OPINIÓN
La ciudad en la que vivimos y los discursos de odio
Escribe: Daniel Climaco,
exconcejal de la ciudad
En los últimos años, las redes sociales se convirtieron en un espacio donde todos nos sentimos dueños de la verdad, cuando en realidad parecía ser un espacio para potenciar la vida en comunidad desde la participación ciudadana, brindando la posibilidad de que todos ejerzamos el derecho a la comunicación en un diálogo constructivo.
Este diálogo se rompió. Hoy, muchas personas obran de mala fe y solo buscan difamar, ensuciar y desconocer los derechos ganados, perjudicando los lugares donde viven. Aun cuando habitan Villa María, una de las mejores ciudades de la provincia de Córdoba y del país; ciudad que, incluso, fue elegida por muchísima gente de afuera como un centro privilegiado para desarrollar su vida, vociferan contra uno y contra otro en las redes sociales, olvidando que hasta no hace tanto tiempo se tomaba agua de pozo, se usaban pozos negros y la ciudad estaba dividida por las vías del ferrocarril. También, mayoritariamente, las calles eran de tierra y las piedras se amontonaban a los costados.
Hoy, esa misma ciudad creció y se transformó. Pasó de ser un pueblo con pocas opciones a contar con centros educativos, bibliotecas, espacios de esparcimiento y más de mil metros lineales de infraestructura nueva. Ni hablar del crecimiento cultural: todo el espacio ferrourbanístico se convirtió en un polo cultural con la Medioteca, la Tecnoteca, el Centro Cultural Favio y el bello Parque de la Vida.
De 27 barrios a 36
El nuevo edificio del Hospital Pasteur hace posible la atención especializada en salud para Villa María y toda la amplia región, del mismo modo que el Parque Industrial proyecta producción y empleo, siempre tan necesarios.
También Villa María ofrece espectáculos de nivel en el Anfiteatro (del cual tantos se quejaban por el techo y hoy lo disfrutan) y garantiza la recreación en sus 16 kilómetros de costanera que hace 20 años estaban abandonados y ahora son un lugar de encuentro para todos.
Villa María pasó de 27 barrios a 36. Donde antes había un aeroclub, actualmente hay un barrio donde viven más de 700 familias. De un bosque y una laguna nacieron las 400 Viviendas, y tantos otros sectores fueron tomando forma hasta convertirse en una ciudad generosa en constante proyección.
“Sin dudas, los mismos que critican disfrutan”
Por esto y mucho más provoca pena ver que esta ciudad no es valorada por los propios cuando publican en las redes sociales mensajes con odio o desinformación. Quizá por desgaste o simple desagradecimiento, pero, sin dudas, los mismos que critican disfrutan, porque Villa María tiene espacios para todos.
Somos una ciudad joven: dos universidades públicas nacionales, una variada oferta educativa de Nivel Superior, excelentes colegios públicos y privados, instituciones que forman futuros profesionales y emprendedores. En fin: una ciudad de futuro.
Yo, que caminé estas calles desde chico, doy gracias por haber nacido y crecido en esta tierra. La vi pasar de las calles de tierra al pavimento, de las zanjas al cordón cuneta, y de la nada a lo que es hoy. Villa María brilla y va a seguir brillando, aunque algunos la insulten desde las redes “cloacales” y critiquen todo lo que se hace. Tarde o temprano también ellos van a disfrutar de esta ciudad que no deja de crecer. Porque Villa María es presente, pero, por sobre todas las cosas, Villa María es futuro.
