázquez y la asesora letrada habían acordado pedir una pena de ocho meses y 23 días, por lo que se le dio por cumplida al dictarse la sentencia, aunque fue declarado reincidente porque registra una condena anterior.
Sobre el particular, el 14 de agosto de 2015 y junto a otros tres convictos, Castellano fue juzgado en la Cámara del Crimen villamariense por hechos de “robo calificado por escalamiento”, “robo simple”, “robo en grado de tentativa”, “hurto simple”, “violación de domicilio” y “encubrimiento agravado” y recibió una pena de cuatro años de prisión efectiva.
Finalmente, cabe señalar que al momento de ser detenido, el joven trabajaba para la Municipalidad de Villa María limpiando colectivos del transporte urbano de pasajeros.
En agosto de 2015, Cristian “Motito” Castellano recibió una pena de cuatro años por delitos contra la propiedad, mientras que Carlos Maldonado purgó una sanción de cinco años y cuatro meses por un intento de asesinato cometido en Río Tercero.