Los lectores también escriben
Tránsito y transporte, las dos caras de una misma moneda
Escribe: Juan Quiñones
Tránsito y transporte, son las dos caras de una misma moneda, porque para ordenar el tránsito, hay que lograr que, por las calles de la ciudad, se transporte más pasajeros en colectivos que en autos particulares, y este objetivo es imposible sin un transporte público, rápido, seguro y eficiente. En ese sentido, la compra de nuevas unidades por parte del Gobierno local, es una buena noticia.
Esto no quiere decir que las medidas sobre el estacionamiento medido no sean necesarias, por el contrario, el estacionamiento medido permite una mayor rotación de vehículos y un uso más democrático del espacio urbano, para tener un tránsito más ordenado y una ciudad más amigable, como son también necesarias el uso de las bicicletas y las motos eléctricas que deben tener estacionamiento gratuito en tanto, ocupan un espacio reducido en el uso del suelo y no contaminan el ambiente.
Oferta actual del Transporte de Pasajeros
La oferta del sistema actual del transporte, tiene dos problemas a resolver: uno es la falta de conectividad entre las distintas líneas y la falta de frecuencias por lo que el servicio es insuficiente para la demanda de una ciudad de este tamaño (más de 110 mil habitantes) entre Villa María y Villa Nueva. La causa de estos problemas, es que se planificó de acuerdo a los medios que disponía la empresa concesionaria del servicio, que hizo una “Planificación Normativa”, que se caracteriza porque el planificador queda “afuera” de la realidad que planifica, lo cual no está mal, cuando no hay otra alternativa, siempre es mejor un servicio limitado, a no tener ningún servicio.
La otra alternativa es la “Planificación Estratégica”, que se caracteriza porque se hace una investigación previa, además del cálculo de los medios que, siempre son escasos y un trabajo de campo, en la que es fundamental la participación de los potenciales usuarios del servicio, en el que el planificador queda “dentro” de la realidad que planifica y con esta información obtiene mejores resultados.
El déficit de los asientos vacíos
Que la participación privada es más eficiente en los servicios que ofrece el Estado, es más una creencia que una realidad y a los hechos me remito: mientras en este caso, el transporte público estuvo a cargo del sector privado y el Estado local, provincial y nacional, subvencionara el servicio, asegurando el pago de los salarios y la ganancia de la empresa, nunca se exigió una mayor eficiencia del servicio. En el último estudio de la Emtupse del mes de julio de 2018, se transportó 1,37 Pasajeros / Kilómetros, o sea, no llegaba ni a 1,5 pasajero/kilómetros, cuando para alcanzar un nivel aceptable de eficiencia debería transportar de 4 a 5 pasajeros / kilómetros.
Cuando se debatía la Tarifaria, el Concejo Deliberante se ocupaba que el valor del boleto fuera accesible para los usuarios, pero nunca se ocupó de mejorar la eficiencia del transporte público, que se lograba ocupando, los asientos vacíos de las unidades del transporte Automotor. Lo cual pone en evidencia la ineficiencia privada y la del Estado local, que se podía remediar, con la participación de dos instituciones como la UTN y la UNVM en la Emtupse, como organismo de control.
Políticas públicas de transporte
En el año 2022, el Gobierno de Alberto Fernández, tuvo que importar 5 mil millones de dólares en combustibles, porque todavía la producción nacional, no había logrado el autoabastecimiento, mantuvo los precios internos, para favorecer la producción agropecuaria e industrial, pero hoy el presidente Javier Milei ha privilegiado la macroeconomía, como paso previo a la dolarización de la economía, poniendo el precio en dólares de los combustibles como si fuéramos un país sin petróleo, acelerando el proceso inflacionario y la recesión por la devaluación y el cepo salarial, que provocó una abrupta caída del poder adquisitivo de los trabajadores.
Esta situación de enorme incertidumbre, a la que se suma, un aumento desproporcionado de los servicios básicos como el agua, el gas, la energía eléctrica y la quita de los subsidios del transporte obliga a la mayoría de la población a cambios de usos y costumbres, para tener acceso a la Educación, la Salud, el Trabajo y la Cultura, en un contexto de cambio climático global y crisis energética, que reclaman políticas ambientales activas para bajar la emisión de los gases de efecto invernadero, en la que el transporte público de pasajeros tiene que cumplir un papel fundamental, para hacer realidad la igualdad de oportunidades, mejorar el nivel de vida de sus habitantes, en una ciudad más sustentable.
