Opiniones - Cartas - Debate - Los lectores también escriben
Acerca de las toneladas de alimentos que no se reparten
Bajo el título de “Los muertos de Milei”, el autor aborda una de las cuestiones que encabezaron el caudal de informaciones en los últimos díasEn estos días, al presidente de la Nación le dijeron que por motivo de la crisis había gente que no llegaba a fin de mes. La respuesta fue que, si no morían, eso no era cierto.
La semana pasada me paré a charlar con una persona que recorre las calle de Villa María juntando cartones. El hombre me dijo que nunca antes había hecho esa tarea, pero necesitaba llevar unos pesos a su casa para que la familia coma. Era su primer día en la actividad, ni sabía cuánto dinero podría ganar. Lo acompañaba un adolescente, su hijo, que le ayudaba a juntar y acomodar los cartones en el endeble carrito que empujaba.
Los miembros de la familia de este trabajador no han muerto, pero no llegan a fin de mes y, por eso, los fines de semana sale a hacerse unos pesos para poder comer todos los días.
En los galpones del Gobierno nacional hay miles de kilos de alimentos que podrían ayudar a familias como esta, pero se niegan a entregarlos a los comedores populares. Quizás Javier Milei quiere que mueran muchos de los que sufren hambre para, entonces sí, repartir los alimentos.
El presidente de la Nación parece no tomar nota de datos concretos de la realidad: bajó un 20% el consumo de leche; cayó un 45% la venta de pan en el país; la actividad industrial descendió a niveles de plena pandemia de Covid-19; el consumo de carne descendió como no lo hacía en décadas; en el primer trimestre se cerraron 275.000 cuentas bancarias de sueldo, es decir que se perdieron mucho más trabajos, porque no todos cobramos a través los bancos.
Podría llenar páginas de datos similares, pero estos son suficientes para mostrar que no se llega a fin de mes, que hay hambre mientras guardan comida que podría ayudar.
Pero Milei necesita que mueran ciudadanos para que se demuestre que es cierto que muchos no llegan a fin de mes. Es más, se podría decir que no va a alcanzar con la muerte, porque ya tenemos compatriotas que han muerto a causa de la no entrega de remedios oncológicos.
Pero no, la muerte tampoco le va a alcanzar a Milei; él quiere espectáculo. Él, que se cree un rockstar de la política, quiere espectáculo. Su insensibilidad parece pedirle eso, que lo lleva a no registrar el dolor ni el hambre.
Él seguirá su show hasta que el pueblo le ponga freno. Tampoco registra que eso ya está empezando. Su “gran acto con el pueblo” en Córdoba se redujo a un deslucido discurso frente a cinco mil personas.
Es claro que hay hambre y también es clara la insensibilidad de quienes no quieren repartir la comida. No hay muchas posiciones para tomar frente a esta inmoralidad.
Jesús Chirino
