Juicios abreviados - Tres años de prisión de ejecución condicional (en suspenso)
Condenas y libertad para dos esposos muy violentos
Se trata del comerciante local Juan Alberto Guillen y del tractorista cabralense Angel Fonseca, quienes confesaron los hechos cometidos en perjuicio de sus respectivas exparejas. El primero estaba preso desde el 9 de agosto y el hombre de campo desde el 2 de febrero
Dos hombres de 57 y 38 años fueron condenados ayer en la Cámara del Crimen de Villa María por hechos de violencia de género que tuvieron como víctimas a sus exesposas en la zona rural de Arroyo Cabral y en esta ciudad, respectivamente.
En sendos juicios de trámite abreviado, Angel Roberto Fonseca y Juan Alberto Guillen recibieron idéntica pena (tres años de prisión en suspenso) y pudieron recuperar la libertad ni bien concluyeron las audiencias de debate.
El primero estaba detenido desde el 2 de febrero del corriente año, luego de haber amenazado y golpeado a su expareja, a pesar de que la mujer se encontraba postrada en una silla de ruedas. Guillen, en tanto, había sido arrestado el 9 de agosto, después de incumplir una orden judicial de restricción que le impedía acercarse a su exmujer, a quien también amenazó de muerte y agredió físicamente en su negocio.
Ambos procesos orales fueron presididos por el camarista Félix Martínez, tuvieron como acusador público al fiscal Francisco Márquez y se realizaron en el quinto piso de los Tribunales locales. En tanto, como defensores intervinieron los abogados Roberto Javier Marcos (Guillen) y Alfonso José Martín (Fonseca).
En una pescadería
En el primer juicio de la jornada compareció Juan Guillen, alias “Juanchila”, propietario de una conocida pescadería de la ciudad ubicada en calle Entre Ríos al 700, comercio que fue escenario del más grave hecho por el que fue juzgado y condenado.
Allí, el pasado jueves 4 de abril, donde el irascible sujeto se encontraba trabajando junto a su esposa, luego de cerrar la puerta y bajar las cortinas, agredió físicamente a la mujer en medio de una discusión.
En efecto, Guillen le propinó una violenta cachetada en el rostro que dejó a su esposa en el suelo. Luego la tomó de los cabellos y la arrastró hasta un sector del negocio donde se encuentran los cuchillos y la amenazó de muerte.
Seis días antes (el miércoles 29 de marzo), en el domicilio familiar de barrio San Justo, “Juanchila” había protagonizado otro violento episodio. Allí, en medio de otra disputa verbal, le colocó a la mujer una pinza de punta en el abdomen y amenazó con matarla.
Luego de la brutal agresión perpetrada en el interior de la pescadería, la víctima formuló una denuncia en sede policial y su marido fue detenido (estuvo preso algunos días), tras lo cual tomó cartas en el asunto la Fiscalía de Instrucción de turno.
Los últimos incidentes se produjeron a principios de agosto, cuando la pareja estaba separada y la Justicia ya había dictado una orden de restricción que le impedía a Guillen acercarse o mantener cualquier tipo de contacto con la madre de sus cuatro hijos.
El jueves 8 le envió mensajes de texto a través de WhatsApp (algo que tampoco podía hacer por disposición legal) y al día siguiente, en horas de la noche, fue hasta la casa de calle Pío Ceballos al 1000, donde se topó con su exesposa.
Ante la denuncia de una vecina que conocía la situación, rápidamente llegó al lugar una comisión policial que lo detuvo, y desde entonces se encontraba privado de la libertad.
En la zona rural
En el segundo juicio de la víspera fue condenado Angel Fonseca, quien admitió haber agredido a su esposa, con quien estuvo casado más de 35 años, en momentos que se encontraban en la vivienda rural ubicada entre las localidades de Arroyo Cabral y Luca.
Allí, el pasado 28 de enero y durante una discusión, golpeó a la madre de sus tres hijos (todos mayores), a pesar de que ella se encontraba en una silla de ruedas a raíz de la discapacidad motriz que padece. No conforme con eso, la insultó y hasta la amenazó de muerte.
Producto del violento ataque, la mujer resultó con politraumatismos y una herida cortante en el pie derecho y poco después radicó la correspondiente denuncia en la dependencia policial cabralense.
Fonseca fue detenido el 2 de febrero y cuando los efectivos intervinientes requisaron la casa de campo, encontraron dos escopetas por las que el iracundo sujeto no poseía autorización legal de tenencia.
Reglas de conducta
Tanto Guillen como Fonseca deberán cumplir una serie de reglas de conducta (principalmente, abstenerse de mantener cualquier tipo de contacto con su respectivas exesposas) si quieren conservar la libertad.
De lo contrario, la Justicia dejará sin efecto la condicionalidad de las penas impuestas y volverán a la cárcel, para cumplirlas de manera efectiva.
