Se multiplican las denuncias públicas por acoso sexual contra un patovica
domingo, 27 de enero de 2019 · 00:00
Violencia de género - Lo detuvieron por exhibiciones obscenas, pero después le llovieron causas
El hombre de 39 años mostró los genitales frente a un grupo de jóvenes que estaba en la costanera. Luego, se acercó a una de las chicas y le dijo: “Si te toco me hago cargo”, causando temor e impotencia en la joven que lo terminó denunciando
J.I.B., un hombre de 39 años, fue detenido el viernes a la mañana por “exhibiciones obscenas” contra un grupo de personas mayores de edad. Dado que ese accionar no es delito, sino una contravención, terminó liberado ayer.
Quien sufrió esa situación fue una joven mujer, que no dudó en denunciarlo en la Policía -lo que permitió que estuviera unas horas detenido- y además, lo hizo público en las redes sociales. Cual caja de resonancia, la publicación en Instagram y otras redes, hizo que varias mujeres que habían sufrido algún tipo de acoso, pudieran contarlo. Incluso, se sumó el nombre y el rostro del patovica al sitio “No es no” de Villa María.
Los hechos
El jueves a la noche, un grupo de amigos que había ido a bailar, decidió hacer el “after” o reunión de madrugada en la costanera.
“A eso de las 7.30 de la mañana del viernes, cae este hombre con otros más. Uno de ellos estaba muy borracho y todo golpeado. Imaginate que le dimos la silla para que se recostara por el mal estado en que había llegado”, dijo.
“En eso, comenzó a tomar confianza y yo empecé a sentir miedo. Por eso me cambié de lugar y me senté al lado de un amigo, para estar más protegida”, relató la joven a El Diario.
El se acercaba, ella lo rechazaba y él la amenazaba: “Ya vas a querer ir al boliche”, le dijo, nombrándole el sitio donde trabajaba de seguridad.
Minutos después, se bajó el cierre de los pantalones “y sacó sus partes íntimas”, dijo la mujer. “Sacudía todo y empezó a orinar. Fue asqueroso”, planteó.
Pero todavía no había pasado lo peor.
Cuando termina su exhibición, siempre siguiendo el relato de la joven, se acerca nuevamente a ella para pedirle la jarra que estaba tomando. Ella se la niega y él empieza a acosarla.
“Terminé dándole la jarra y él me dijo: si te toco, yo me hago cargo”, relató.
“Fue un momento horrible, me largué a llorar porque sentí mezcla de asco e impotencia”, agregó.
Le pidió a su primo, que era parte del grupo, que la llevara de ahí y logró salir de esa situación.
Mientras tanto, J.I.B. seguía allí. Continuaba hablando con los amigos sobre ella y diciéndole que “iba a estar todo mal” con el que fuera más cercano a la joven que acababa de irse.
También agregó: “Qué se piensa esa putita, si yo no le iba a hacer nada”, relataron.
Frente a esa agresión, las amigas, con clara actitud sorora, comenzaron a defenderla. “Y entonces se puso peor. Me contaron que sacó un cuchillo y se lo puso en el pecho a una de las chicas”. La situación de violencia no pasó a mayores pero al final, todos se fueron sabiendo que el after entre amigos ya estaba arruinado.
La joven que tuvo que abandonar primero el lugar por el acoso sufrido, decidió poner punto final a la situación y llamó a la Policía. Relató los hechos y logró que fuera detenido. “Me dijeron que cuando llegó la Policía lo esperaron a que terminara el fernet antes de llevarlo”, relató.
“Mientras tanto, yo tuve que ratificar la denuncia. Llegué a eso de las 8 a la Policía, me atendieron a las 12 y recién pude salir de ahí a las dos de la tarde”, relató.
Repercusión
Una vez que pasó todo, la joven decidió contarlo. Hizo publicaciones en las redes sociales y al instante “me habló una amiga que me mostró unos mensajes privados asquerosos que este hombre le mandaba”, dijo, en alusión a textos en los que J.I.B. le ofrece “hasta” 2.000 pesos a una mujer a cambio de relaciones sexuales.
“Después me hablaron otras chicas, a las que también les pasó lo mismo”, relató.
Tal fue la fuerza de las denuncias públicas por acoso sexual que el grupo que administra la cuenta de Instagram “No es no” Villa María, decidió sumarlo para formalizar el repudio.
En las primeras horas de la publicación, ya fueron cuatro las chicas que contaron alguna situación de acoso o de violencia.
Es importante señalar que el “escrache” tiene consecuencias públicas, pero no judiciales. El señalado en las redes como acosador, solo podrá afrontar las consecuencias que establece la ley para este tipo de hechos, una vez comprobados, si es denunciado en la Justicia.
Nota de la Redacción: dado que no hay constancia de que el acusado esté imputado formalmente de algún delito, no podemos publicar su nombre, aunque circule por las redes sociales
“Si te toco me hago cargo”, le dijo J.I.B. a la joven, que rompió en llanto por la impotencia al escuchar una frase semejante a la de “mirá cómo me ponés”.
J.I.B., un hombre de 39 años, fue detenido el viernes a la mañana por “exhibiciones obscenas” contra un grupo de personas mayores de edad. Dado que ese accionar no es delito, sino una contravención, terminó liberado ayer.
Quien sufrió esa situación fue una joven mujer, que no dudó en denunciarlo en la Policía -lo que permitió que estuviera unas horas detenido- y además, lo hizo público en las redes sociales. Cual caja de resonancia, la publicación en Instagram y otras redes, hizo que varias mujeres que habían sufrido algún tipo de acoso, pudieran contarlo. Incluso, se sumó el nombre y el rostro del patovica al sitio “No es no” de Villa María.
Los hechos
El jueves a la noche, un grupo de amigos que había ido a bailar, decidió hacer el “after” o reunión de madrugada en la costanera.
“A eso de las 7.30 de la mañana del viernes, cae este hombre con otros más. Uno de ellos estaba muy borracho y todo golpeado. Imaginate que le dimos la silla para que se recostara por el mal estado en que había llegado”, dijo.
“En eso, comenzó a tomar confianza y yo empecé a sentir miedo. Por eso me cambié de lugar y me senté al lado de un amigo, para estar más protegida”, relató la joven a El Diario.
El se acercaba, ella lo rechazaba y él la amenazaba: “Ya vas a querer ir al boliche”, le dijo, nombrándole el sitio donde trabajaba de seguridad.
Minutos después, se bajó el cierre de los pantalones “y sacó sus partes íntimas”, dijo la mujer. “Sacudía todo y empezó a orinar. Fue asqueroso”, planteó.
Pero todavía no había pasado lo peor.
Cuando termina su exhibición, siempre siguiendo el relato de la joven, se acerca nuevamente a ella para pedirle la jarra que estaba tomando. Ella se la niega y él empieza a acosarla.
“Terminé dándole la jarra y él me dijo: si te toco, yo me hago cargo”, relató.
“Fue un momento horrible, me largué a llorar porque sentí mezcla de asco e impotencia”, agregó.
Le pidió a su primo, que era parte del grupo, que la llevara de ahí y logró salir de esa situación.
Mientras tanto, J.I.B. seguía allí. Continuaba hablando con los amigos sobre ella y diciéndole que “iba a estar todo mal” con el que fuera más cercano a la joven que acababa de irse.
También agregó: “Qué se piensa esa putita, si yo no le iba a hacer nada”, relataron.
Frente a esa agresión, las amigas, con clara actitud sorora, comenzaron a defenderla. “Y entonces se puso peor. Me contaron que sacó un cuchillo y se lo puso en el pecho a una de las chicas”. La situación de violencia no pasó a mayores pero al final, todos se fueron sabiendo que el after entre amigos ya estaba arruinado.
La joven que tuvo que abandonar primero el lugar por el acoso sufrido, decidió poner punto final a la situación y llamó a la Policía. Relató los hechos y logró que fuera detenido. “Me dijeron que cuando llegó la Policía lo esperaron a que terminara el fernet antes de llevarlo”, relató.
“Mientras tanto, yo tuve que ratificar la denuncia. Llegué a eso de las 8 a la Policía, me atendieron a las 12 y recién pude salir de ahí a las dos de la tarde”, relató.
Repercusión
Una vez que pasó todo, la joven decidió contarlo. Hizo publicaciones en las redes sociales y al instante “me habló una amiga que me mostró unos mensajes privados asquerosos que este hombre le mandaba”, dijo, en alusión a textos en los que J.I.B. le ofrece “hasta” 2.000 pesos a una mujer a cambio de relaciones sexuales.
“Después me hablaron otras chicas, a las que también les pasó lo mismo”, relató.
Tal fue la fuerza de las denuncias públicas por acoso sexual que el grupo que administra la cuenta de Instagram “No es no” Villa María, decidió sumarlo para formalizar el repudio.
En las primeras horas de la publicación, ya fueron cuatro las chicas que contaron alguna situación de acoso o de violencia.
Es importante señalar que el “escrache” tiene consecuencias públicas, pero no judiciales. El señalado en las redes como acosador, solo podrá afrontar las consecuencias que establece la ley para este tipo de hechos, una vez comprobados, si es denunciado en la Justicia.
Nota de la Redacción: dado que no hay constancia de que el acusado esté imputado formalmente de algún delito, no podemos publicar su nombre, aunque circule por las redes sociales
“Si te toco me hago cargo”, le dijo J.I.B. a la joven, que rompió en llanto por la impotencia al escuchar una frase semejante a la de “mirá cómo me ponés”.