Diez años de prisión para él y la libertad para su concubina
viernes, 21 de diciembre de 2018 · 00:00
A puertas cerradas - Fueron juzgados por hechos de abuso sexual cometidos en Ticino
Hugo Bodart admitió haber sometido sexualmente a tres menores (dos de ellas, hermanas entre sí) y terminó condenado, mientras que su pareja, Vanesa Briones, fue absuelta por el “beneficio de la duda” y la excarcelaron después de pasar poco más de un año y medio entre rejas
Un changarín y peón rural domiciliado en Ticino fue condenado ayer a 10 años de prisión de cumplimiento efectivo luego de que confesara haber sometido sexualmente a tres menores de edad, tanto en aquella localidad como en un campo de la zona.
Se trata de Hugo Alberto Bodart (31), quien fue declarado autor responsable de “abuso sexual con acceso carnal reiterado” (dos hechos), “promoción a la corrupción de menores” y “abuso sexual gravemente ultrajante reiterado”.
En tanto, su concubina, Vanina Vanesa Briones (31), quien llegó a juicio acusada como coautora de “abuso sexual con acceso carnal” y “promoción a la corrupción de menores”, fue absuelta por el “beneficio de la duda” y pudo recuperar la libertad apenas concluyó la audiencia realizada en la Cámara del Crimen local.
Los hechos por los que la pareja fue detenida a mediados de mayo de 2017 (Bodart) y los primeros días de junio del mismo año (Briones) se produjeron en fechas no precisadas con exactitud, pero comprendidas entre principios de 2014 y cuando familiares directos de las víctimas radicaron la denuncia, un par de semanas antes de que arrestaran al trabajador rural.
Familiares de Briones
Por la entidad de los ilícitos que se investigaban y habiendo menores, el juicio se realizó a puertas cerradas, motivo por el cual no se conocieron detalles, aunque sí trascendió que las tres niñas abusadas (dos de ellas, hermanas entre sí) tienen un vínculo con la mujer.
A poco de comenzada la audiencia y tras la lectura de la pieza acusatoria, Bodart decidió prestar declaración y en su breve exposición ante el juez y las partes se declaró culpable de todos los hechos que se le imputaban.
Las pruebas colectadas en el expediente fueron concluyentes y el agresor sexual no tuvo otra alternativa que confesar los abusos.
Distinta actitud adoptó Briones, quien siguiendo las directivas de su defensor se abstuvo de declarar, sin que ello sea interpretado como una presunción de culpabilidad. Esta circunstancia impidió que el juicio fuera de trámite abreviado, ya que para que ello suceda todos los acusados deben declararse autores responsables de los delitos que se les atribuyen.
No hubo testigos
De todos modos, el fiscal Francisco Márquez y los defensores “ad hoc” Antonio Alarcos (Bodart) y Lisandro Caronni (Briones) habían acordado previamente que incorporarían toda la prueba por lectura, omitiéndose así la recepción de testimonios en la sala del quinto piso de Tribunales.
Cabe señalar que la participación de Alarcos y Caronni como representantes legales de los imputados obedece a que fueron designados por la Justicia como asesores letrados, ya que los tres defensores oficiales que se desempeñan en el ámbito local no pudieron intervenir por distintas razones.
A la hora de los alegatos, el fiscal de Cámara sostuvo la acusación original y solicitó penas de 10 años de prisión efectiva para ambos. En tanto, Alarcos adhirió al pedido de Márquez, mientras que Caronni reclamó la absolución de la mujer por considerar que las pruebas en su contra eran insuficientes.
Finalmente, al momento de dictar sentencia, el juez Félix Martínez le impuso a Bodart ala condena requerida por el acusador público y absolvió a Briones por el “beneficio de la duda” y ordenó su inmediata libertad, la que se efectivizó ni bien concluyó el debate.
Otros detalles
Tanto Bodart, alias “Negrazo”, como Briones, nacieron en Ticino los días 10 de enero y 2 de noviembre de 1987, respectivamente. Al momento de ser detenidos, estaban domiciliados en San Martín 553 de aquella localidad.
Ambos tienen escasa instrucción y los dos realizaban tareas rurales en un campo ubicado en la zona, aunque él también se ganaba la vida haciendo changas de distinto tipo.