¡Quiero emprender!
Los emprendedores sociales pueden cambiar el mundo
Existe una generación de emprendedores que busca redefinir al éxito con proyectos que impactan positivamente en la vida de los demásEscribe: Lic. Karina Costabello (*)
Especial para EL DIARIO
Es un hecho que el mundo está cambiando, en gran medida gracias a una generación de emprendedores que busca redefinir al éxito con proyectos que impactan positivamente en la vida de los demás. Emprendimiento social es el nombre con el que logramos ubicar a estos agentes de cambio que, con el firme objetivo de buscar revolucionar la vida de miles de personas, construyen negocios sólidos, robustos y escalables. Su fin no es económico, aunque existe también la idea del emprendimiento social como una mezcla entre ideas innovadoras que buscan un cambio social y cierto beneficio económico para poder aplicarlas.
El emprendimiento social cumple, en la actualidad, un papel muy importante para las sociedades, ya que aporta soluciones a problemas reales. Afortunadamente, muchas personas, compañías y organizaciones asumen este reto y se involucran; esto significa un primer paso hacia un mundo mejor y más equitativo. Se podría decir que los emprendedores sociales son como albañiles que vienen a “remendar” los agujeros que una comunidad padece, ya sea por impericia, falta de recursos o desconocimiento del Estado responsable. En lugar de dejar las necesidades de la sociedad al gobierno o a los sectores industriales, los emprendedores sociales dan con aquello que no funciona y solucionan el problema dándole la vuelta al sistema, difundiendo la solución y convenciendo a sociedades enteras para que den nuevos pasos.
Los emprendedores sociales son personas con soluciones innovadoras para los problemas más acuciantes de la sociedad. Son ambiciosos y persistentes en su lucha por los asuntos sociales más importantes y en la búsqueda de nuevas ideas que provoquen cambios a gran escala. A menudo parecen poseídos por sus ideas, dedicando sus vidas a cambiar el futuro de su terreno. Son al mismo tiempo visionarios y realistas, preocupados por la puesta en práctica de su visión por encima de todo. Presentan ideas que son usables, entendibles, éticas y que concitan un amplio apoyo con el fin de maximizar el número de personas que están dispuestas a dar un paso, tomar su idea y llevarla a cabo. Son reclutadores de personas dispuestas a provocar un cambio, demostrando que los ciudadanos que transforman su pasión en acción pueden hacer todo aquello que se propongan.
Generación tras generación, los negocios se ven revolucionados y en este momento los millennials ponen de cabeza la forma de emprender dándole prioridad a los proyectos que pretenden generar un verdadero cambio. El emprendimiento social se preocupa tanto por la utilidad como por generar un impacto positivo, especialmente enfocado en los sectores más vulnerables, y aunque no es nuevo, este tipo de emprendimiento es un boom en América Latina. Este movimiento aparece no sólo como una alternativa más, sino que da respuesta a la necesidad de millones de jóvenes que buscan que su trabajo diario tenga un sentido.
Existen diferentes modelos de emprendimientos sociales. Puede ser un proyecto que surge con la necesidad de resolver un problema social, como por ejemplo la falta de agua en algunos países. Pero también puede ser una empresa u organización que decide vincular su negocio y tener un lado más B, entonces su finalidad ya no es solo la económica, sino la generación de un triple impacto:
•Beneficio social.
•Impacto medioambiental positivo.
•Rédito económico y financiero.
Este triple impacto es lo que verdaderamente diferencia al emprendimiento social del de tipo meramente comercial. Este plano es el que predomina y se ubica como centro de las acciones y decisiones de la organización.
No significa que se trate de asociaciones sin fines de lucro, más bien, hace referencia a que los beneficios económicos pasan a un segundo plano, pero desde luego que siguen existiendo porque son los que le van a dar a la idea o al proyecto, un futuro sostenible y exponencial.
Requisitos éticos para ser un emprendedor social
•Una misión social
Intenta proveer bienes o servicios a necesidades humanas básicas que no están siendo atendidas adecuadamente
•Innovación
Encuentra una solución innovadora para un problema social, combinando los recursos de los que dispone para lograr sus fines.
•Sostenibilidad económica
La empresa debe ser capaz de soportar económicamente su actividad mediante los ingresos que obtenga en el mercado, vendiendo o prestando sus bienes y servicios, con una cierta orientación hacia el beneficio.
•Revisión de Misión y Valores
Deben estar en permanente revisión y actualización para estar siempre alineados con su actividad, procurando no afectar negativamente a nadie en el desempeño de su labor.
•Legitimidad
Contar con la aprobación de la comunidad en la que operan, y se mide por el número de donantes que tienen, el apoyo público y privado que logran o la reputación entre los diferentes colectivos que, de un modo u otro, se ven afectados por sus actividades.
•Coherencia
La coherencia entre todas las acciones que lleva a cabo una empresa social y su misión y valores aumenta su legitimidad y sus posibilidades de lograr apoyo.
•Comunicación
Las empresas sociales deben dar seguimiento e informar sobre el impacto social de sus actividades. Generar esta información es útil tanto internamente como en la relación con los agentes externos a la organización.
Podés estar pensando que esta historia de hacer el mundo un lugar mejor es muy linda, pero no llena la panza de nadie. Pero la verdad es que el hecho de que una institución no tenga fines de lucro no quiere decir que ella sea constituida sólo por voluntarios. Es la diferencia entre el retiro mensual y la ganancia de un empresario. Es decir, podés ser un emprendedor social y recibir un sueldo de acuerdo con las necesidades -desde que la empresa tenga una fuente de ingresos que lo permita-.
En definitiva, esto se trata del surgimiento de nuevos actores en la sociedad. Con tácticas similares a las que priman en el mundo capitalista, incluso emulando las técnicas productivas, comunicativas y distributivas, las empresas y organizaciones públicas y privadas ponen manos a la obra para crear un mundo mejor.
(*)Comunicadora Social - Publicitaria. Del Estudio Moon Comunicación, Marketing y Diseño
