Cinco miembros de una familia condenados por narcomenudeo
miércoles, 12 de diciembre de 2018 · 00:00
Juicio abreviado - En una despensa de barrio Botta tenían un quiosco de drogas
Se trata de Silvia Villafañe, su concubino Germán Gamero, sus hijos Maira y Juan Cruz Ríos y la pareja de esta última, Marcos Santilli. Los dos primeros recibieron penas de cuatro años de prisión y los restantes de un año y fueron liberados
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La abogada Florencia Vottero junto a Maira Ríos (atrás) y Silvia Villafañe[/caption]
Dos mujeres y tres hombres, miembros de una familia villamariense, fueron condenados ayer en la Cámara del Crimen local por narcomenudeo, actividad ilegal que desarrollaban en una despensa ubicada en barrio Felipe Botta, donde también explotaban un quiosco de venta de drogas.
La jefa del clan familiar es la conocida trabajadora sexual Silvia Alejandra Villafañe (49), referente de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentina (AMMAR), quien recibió una sanción de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo luego de ser declarada coautora de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización” y autora de un hecho de “usurpación”, en otra causa penal que tenía pendiente desde 2013.
Pena unificada
Idéntica pena le aplicaron a su concubino, Germán Alberto Gamero (45), pero como se encuentra cumpliendo una condena de cuatro años dictada el pasado 19 de abril, se unificaron ambas sentencias y se le impuso una pena única de ocho años de cárcel, con declaración de reincidencia.
Las otras tres personas que se sentaron en el banquillo de los acusados son los hermanos Maira Yamil (27) y Juan Cruz Ríos (20), hijos de Villafañe, y la pareja de la joven, Marcos Gabriel Santilli (27).
A excepción de Gamero, quien se encuentra privado de la libertad desde abril de 2017 por la que fue su primera causa de drogas, los miembros de la familia fueron detenidos el 24 de noviembre del año pasado, cuando la Policía allanó la vivienda ubicada en Teniente Ibáñez al 2100 en busca de un televisor led robado.
Sin embargo, el procedimiento dio resultado negativo, pero encontraron varios envoltorios que contenían cocaína y marihuana (unos 100 gramos en total), por lo que dieron intervención a la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA).
Además de los estupefacientes, que ya estaban fraccionados para su venta, la FPA incautó una balanza digital, 57 mil pesos en efectivo y cuatro teléfonos celulares.
Todos confesaron
Tanto Villafañe como el resto de los acusados admitieron los hechos que se les atribuían, por lo que la audiencia de debate se abrevió y fue presidida por el camarista Félix Martínez.
Silvia Villafañe, nacida el 24 de septiembre de 1969, es madre de 11 hijos -tres de ellos menores de edad- y desde hace algunos años está en pareja con Germán Gamero, un convicto con un frondoso prontuario policial y penal, en su gran mayoría por delitos contra la propiedad.
Sobre el particular, en septiembre de 2011 este mecánico y camionero oriundo de la localidad de Sacanta, nacido el 17 de septiembre de 1973, recibió una condena de siete años de prisión por un asalto a mano armada perpetrado en la Distribuidora Mayorista Yayana, de barrio Industrial, el 24 de septiembre de 2008.
Gamero recuperó la libertad a fines de 2015 y volvió a ser detenido en abril de 2017, durante un control vehicular sobre la ruta nacional 158. En esa oportunidad, la Policía le secuestró un envoltorio que contenía marihuana.
Fue juzgado un año más tarde y la camarista Eve Flores le impuso una pena de cuatro años de prisión por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.
Alojado en la cárcel de San Francisco, Gamero quedó involucrado en la causa iniciada contra Villafañe y el resto de su familia cuando se determinó que, a pesar de estar entre rejas, se contactaba con proveedores de cocaína y marihuana y luego mandaba a su pareja para que comprara las drogas, las fraccionara y las vendiera.
La investigación judicial y policial dio sus frutos cuando se analizaron los mensajes de texto almacenados en el teléfono celular de Villafañe, en los cuales quedó registrado que Gamero daba las instrucciones y ella se encargaba de adquirir los estupefacientes, e incluso realizaba algunas ventas a través del mismo dispositivo.
Con respecto a los hermanos Maira y Juan Ríos (albañil) y Santilli (jardinero), fueron declarados coautores responsables de “tenencia simple de estupefacientes” y se les impuso una sanción de un año de prisión efectiva.
Como estaban detenidos desde el 24 de noviembre de 2017, se les dio por cumplida la condena y los tres recuperaron la libertad ni bien concluyó la audiencia en el quinto piso de Tribunales. En cambio, Villafañe y Gamero continuarán alojados en la cárcel de barrio Belgrano algún tiempo más.
Ella deberá completar las dos terceras partes de la condena (dos años y ocho meses) para poder solicitar la “libertad condicional”, mientras que su concubino tendrá que cumplir íntegramente la sanción ya que fue declarado reincidente.
Juez y partes
Además del juez Martínez, intervinieron en el proceso oral y público el fiscal Francisco Márquez, la abogada Florencia Vottero (asistió legalmente a los cinco miembros de la familia) y el secretario Guillermo Picco.
Previo a las deliberaciones, fiscal y defensora habían acordado las penas que iban a solicitar en sus respectivos alegatos si los acusados confesaban los hechos.
Finalmente, cabe agregar que, además de las sanciones penales aplicadas, la Justicia también impuso multas de 15.000 pesos a Villafañe y a Gamero, y de 3.000 pesos a los hermanos Ríos y a Santilli.
La abogada Florencia Vottero junto a Maira Ríos (atrás) y Silvia Villafañe[/caption]
Dos mujeres y tres hombres, miembros de una familia villamariense, fueron condenados ayer en la Cámara del Crimen local por narcomenudeo, actividad ilegal que desarrollaban en una despensa ubicada en barrio Felipe Botta, donde también explotaban un quiosco de venta de drogas.
La jefa del clan familiar es la conocida trabajadora sexual Silvia Alejandra Villafañe (49), referente de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentina (AMMAR), quien recibió una sanción de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo luego de ser declarada coautora de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización” y autora de un hecho de “usurpación”, en otra causa penal que tenía pendiente desde 2013.
Pena unificada
Idéntica pena le aplicaron a su concubino, Germán Alberto Gamero (45), pero como se encuentra cumpliendo una condena de cuatro años dictada el pasado 19 de abril, se unificaron ambas sentencias y se le impuso una pena única de ocho años de cárcel, con declaración de reincidencia.
Las otras tres personas que se sentaron en el banquillo de los acusados son los hermanos Maira Yamil (27) y Juan Cruz Ríos (20), hijos de Villafañe, y la pareja de la joven, Marcos Gabriel Santilli (27).
A excepción de Gamero, quien se encuentra privado de la libertad desde abril de 2017 por la que fue su primera causa de drogas, los miembros de la familia fueron detenidos el 24 de noviembre del año pasado, cuando la Policía allanó la vivienda ubicada en Teniente Ibáñez al 2100 en busca de un televisor led robado.
Sin embargo, el procedimiento dio resultado negativo, pero encontraron varios envoltorios que contenían cocaína y marihuana (unos 100 gramos en total), por lo que dieron intervención a la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA).
Además de los estupefacientes, que ya estaban fraccionados para su venta, la FPA incautó una balanza digital, 57 mil pesos en efectivo y cuatro teléfonos celulares.
Todos confesaron
Tanto Villafañe como el resto de los acusados admitieron los hechos que se les atribuían, por lo que la audiencia de debate se abrevió y fue presidida por el camarista Félix Martínez.
Silvia Villafañe, nacida el 24 de septiembre de 1969, es madre de 11 hijos -tres de ellos menores de edad- y desde hace algunos años está en pareja con Germán Gamero, un convicto con un frondoso prontuario policial y penal, en su gran mayoría por delitos contra la propiedad.
Sobre el particular, en septiembre de 2011 este mecánico y camionero oriundo de la localidad de Sacanta, nacido el 17 de septiembre de 1973, recibió una condena de siete años de prisión por un asalto a mano armada perpetrado en la Distribuidora Mayorista Yayana, de barrio Industrial, el 24 de septiembre de 2008.
Gamero recuperó la libertad a fines de 2015 y volvió a ser detenido en abril de 2017, durante un control vehicular sobre la ruta nacional 158. En esa oportunidad, la Policía le secuestró un envoltorio que contenía marihuana.
Fue juzgado un año más tarde y la camarista Eve Flores le impuso una pena de cuatro años de prisión por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.
Alojado en la cárcel de San Francisco, Gamero quedó involucrado en la causa iniciada contra Villafañe y el resto de su familia cuando se determinó que, a pesar de estar entre rejas, se contactaba con proveedores de cocaína y marihuana y luego mandaba a su pareja para que comprara las drogas, las fraccionara y las vendiera.
La investigación judicial y policial dio sus frutos cuando se analizaron los mensajes de texto almacenados en el teléfono celular de Villafañe, en los cuales quedó registrado que Gamero daba las instrucciones y ella se encargaba de adquirir los estupefacientes, e incluso realizaba algunas ventas a través del mismo dispositivo.
Con respecto a los hermanos Maira y Juan Ríos (albañil) y Santilli (jardinero), fueron declarados coautores responsables de “tenencia simple de estupefacientes” y se les impuso una sanción de un año de prisión efectiva.
Como estaban detenidos desde el 24 de noviembre de 2017, se les dio por cumplida la condena y los tres recuperaron la libertad ni bien concluyó la audiencia en el quinto piso de Tribunales. En cambio, Villafañe y Gamero continuarán alojados en la cárcel de barrio Belgrano algún tiempo más.
Ella deberá completar las dos terceras partes de la condena (dos años y ocho meses) para poder solicitar la “libertad condicional”, mientras que su concubino tendrá que cumplir íntegramente la sanción ya que fue declarado reincidente.
Juez y partes
Además del juez Martínez, intervinieron en el proceso oral y público el fiscal Francisco Márquez, la abogada Florencia Vottero (asistió legalmente a los cinco miembros de la familia) y el secretario Guillermo Picco.
Previo a las deliberaciones, fiscal y defensora habían acordado las penas que iban a solicitar en sus respectivos alegatos si los acusados confesaban los hechos.
Finalmente, cabe agregar que, además de las sanciones penales aplicadas, la Justicia también impuso multas de 15.000 pesos a Villafañe y a Gamero, y de 3.000 pesos a los hermanos Ríos y a Santilli.