Juicios abreviados en la Cámara del Crimen de Villa María

Otras dos condenas por hechos de violencia de género y van...

Néstor Simón recibió una pena de dos años de prisión por amenazar y golpear a su expareja. Fue la segunda vez que se sienta en el banquillo de los acusados por delitos similares. En la otra audiencia de debate le impusieron seis meses de cárcel a Darío Rosales
viernes, 13 de diciembre de 2019 · 11:44

Un albañil y un carnicero fueron condenados ayer por hechos de violencia de género en perjuicio de sus exparejas, una problemática social que se repite a diario en la ciudad y que, por ende, se ha convertido en temática habitual en el ámbito tribunalicio villamariense.

Se trata de Néstor Edgardo Simón (49) y Darío Nicolás Rosales (37), a quienes les impusieron penas de dos años y de seis meses de prisión efectiva, respectivamente, en sendos juicios orales y públicos que fueron presididos por la camarista Edith Lezama de Pereyra y contaron con la participación del fiscal Francisco Márquez y de los abogados Jorge Bustos y Silvina Muñoz.

En ambos procesos, los dos convictos se declararon culpables de los delitos que se les atribuían y posibilitaron que las audiencias de debate se abreviaran, facilitando así los acuerdos previos a los que habían arribado el acusador público y los defensores para solicitar en sus alegatos las condenas finalmente impuestas por la magistrada.

A raíz de la sanción impuesta y por el tiempo que llevaba detenido, Rosales pudo recuperare la libertad cuando finalizó el juicio, aunque deberá cumplir taxativamente una serie de reglas de conducta (principalmente, abstenerse de mantener cualquier tipo de contacto con su expareja) si no quiere volver a la cárcel.

 

Primera sentencia

Juzgado y condenado por primera vez el 21 de septiembre de 2017 por hechos de “lesiones leves calificadas” y “amenazas calificadas” en contra de otra exconcubina, Simón salió de la cárcel en marzo de 2018 y entre diciembre de ese año y septiembre último volvió al ruedo de la violencia machista.

En dicho período, el irascible sujeto coaccionó, amenazó de muerte y hasta golpeó a su última pareja, además de agredirla verbalmente con insultos y expresiones denigrantes tales como “vos no tenés cerebro”.

Hace apenas tres meses el trabajador de la construcción discutió con la mujer y le propinó una trompada en el rostro, para luego advertirle que la iba a matar si “por tu culpa voy a la cárcel”.

Luego de admitir su responsabilidad penal en los hechos, Simón (nacido en Villa María el 6 de abril de 1970 y domiciliado en barrio Bello Horizonte) recibió una condena de dos años de prisión que deberá cumplir íntegramente porque fue declarado reincidente.

 

Carnicero violento

En el otro juicio de la jornada, Darío Rosales fue condenado a seis meses de prisión por distintos hechos de violencia de género, también en contra de su expareja, a quien insultó y agredió físicamente en reiteradas ocasiones, generalmente en la vía pública.

En un primer momento la Justicia procesó a los dos integrantes de la pareja: a él por la violencia ejercida contra la mujer y a ella por “desobediencia a la autoridad”, ya que a pesar de haberse dictado una orden de restricción, volvía a convivir con el agresor. De todos modos, tiempo después la víctima fue sobreseída y evitó tener que ser juzgada por ese delito.

 

Esperando la libertad

Como dato particular, en los últimos días y desde la cárcel local, Rosales publicó fotos personales y algunos textos en una  cuenta de Facebook que creó hace apenas 20 días.

En horas de la madrugada del miércoles escribió: “¿Qué estás pensando? Mi penúltima noche detrás de esta puerta de mierda”. Y poco después posteó: “Qué noche más aburrida tengo. No puedo dormir pensando qué voy hacer cuando salga de esta bosta”.

Ese mismo día, pero a media mañana, publicó el siguiente comentario: “Mi último día en esta bosta. Si Dios quiere vamos a la calle, la concha de la yuta, libertad” (sic).

Finalmente, cabe señalar que el momento de ser detenido, Rosales explotaba una carnicería en esta ciudad y, por esa razón, sus compañeros de celda lo apodaron “Carnicero”.

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