Otras voces, otra historia - Hacia una nueva universidad

Reflexiones desde las Ciencias Sociales

jueves, 3 de agosto de 2023 · 08:46

Especial para El Diario / En cuatro décadas ininterrumpidas de democracia en Argentina, celebramos los 28 años de la Universidad Nacional de Villa María. No hace mucho se cumplieron 100 años de la Reforma Universitaria y 70 de la gratuidad universitaria. Todos aniversarios que nos invitan a la reflexión sobre el estado del proyecto académico y de desarrollo territorial de nuestra Universidad regional. Como contribución situada a este debate, un grupo de compañeras y compañeros de distintos claustros del Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Sociales movilizamos la puesta en común de un diagnóstico y de una serie de propuestas para trazar, en este año tan especial, el recorrido que nos lleve a una cultura de diálogo, transparencia y participación en nuestro Instituto y, desde allí, pensar multidisciplinariamente el camino hacia una nueva Universidad.

 

Universidad y desigualdades

En las universidades, como en tantas otras instituciones, se reflejan los problemas que también están presentes en nuestras sociedades. La desigualdad entre hombres y mujeres es uno de ellos.

El sistema universitario argentino muestra que es mayor la tasa de ingreso, permanencia y egreso de mujeres respecto de varones (en promedio, alrededor del 60% de mujeres y 40% de varones), según los últimos datos publicados por la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación (2021). Eso quiere decir que son más las mujeres que ingresan y se egresan de la universidad que los hombres, lo cual nos lleva a algunas consideraciones.

Esa clara diferencia entre mujeres cada vez más profesionalizadas debiera verse reflejado en la distribución, por ejemplo, de cargos y dedicaciones docentes o de autoridades en las universidades; sin embargo, la realidad es otra.

Cuando se observan los cargos de autoridades superiores en los rectorados y los decanatos, el mismo informe indica que las universidades están conducidas por un 88% de rectores varones y solo por un 12% de rectoras mujeres. En el caso de las facultades o institutos, están conducidas por un 65% de decanos, mientras que solo un 35% son decanas. Como demuestran ya numerosos estudios en distintas organizaciones públicas y privadas, el techo de cemento (disentimos que sea de cristal, porque es realmente firme e impenetrable) se torna más contundente a medida que se avanza en la carrera política y académica de gestión institucional.

¿Qué ocurre entre la formación universitaria, el desarrollo de la carrera académica y la posibilidad de las mujeres de ocupar cargos de gestión institucional en un sistema, como observamos, gobernado por hombres? Son muchas las causas, que van desde las obligaciones de cuidado de infancias y adultos mayores, que recaen mayormente en las mujeres, hasta las que se manifiestan en el interior de las instituciones, como la violencia de género, la persecución laboral y la exigencia de mayor formación hacia las mujeres para ascender en la carrera de gestión.

Un dato interesante de observación es el nivel de posgrado alcanzado por las mujeres que llegan a ser decanas o rectoras, en contraposición con los de los varones, que parecieran no necesitar en la misma medida la trayectoria académica y universitaria, ya que lo suplen con lo que en el lenguaje coloquial se conoce como “la rosca” de la cofradía masculina, que se da en todos los ámbitos, y la Universidad no es una excepción de ello.

 

Universidad y sociedad

¿Qué tipo de Universidad y para qué tipo de sociedad?

El mundo cambia aceleradamente y la Universidad debe mantener ese ritmo de transformación, creatividad e innovación. Desde la educación pública, en particular, esa adaptación tiene además una responsabilidad con la sociedad en general, desde donde provienen los fondos que la financian. Por eso, la calidad académica, el compromiso social y la transparencia en la administración de los fondos públicos deben ser los ejes de una gestión universitaria. La asignación de recursos debe priorizar la formación de estudiantes, el desarrollo de la investigación y la vinculación con la comunidad, que son los ejes de la Universidad, y nuestra Nacional de Villa María los remarca en su proyecto fundacional.

¿Cómo pueden contribuir las Ciencias Sociales para disminuir las desigualdades en las universidades? Primeramente, a partir de la construcción de pensamiento crítico y dinámico, que solo puede generarse cuando se abren las puertas, genuinamente, a la discusión académica, al debate político, al disenso, a la diversidad; en definitiva, a la democracia.

¿Cómo pensar un proyecto de universidad que consolide a la UNVM a nivel regional, nacional e internacional?

A partir de la consolidación de redes interuniversitarias, nacionales e internacionales, que permitan a una universidad regional el salto cualitativo para participar, mediante investigaciones, publicaciones, intercambios y carreras de doble titulación, de un diálogo global en el que se discutan las problemáticas actuales de índole económica, política, ambiental, comunicacional, de derechos humanos, pero desde una mirada latinoamericana. Y, finalmente, desde una vinculación que no puede agotarse en la mera firma de convenios interinstitucionales, sino que debe apostar a profundizar una real cooperación con el sector productivo regional, provincial y nacional, con un sistema que combine la formación y la transferencia científico-tecnológica en el centro de la gestión de las Ciencias Sociales y Económicas.

Algunos de estos desarrollos existen con el esfuerzo individual o grupal de docentes, nodocentes, graduadas/os, estudiantes y también de profesionales que se relacionan con los espacios curriculares y los equipos de investigación y extensión del Instituto de Ciencias Sociales. Es prioritario apoyar y consolidar esos esfuerzos dispersos desde una política institucional integral desde el Decanato. También es  necesario que la Universidad sea vanguardia de los desafíos que demanda la sociedad: la inclusión de mujeres académicas gobernando es uno de ellos.

Los problemas de matrícula, retención y extensión temporal del egreso que observamos hoy en algunas carreras del Instituto de Sociales de la UNVM, en sus distintas sedes, están vinculados con la ausencia de decisiones fundadas en un proyecto académico integral. Proponemos construir una Universidad a la altura de los desafíos del siglo XXI, desde el cogobierno activo que asegura la participación de todos los claustros, que mantenga los valores que le dieron origen, que se oriente a democratizar la discusión sobre las trayectorias académicas y del compromiso institucional de quienes gobiernan y de cuáles son los proyectos que se plantean para la universidad.

 

* Dra. Malvina Rodríguez. Docente e investigadora del Instituto de Ciencias Sociales,  UNVM

mujeresotrasvoces@gmail.com