Tratado de libre comercio
A favor y en contra: lo que dejó el acuerdo Mercosur-UE
Tras la concreción de una negociación histórica, comenzaron a sumarse los análisis sobre cómo impactará el nuevo tratado comercial en nuestro paísEl Mercosur logró en Bruselas concluir las negociaciones para la firma de un Acuerdo de Asociación Estratégica con la Unión Europea, un evento sin precedentes para ambos bloques y uno de los más importantes en la historia a nivel mundial.
Tras esto, los análisis sobre si esto beneficia, a quién, o perjudica y a quién, en nuestro país, no se hicieron esperar.
A favor
Hay quienes consideran que este nuevo marco posiciona a Argentina como uno de los países beneficiados, ya que por dicho entendimiento se abren oportunidades para los productos locales.
El intercambio comercial entre la Argentina y Europa se ubicó en 2018 en u$s20.000 millones, de acuerdo a los registros del Indec, en una relación deficitaria para la economía local que consiste en exportaciones agroalimentarias e importaciones industriales.
En principio, desde el Foro de Convergencia Empresarial celebraron el acuerdo de libre comercio y consideraron que "habrá un impacto positivo en la generación de empleo genuino en el sector formal de la economía" de la Argentina.
"Es un paso muy importante de integración de Argentina con el mundo y abre a nuestros productos y servicios un mercado de más de 700 millones de consumidores, como así también, como contrapartida, la posibilidad de que nuestros consumidores tengan acceso a productos de excelente calidad a precios accesibles", indicaron.
El Foro de Convergencia Empresarial planteó que "será imprescindible mejorar las condiciones de competitividad" y mencionó la implementación de "medidas de transformación estructural" como "la reducción de la presión impositiva, la reforma de los convenios laborales y la disminución de la tasa de inflación a los niveles de nuestros países competidores".
Por otra parte, desde la consultora ABECEB opinaron: “En general un acuerdo de estas características tiene más chances de ser aprovechado por grandes empresas que por Pymes. Para estas últimas, la integración con la UE puede significar un reto, dado que cuentan con menores recursos para insertarse en los mercados globales (la exportación implica enfrentar costos fijos y desafíos que van más allá de superar una barrera arancelaria) y hacer frente a la competencia”.
Sin embargo, la buena noticia es que el acuerdo contempla mecanismos e instrumentos específicos para Pymes, entre los cuales pueden mencionarse el financiamiento, la cooperación técnica, la transferencia de know-how, la creación de joint-ventures y el apoyo para lograr su inserción en las cadenas de valor como proveedores. A su vez, “sí puede haber un beneficio importante para Pymes que no exporten de manera directa pero que vendan bienes y servicios a los exportadores. Es el caso de muchas empresas de agroalimentos (especialmente en economías regionales), en las pequeñas empresas exportan sus productos a través de intermediarios”, agregaron desde la consultora que conducía el actual Ministro de Industria y Trabajo Dante Sica.
En contra
La contracara del festejo oficial por el acuerdo fue la preocupación de cámaras empresarias y sindicatos, que temen ser la "variable de ajuste" y sucumbir a la competencia
El candidato presidencial Alberto Fernández fue uno de los primeros en criticar el pacto, al considerar que traerá "perjuicios a nuestra industria y el trabajo argentino".
“Es un modelo que vuelve a condenar a la Argentina a un modelo exportador de productos primarios y que va a castigar severamente a la industria argentina. Uno de los más castigados va a ser el sector automotor, que es nuestra nave insignia en materia industrial. De todas maneras, tengo la tranquilidad de que es un acuerdo diplomático, internacional, que tiene que pasar por el Congreso”, señaló.
Por otra parte, desde Red Observar, un think tank conformado por el Centro de Economía Política y el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior, entre otras agrupaciones, también advirtieron sobre los términos del acuerdo.
El problema, advirtieron, es que la UE "no reconoce en ningún tramo el concepto de asimetría entre las partes".
"Pese a que quintuplica en PBI al Mercosur y más que duplicó sus exportaciones a la región en los últimos diez años, ha obtenido un sinnúmero de concesiones en materia de desgravación de bienes, reglas de origen, compras públicas, servicios y establecimiento y propiedad intelectual", alertaron.
La conclusión que hacen, es que el objetivo primordial de las potencias europeas fue el de asegurar la apertura del Mercosur para sus productos industriales, mientras que el TLC genera que la Argentina se convierta en un mero proveedor de materias primas.
En la misma línea, un reciente trabajo realizado por el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior (ODEP), que conduce Paula Español, ya había alertado sobre los riesgos de alcanzar el libre comercio con estas potencias: en concreto, proyectan que entran en zona de riesgo 186.000 puestos de trabajo en el sector industrial por la baja de aranceles.
Finalmente, a través de un duro comunicado, desde la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, integrada desde el lado argentino por la CGT y las dos CTA, plantearon que el pacto con la UE tendrá "un funesto impacto" sobre el sistema productivo.
Tras criticar lo que consideraron fue una negociación poco transparente, agregaron que la misma no tuvo en cuenta las sensibilidades que existen en materia de empleo, especialmente del lado del Mercosur.
Uno de los puntos señalados es el que se refiere a las reglas de origen flexibles que tienen en la UE. Esto es, ni más ni menos, que la posibilidad que tienen hoy las empresas europeas de utilizar insumos de otros países -como por ejemplo, los asiáticos-. Para los gremios, esto generaría un riesgo de "triangulación" a partir de mercados con "bajísimos salarios y en donde no se respetan los derechos laborales más básicos".
