¡QUIERO EMPRENDER!
Cómo generar y aprovechar los distintos tipos de asociativismo
Emprender de esta manera tiene muchas ventajas, aunque hay que tener en cuenta algunas cuestiones de manera tal que sea provechoso para todas las partes intervinientesEscribe Lic. Karina Costabello (*)
Muchas veces, los microemprendedores inician y mantienen sus negocios en soledad y con pocos recursos. Además, comparten uno de los mitos más conocidos a la hora de emprender, esto es, que el capital financiero es lo más importante, cuando no es lo único importante. Muchas veces carecen de estrategias claras para aprovechar sus vínculos y hacer crecer su capital social. Sobre las opciones para fortalecer un emprendimiento, las personas deben acrecentar la red de contactos, convertir en aliados a la competencia y otros actores claves, mejorar las relaciones con proveedores, clientes y empleados, generar y aprovechar los distintos tipos de asociativismo.
No tenemos por qué saberlo todo; hay otras personas que nos pueden ayudar a emprender un negocio, proyecto o idea. Encarar una actividad en solitario requiere mucho más esfuerzo que hacerla junto a otras personas. “La inteligencia de una colmena siempre es mucho mayor que de una abeja”, dice el dicho. Asociarse, entonces, tiene muchas ventajas, aunque hay que tener en cuenta algunas cuestiones de manera tal que sea provechoso para todas las partes intervinientes.
¿Qué es el asociativismo?
Es un proceso por el cual un grupo de personas u organizaciones se encuentra para sumar esfuerzos, compartir ideales y buscar objetivos concretos. A partir de la asociación, se busca dar una respuesta colectiva a necesidades e intereses comunes, respetando la pluralidad de los actores que participan y reconociendo, también, la autonomía individual. Así, el asociativismo, es una forma de participación en la cual se privilegia el trabajo colectivo por sobre el esfuerzo individual. Se da cuando un conjunto de personas (u organizaciones) considera tener intereses similares y un mismo objetivo a realizar. Es decir, supone considerar al otro como un par con el cual afrontar dificultades comunes y construir un proyecto que, respetando las voluntades individuales, permita generar acuerdos. Lo importante es que cada grupo reconozca en los otros un principio igualitario, con los mismos derechos y obligaciones; y posibilite la participación de todos, aunque se exprese de distintas formas y con distintos grados de compromiso. Todo debe surgir de un espacio de discusión colectivo donde se generen consensos.
Hay que tener en claro que no hay espacios asociativos “ideales”. En tanto participan diversas personas, siempre hay necesidad de reflexionar sobre las prácticas que se desarrollan y cuáles son los valores que las sustentan. Requiere afrontar temores y obstáculos y es necesario que se trabajen las dimensiones claves de la gestión asociativa hacia adentro del grupo. Esto no es ni más ni menos que la potencialidad del emprendimiento de pensarse con otros, en red, no sólo con sus miembros, sino también con otros actores del territorio.
La asociatividad, en el caso de las empresas se relaciona con el concepto de cooperativismo: si cooperamos, en lugar de sólo competir, podemos obtener algunas ventajas como mayor capacidad de negociación con proveedores, mejores precios en los insumos, estrategias conjuntas de comercialización entre un grupo de pequeños productores, compartir maquinarias, tecnología y know how, o desarrollar en forma conjunta estrategias de comercio exterior. Se debe intentar sostener una relación de equilibrio entre las partes, porque si se inclina la balanza para uno de los lados, la asociatividad no es sustentable. En este caso conviene aplicar el paradigma ganar/ganar; esto significa que los acuerdos beneficien siempre a ambas partes, lo cual genera un aumento del compromiso y confianza entre los intervinientes. Los jóvenes emprendedores corren con la ventaja de que tienen una mentalidad más abierta y mayor flexibilidad para internalizar este esquema.
Con el objeto de aprovechar y potenciar las fortalezas de cada uno de los integrantes, el modelo asociativo posibilita desarrollar proyectos más eficientes, minimizando los riesgos individuales. Las empresas asociadas, mediante la implementación de acciones conjuntas mejoran la competitividad e incrementan la producción a través de alianzas entre los distintos agentes que interactúan en el mercado, incrementando las oportunidades de crecimiento individual y colectivo.
¿Cómo es la organización o gestión asociativa?
Toda organización posee un objetivo que la guía. Cuando éste es construido colectivamente, en base a discusiones y consensos, aún en un marco de diferencias, las personas se comprometen y la organización se fortalece. Otra de las cuestiones centrales a construir en conjunto son los valores, es decir, aquellos principios que orientarán el espacio en su cotidianeidad y que pondrán los límites de lo que se discute, así como el límite de lo aceptable y lo inaceptable en el espacio. Consensuados estos pilares, se requiere discutir acuerdos de funcionamiento: lugar de reuniones, periodicidad de encuentros, autoridades, coordinación, cómo se tomarán las decisiones, comunicación y responsabilidades para realizar actividades. El trabajo conjunto es una forma de trabajar en el interior de los grupos, así como en las relaciones y la cooperación entre ellos. Para que esto pueda generarse debe estar basado en principios, habilidades y competencias. A continuación se detallan algunas de ellas:
· Reconocimiento de la diversidad
· Sinergia, trabajo en equipo
· Autonomía e interrelación entre las partes
· Pertenencia participativa
· Compromiso
· Objetivos comunes
· Comunicación transparente y permanente
· Construcción y gestión colectiva del conocimiento
· Flexibilidad organizativa
· Liderazgo colectivo
· Evaluación y aprendizaje permanente
· Buen clima de relación interpersonal.
La clave es poder complementar necesidades, tener valores compartidos y un alto grado de confianza. La sinergia nos propone un cambio de paradigma, donde el aporte del todo es mucho mayor que la suma de aportes individuales. Pensar en que todas las partes ganen y se beneficien nos puede llevar a un mercado no tan salvaje, más responsable socialmente, donde se entiendan las problemáticas de cada actor. El asociativismo es un vehículo colectivo para llegar a estas soluciones.
(*) Comunicadora social publicitaria del Estudio Moon Comunicación, Marketing y Diseño
