OPINIÓN
La lechería argentina como política de desarrollo nacional
Escribe: Hernán R. Allasia
ESPECIAL PARA ELDIARIO
La lechería argentina se encuentra frente a una decisión histórica.
Durante más de cuarenta años el sector debatió problemas recurrentes: precios, costos, financiamiento, exportaciones, infraestructura, carga impositiva, inflación y volatilidad económica. Todos esos temas continúan siendo importantes y seguirán formando parte de la agenda sectorial.
Sin embargo, ninguno de ellos explica por sí solo por qué Argentina todavía no ha logrado transformarse en una potencia láctea plenamente consolidada.
El verdadero desafío no es productivo. El verdadero desafío es estratégico.
Argentina posee recursos naturales extraordinarios, una importante tradición lechera, una industria desarrollada, universidades, centros tecnológicos y profesionales altamente capacitados.
Las oportunidades existen. La demanda mundial existe. Los mercados existen.
Por eso el PEL 2040 debe ser entendido como una estrategia nacional de desarrollo.
¿Qué significa ser una potencia láctea?
Hoy una potencia láctea no se mide solamente por volumen. Se mide por valor agregado, innovación, exportaciones, desarrollo territorial, prestigio internacional, sostenibilidad y capacidad tecnológica.
Italia transforma leche en identidad. Francia transforma leche en confianza. Estados Unidos transforma leche en innovación. Nueva Zelanda transforma leche en integración y visión exportadora.
El problema argentino no es la leche
Argentina posee tierra fértil, agua, clima favorable, conocimiento técnico, universidades, ciencia, tecnología, capacidad industrial y tradición productiva. El desafío principal es la coordinación y la construcción de instituciones capaces de sostener estrategias de largo plazo.
Motor de desarrollo
La lechería es empleo, educación, transporte, industria, comercio, innovación y arraigo. Cada tambo genera actividad económica mucho más allá de su producción.
El mundo hacia 2040
Los consumidores exigirán calidad, trazabilidad, transparencia, bienestar animal y sostenibilidad. La competitividad dependerá tanto de la eficiencia como de la confianza.
Lo que enseñan los países líderes
Estados Unidos: innovación.
Francia: calidad diferenciada.
Italia: agregado de valor.
Nueva Zelanda: integración.
Australia: eficiencia.
Uruguay: gobernanza.
Brasil: escala.
Chile: previsibilidad.
El corazón del PEL 2040: unir tambos e industria
La verdadera competencia no será entre tamberos e industriales. Será entre cadenas integradas y cadenas fragmentadas.
Las diez prioridades estratégicas:
1. Gobernanza y Política de Estado.
2. Integración Tamberos–Industria.
3. Competitividad Sistémica.
4. Calidad y Sólidos Útiles.
5. Sanidad.
6. Digitalización e Inteligencia Artificial.
7. Exportaciones y Valor Agregado.
8. Jóvenes y Recambio Generacional.
9. Ciencia, Tecnología y Universidades.
10. Sostenibilidad y Consumidor.
Conclusión
La Argentina no necesita producir solamente más leche. Necesita producir más valor, más conocimiento, más integración y más competitividad. Porque el futuro no pertenecerá a quienes produzcan más litros, sino a quienes generen más desarrollo a partir de cada litro producido.
* Ingeniero y magíster en Tecnología de Alimentos
