Quién es y cómo piensa
El exgendarme Berro, que no llega a lechuga
Un tipo de Paraná, rompiendo lo público en Villa María, generando odio, acusando de la quema de la Bandera argentina a personas que ni conoce, hablando del aborto y culpando a la bandera de la diversidad, dando clases de patriota.
Se trata de un exgendarme, Manuel Berro, que simpatiza con Aldo Rico y Juan José Gómez Centurión, que adora el nombre de un cacique, pero odia a los mapuches. Un foráneo que se planta en la plaza de la Vida, de noche, se filma y habla de moral y ética.
A lo lejos parece simpático, pero anda atrincherado, como en la guerra, cuando no se sabe de qué lado viene la bala, la que seguramente habrá disparado en sus tiempos buenos. Porque este Berro, así como lo ven, anda diciendo también que el país lleva “40 años de mentiras”, algo así como asegurar que la democracia que vino después de mis ídolos está de más. De hecho, en su mensaje videlista que va de Ushuaia a La Quiaca, dice estar “totalmente en contra” de que organismos de Derechos Humanos impulsaran, para la construcción de un “Espacio para memoria”, una dependencia del Ejército donde funcionó un Centro Clandestino de Detención y Tortura durante la última dictadura cívico-militar argentina.
Detrás de todo está la historieta que no cuenta… Patoruzú fue un personaje de cómic que se convirtió en una suerte de leyenda en el rubro, captando a grandes y chicos.
Quien escribe y seguramente otros tantos, hemos disfrutado con empatía del indio valiente, algo así como el Popeye criollo.
Injustamente, el dibujo, que fue obra de Dante Quinterno, también fue utilizado como símbolo por el Proceso de Reorganización Nacional, que “lo adoptó en su gráfica”, según explica hasta Wikipedia. Lo de Berro (que no llega a ser lechuga), pasa a ser evidente entonces.
La única duda es saber cómo este atacante de mástiles se mueve por todo el país en su cruzada. Capaz que a Patoruzú le quedaron algunos patacones, aunque también puede ser parte de una movida mayor, que despotrica porque no hay soldados como los de antes, de esos a los que les gustaba matar gente y esconder bebés.
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