Emprender a temprana edad

La ilusión, el escaso miedo al riesgo y el gran dominio de la tecnología son cualidades de los jóvenes que cada vez más los animan a crear su propia empresa

Escribe: Lic. Karina Costabello (*)
Especial para El Diario

Los jóvenes, en especial los millennials, tienen mayor predisposición a emprender que generaciones anteriores. Trabajar para otra persona, especialmente en condiciones mal pagas, muchas horas y cumpliendo horarios, no les compensa. Prefieren el autoempleo y luchar por un proyecto propio, confían en su capacidad y sus recursos para sacarlo adelante y muestran menos temor ante las subidas y bajadas que supone todo proceso emprendedor.

Si bien para emprender es necesario contar con algo más que predisposición, con una formación adecuada, acceso a recursos y un asesoramiento adaptado, cualquier joven puede desarrollar con éxito un proyecto emprendedor y crear así su propio puesto de trabajo. La ilusión, el escaso miedo al riesgo y el gran dominio de la tecnología son cualidades de los jóvenes que cada vez más los animan a crear su propia empresa.

 

No todo es color de rosa

Pero no todo es tan fácil como parece. El emprendimiento no sólo implica poner en marcha una idea, también hay que mantenerla, crear un proyecto escalable que tenga capacidad de crecimiento y que convenza a los inversores. Y muchas veces, los que comienzan un emprendimiento a temprana edad se topan con la inexperiencia y la falta de contactos y de conocimientos en materia de negocio, tan necesarios en la puesta en marcha de cualquier empresa. Para superar esto, los jóvenes emprendedores pueden buscar orientación de mentores y directores ejecutivos experimentados. Después de todo, el aprendizaje constante es parte de la vida de cada emprendedor.

También hay pocas probabilidades de que el joven emprendedor tenga suficientes ahorros e inversiones para financiarse. Sin embargo, si tiene la idea y la dirección correctas, se pueden encontrar los capitalistas de riesgo correctos para invertir en su startup y guiarlo.

Otra cosa que puede suceder es que cuando se comienza joven y sin experiencia, los inversores se enfrentan a problemas al confiar esas ideas y proyecto. La clave de esto es una genial idea presentada de manera brillante y segura. Ganar la confianza de las personas puede ser desafiante, pero gratificante al mismo tiempo.

 

Las ventajas superan a las desventajas

A pesar de todo eso que dije anteriormente, nada puede detener el impulso y la energía de un emprendedor con una buena idea. Lo que los motiva y hace que emprendan muy jóvenes es:

*Una buena actitud: la curiosidad y el saber sobreponerse a un fracaso, son características que vemos en un joven. Por eso, tienen una actitud más relajada frente al fracaso y están mucho más dispuestos a seguir intentando.

*La tecnología: mientras más joven, es mayor el conocimiento tecnológico, porque van creciendo junto a los avances. Por eso, para ellos es más fácil desarrollar proyectos ligados a este mundo o sirviéndose de las tecnologías en sus proyectos.

*Su perseverancia: no hay persona más insistente y persistente que alguien joven. Tienen tanta energía que es difícil pararlos cuando quieren conseguir algo.

*Sin temores: la audacia propia de la juventud hace que no tengan miedo a la hora de invertir o de arriesgarse, y en realidad cuando somos más jóvenes podemos permitirnos el arriesgarnos e incluso caernos. Saben que tienen tiempo para recuperar lo invertido, y se mueven más por la pasión de hacer algo que aman que por el dinero que esto les va a entregar.

Incluso si no se obtiene la ventaja de ser el primero en la industria en la que se encuentra, definitivamente tendrá la ventaja de comenzar temprano en la vida. Los jóvenes no ven ningún límite y no se ven obstaculizados por nada. Recién salidos de la universidad, la mente joven está llena de nuevas ideas. Como emprendedor se termina haciendo todo tipo de trabajo completamente fuera de su dominio, estos niveles de energía son una ventaja adicional. Además, al ser una generación impulsada por la tecnología constantemente, enganchada a las redes sociales, la socialización y la creación de redes nunca es un problema para los millennials.

Con las startups de la nueva era hay más posibilidades de experimentar con la tecnología y las ideas, y es probable que los empresarios de entre 20 y 30 años asuman riesgos. Cuanto mayor sea el riesgo, mayor será el rendimiento potencial.

 

Fomentar el emprendimiento en los adolescentes

No solo se trata de enseñarles a montar un negocio, sino de dotarlos de las herramientas para desarrollarse en un mundo altamente competitivo, enseñarles a manejar sus propios recursos, trabajar en equipo, a ser líderes, tener confianza en sí mismos y desarrollar su inteligencia emocional. Luego vendrá el entrenamiento en habilidades gerenciales y financieras.

Hay que hacer énfasis en la capacidad de planificar y analizar desde niños. Se les debe inculcar que una buena idea no basta. Educar niños y jóvenes con espíritu emprendedor es ayudarlos a construir un futuro donde tengan la capacidad de generar ingresos, ser independientes y acceder a muchas oportunidades en un mundo que se encuentra en constante cambio y automatización.

Un proceso de emprendimiento significativo y divertido puede mantener a los jóvenes alejados de actividades ilícitas y de distintas problemáticas que en muchos casos son estimuladas por el ocio, la falta de disciplina y la falta de orientación de los adultos.

 

(*) Comunicadora social - publicitaria del Estudio Moon Comunicación, Marketing y Diseño

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