Opinión
Jubilados, una crisis humanitaria
Hoy el sistema previsional es un programa de subsidio, con asignaciones a los jubilados que perdieron en el último año un 62%, ya que la inflación fue del 211% y el aumento que recibió el monto que perciben fue de 141%. Eso, a través de un índice establecido por ley que no llegó siquiera a cubrir el desfasaje económico, y que hoy ha sido sustituido por la voluntad del presidente, un mandatario que parece no tenerla.
La remuneración de la mayoría de los trabajadores no llega al Índice de Pobreza, al igual que en el caso de los activos, ya que un porcentaje no menor al 70% cobra el salario mínimo.
Son $105.000 para los jubilados, con un bono transitorio $55.000, para colocarlos apenas por encima de la Línea de la Indigencia. Hay otro millón aproximadamente que cobra entre los $160.000 y los $200.000, sin que exista la más mínima intención de mejorarles la situación, siendo que solo alcanzaban con créditos destinados generalmente a poder comprar alimentos, endeudando un magro salario (aclarando que hoy tampoco están vigentes esos préstamos).
Por otra parte, el sistema de salud, PAMI, como el Apross que no es la excepción, con la falta de insumos y prestaciones, a largo plazo ponen en riesgo la vida de los trabajadores pasivos. Téngase en cuenta que los medicamentos han aumentado un 300%, ante un índice de aumento de un 14% en los salarios. Los dejan sin otro camino que abandonar la toma de medicamentos imprescindible para la salud.
Como si fuera poco el padecimiento, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, pasa de la órbita de la ANSES a la del Poder Ejecutivo y su destino final, pago de deuda externa, contradiciendo su origen, ya que tendría que estar destinado a cubrir esta contingencia de crisis humanitaria en este sector. Este Fondo, que hoy oscila entre los USD30.000 millones y USD70.000 millones, no estará ya destinado a sus dueños, los trabajadores que lo nutrieron con sus aportes, y será utilizado por este Gobierno y los que pasaron para cubrir las crisis económicas, sin su autorización.
Decimos: “Plata hay”. El problema es quién la maneja y para qué. No podemos mirar para otro lado. Este, como los gobiernos que pasaron, ven al trabajador jubilado como una carga.
No forman parte de ninguna casta y no podemos ser cómplices. Sobre ellos sí tendría que haber un DNU que asegure haberes por arriba del Índice de Pobreza y atención médica.
Enrique Norberto Godoy, trabajador de ANSES
