OPINIÓN

No podemos ser Scaloni... pero sí dirigir como él

lunes, 17 de agosto de 2026 · 08:30

Escribe: Mg. e Ing. Hernán Allasia* ESPECIAL PARA EL DIARIO

 

La industria láctea argentina enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia. Costos crecientes, mercados cambiantes, consumidores más exigentes y una competencia global que obliga a mejorar todos los días. Sin embargo, las empresas que trascienden no son necesariamente las que poseen más recursos, sino las que logran construir mejores equipos. El éxito de Lionel Scaloni demuestra que el liderazgo moderno dejó de basarse en las órdenes para apoyarse en las personas. Esa misma lógica puede transformar una pyme láctea, una cooperativa o una gran industria.

 

Las enseñanzas para la lechería

1. El producto comienza en las personas

Antes de fabricar un gran queso o un excelente dulce de leche, se necesita un equipo comprometido. La tecnología ayuda, pero son las personas quienes garantizan la calidad.

2. La calidad no se inspecciona, se construye

Como un plantel campeón entrena cada día, una industria debe trabajar permanentemente sobre procesos, limpieza, inocuidad, estandarización y mejora continua.

3. El cliente siempre juega el partido más importante

Cada lote que sale al mercado representa la reputación de toda la empresa. No existen productos “más o menos buenos”, existe la confianza del consumidor.

4. Innovar sin perder identidad

Scaloni renovó el equipo respetando la esencia argentina. La industria láctea debe hacer lo mismo: innovar en productos, procesos y tecnologías sin abandonar su tradición

5. El “nosotros” vale más que el “yo”

Producción, calidad, mantenimiento, logística, comercialización y dirección deben trabajar como un único equipo. Cuando un sector falla, pierde toda la empresa.

6. Nunca caer en la complacencia

El mayor enemigo del éxito es creer que ya se llegó. Cada elaboración debe ser mejor que la anterior.

7. La confianza genera resultados

Los colaboradores que reciben capacitación, respeto y reconocimiento responden con mayor compromiso, creatividad y responsabilidad.

 

Una reflexión para el futuro

La competitividad de la lechería argentina no dependerá únicamente del precio de la leche ni del tipo de cambio. Dependerá de la capacidad de formar equipos de alto desempeño, con liderazgo humano, excelencia técnica y una cultura de mejora permanente.

Así como Scaloni convirtió un grupo de excelentes jugadores en un verdadero equipo, nuestras industrias pueden transformar talento individual en organizaciones capaces de competir con las mejores del mundo.

No todos podemos ser Lionel Scaloni. Pero todos podemos liderar con humildad, preparación, trabajo en equipo y visión de futuro. Allí comienza el verdadero camino hacia la excelencia.

* Especialista en Tecnología de Alimentos – Industria Láctea – Gestión de la Calidad