Chau, chau al billete de 5 pesos
El billete de 5 pesos salió de circulación ayer, luego de que venza la extensión del plazo estipulado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para su uso en negocios y comercios del país para cualquier transacción.
Hasta el 31 de marzo próximo, en tanto, los bancos deberán canjear los billetes de 5 pesos o acreditarlos en cuentas, para lo cual se podrá juntar varios y canjearlos por billetes de mayor denominación.
El Central subrayó que todos los bancos, públicos o privados, tienen la obligación de aceptarlos y que deberán depositar dichos billetes, en calidad de deteriorados, en sede del Banco Central hasta el 30 de junio de este año, día a partir del cual "serán considerados desmonetizados".
En la actualidad, el billete de 5 pesos coexiste con la moneda del mismo valor, de color plateada con la representación del Arrayán, que "remplazará de forma definitiva al billete", precisó el Central.
A mediados del mes pasado, la entidad monetaria decidió extender por un plazo de un mes la circulación del billete de 5 pesos, al acceder al pedido de cámaras empresarias y comerciales de prorrogar el vencimiento inicialmente previsto para el 31 de enero.
Según informó el BCRA, hasta finales de enero y desde el 1 de agosto de 2019 se retiraron de circulación más de 50 millones de billetes, aunque quedaron en poder del público unos 459,6 millones de unidades de este billete con la imagen del General José de San Martín en su anverso, emitido a partir de 1998.
Presentes en los bolsillos de los argentinos desde 1992, la salida de circulación de los billetes de 5 pesos ejemplifica la pérdida de poder adquisitivo de la moneda local, como producto de tantos años de inflación. Cuando salió por primera vez a la calle, el billete verde servía para comprar 5,2 kilos de pan o 9 kilos de azúcar. Hoy, apenas se podrían comprar con él 50 gramos de pan o 110 gramos de azúcar.
Además, desde ayer la imagen del General José de San Martín, Padre de la Patria, libertador de la Argentina, Perú y Chile, volverá a estar ausente después de 78 años de presencia ininterrumpida en los sucesivos signos monetarios argentinos.
Un 8,4% menos de poder adquisitivo
Los salarios perdieron 8,4% de poder adquisitivo real en último año de gestión de Macri. Por segundo año consecutivo, quedaron muy atrás de la suba de precios minorista, según informó el INDEC. En 2018 los salarios tuvieron una caída real de 6,3% promedio y en los 2 años acumularon una baja de 15,2%.
