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¿Para cuándo?
¿Para cuándo la puesta en valor de los animales en nuestra sociedad? ¿Para cuándo la modernización de la concepción aun tan generalizada que los animales son seres descartables que crean gastos a los organismos oficiales que manejan los fondos públicos sin ofrecer nada en cambio? Reflexiono y me digo que tal vez sea por esta razón que las autoridades de las distintas jurisdicciones, quienes están siempre preocupados por concitar la aprobación de sus posibles electores, no hayan todavía impulsado innovadoras acciones tendientes a mejorar la situación de los animales en sus respectivas áreas. Estas debieran ser, en una lista que no presume de completa ni de estar ordenada jerárquicamente:
• La revisión de la vetusta Ley Sarmiento, que data de la primera mitad del siglo XX, acompañada por la obligatoriedad de la puesta en práctica de lo que establezca la nueva legislación y la aplicación sin excepciones de los castigos establecidos en esta a quienes la violen.
• La inclusión en la educación formal de los temas que atañen a los derechos de los animales y a sus necesidades básicas, así como también el respeto hacia las características de su especie y su raza. Para impulsar cambios verdaderos, los niños y niñas que se están educando deben entender la responsabilidad que tenemos las personas hacia ellos, ya sea como adoptantes o simplemente por nuestra condición de animales “superiores”, y por sobre todas las cosas, porque ellos se lo ganan día a día.
• La implementación de campañas de esterilización que atiendan a las especificaciones originadas en organismos internacionales competentes, que establecen los números de animales a ser esterilizados según la cantidad que se encuentren en situación de calle en una determinada sociedad, así como también la frecuencia de las campañas para que estas den resultados positivos.
En este sentido, existe en nuestra ciudad un grupo de jóvenes proteccionistas que ha presentado ante el Concejo Deliberante un proyecto denominado PEP -Programa de Equilibrio Poblacional-, que ha sido puesto en práctica con éxito en varios municipios de la provincia de Santa Fe, pero que no ha encontrado eco en ese organismo.
• El establecimiento de reglas para la crianza, traslado y faena de los animales de consumo, ya que, en mi concepto, van a pasar muchísimos años antes de que las condiciones actuales sean reemplazadas por otra forma de alimentación que no implique su sacrificio.
Podría seguir agregando ítems a esta lista, pero es necesario cerrar y lo haré con una reflexión.
Ya está sobradamente probado por la ciencia que los animales son seres sintientes y la experiencia nos dicta que nuestra vida no sería posible sin ellos. La luctuosa situación creada por los terremotos que asolaron recientemente a Venezuela, en la cual perros entrenados tuvieron un papel preponderante en la ubicación de personas con vida bajo los escombros, es una incontestable prueba de los servicios que nos prestan.
Los animales -para nombrar solo algunas otras de las cosas que hacen por nosotros- nos alimentan, nos visten, son lazarillos, ayudantes de personas discapacitadas, rescatistas, guardavidas, pastores, miembros de las brigadas antinarcóticos, soldados usados para llevar bombas adosadas a su cuerpo que se harán explotar en el campo enemigo y protagonistas de las modernas terapias con animales como, por ejemplo, la equinoterapia.
Después de considerar todo esto, ¿podemos seguir sosteniendo que ellos no merecen nuestro respeto y atención? ¿Pueden las autoridades pertinentes seguir ignorando el papel preponderante que a ellos les cabe en implementar políticas de Estado - que de esto se trata- que resuelvan el problema histórico del desamparo de los animales abandonados en las calles, de las crías nacidas de madres en esa situación, del maltrato animal, de las horribles condiciones en que se desarrolla, por lo menos, parte de la industria de la carne? ¿Para cuándo una repuesta coherente y comprometida a esta pregunta?
Magíster María T. Magi de Quevedo
