Tres años de prisión para un narcomenudista reincidente
miércoles, 13 de febrero de 2019 · 00:00
La jueza Eve Flores de Aiuto le impuso ayer una pena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo y una multa de 10 mil pesos a un hombre oriundo de Arroyo Algodón, luego de hallarlo culpable de vender drogas en el gabín ferroviario ubicado en barrio Industrial de Villa María.
Se trata de Mario Edgardo Romero (47), quien fue declarado autor responsable de “comercialización de estupefacientes” como consecuencia de haber sido detenido a mediados del año pasado instantes después de venderle marihuana a un circunstancial cliente, tras lo cual se le secuestró una bolsa que contenía picadura de la misma sustancia aluconógena.
Romero, alias “Rengo”, fue declarado reincidente porque en junio de 2014 recibió una sanción penal similar por otro caso de venta de estupefacientes y recuperó la libertad a fines de 2016 luego de cumplir la pena en su totalidad.
En tanto, en horas de la noche del 16 de junio del año pasado, personal de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) arrestó al narcomenudista luego de que comercializara un envoltorio con 0,5 gramo de “cannabis sativa”. Y momentos después, al allanarse su vivienda, los efectivos secuestraron una licuadora con restos de marihuana y una bolsa que contenía otros ocho envoltorios de la misma droga con 16 gramos en total.
Confesó el hecho
A poco de comenzada la audiencia en el quinto pido de los Tribunales locales, Romero confesó el hecho que se le atribuía y posibilitó que el debate oral y público se abreviara, aunque a la hora de los alegatos la Fiscalía de Cámara y la Defensa disintieron con respecto al monto de la pena.
En efecto, el fiscal Francisco Márquez pidió una sanción de cuatro años de prisión efectiva (el mínimo previsto por el artículo 5º de la Ley Federal de Estupefacientes Nº 23.737), mientras que la asesora letrada Silvina Muñoz planteó la inconstitucionalidad de la escala penal y solicitó una condena de tres años de cárcel.
Al momento de dictar sentencia, la jueza Flores hizo lugar al planteo efectuado por la defensora oficial y condenó a Romero a tres años de prisión, con declaración de reincidencia, por lo que tendrá que purgar íntegramente la sanción impuesta.
No obstante, con buena conducta y una pericia psicológica favorable, el convicto nacido el 8 de diciembre de 1971, podrá acceder a la “libertad asistida”, instituto legal que permite la excarcelación seis meses antes del cumplimiento total de la pena.
Mario Romero posee una discapacidad motriz ya que a raíz de un grave accidente de tránsito y debieron someterlo a una compleja operación en la cual le quitaron 12 centímetros de hueso en una de sus piernas.
A raíz de ese inconveniente de salud y la dificultad que tiene desde entonces para caminar, algunos allegados le pusieron el apodo con el que lo conocen familiares y amigos.