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jueves, 14 de julio de 2022 · 08:30

La única verdad es la realidad

Señores de El Diario:

Con asombro leí en la página 2 del día domingo una extensa carta firmada por la Unión Cívica Radical, sin otro dato del remitente, en la que se sostiene que el intendente Martín Gill vive fuera de la realidad, por el discurso optimista y detallistas de las obras en curso en nuestra ciudad, mientras que para ellos el país vive horas críticas.

Aunque no hay nombres ni apellidos, como el que yo pongo al final de la presente, uno puede intuir que viene de parte de quienes se suman a las críticas neoliberales sobre la función que cumple el Estado, pero vivieron la mayor parte de su vida a costa del mismo y siguen cobrando del mismo, sea como jueza, como legislador y actual concejal, como asesor del Banco de la Nación, etcétera.

Horas críticas dicen, pero nada dijeron cuando su gobierno, el de Mauricio Macri, acabó su mandato con una inflación anual del 53,6% sin pandemia, sin guerra en Europa y habiendo contraído una deuda de 53 mil millones de dólares con el FMI (que fueron fugados a paraísos fiscales a través de la bicicleta financiera, lo que significó más pobreza para el pueblo y más riqueza para los poderosos).

El mismo silencio que hicieron en 2001, durante lo que sí fue una crisis tremenda, cuando su presidente Fernando de la Rúa se despidió del Gobierno el 20 de diciembre reprimiendo la protesta social y arrojando 38 cadáveres a las calles, después de que su ministro Domingo Cavallo bloqueara el dinero que tenían ahorrado a través del Corralito, a pesar del Megacanje y el Blindaje con el FMI, que otra vez se tradujeron en más pobreza para el pueblo y más riqueza para los poderosos.

El mismo silencio que hicieron cuando durante el mandato de su presidente Raúl Alfonsín, la inflación pasaba de 460% en el mes de abril de 1989 a 764% en mayo del mismo año (y era la misma Patria Financiera la que fomentaba corridas como las actuales, la misma que genera la suba en los precios en actualidad).

Todo es historia, como diría nuestro querido historiador José María Rosa. Nosotros no nos olvidamos, porque sufrimos o somos hijos de quienes sufrieron los resultados de sus gobiernos y todavía lo estamos pagando.

Si quieren hablar, háganlo con nombres y apellidos, no sean cobardes. Acá somos pocos y nos conocemos mucho como para intentar el anonimato. Aunque está claro que si dicen quiénes son, no les cree nadie. La muestra está en las 200 personas que juntaron el 9 de julio en el “Argentinazo”, en una ciudad de más de 80 mil habitantes. Había más gente en la peña por la Independencia y posiblemente también en la carpita de circo que armaron para los niños en el Parque de la Vida.

Si creen que hacer política es escribir cartas sin memoria, vamos para adelante. Acá estaremos para desmontar las mentiras, sacarles la careta, ponerles nombres, con Memoria, por la Verdad y por la Justicia.

Ricardo Arese - DNI 17.371.242

 

Reflexión 2022

Señores de El Diario:

Queremos justicia, pero, ¿la hacemos? ¿No vivimos en un mundo idealista donde solo decimos y no hacemos, donde nuestros hijos van con una dolencia a un establecimiento sanitario y salen muertos? ¿Recuerdan el caso en 2004 del niño Carlos Ch. en una clínica de Villa María? Lo operaron y salió muerto. Según familiares, el niño ya estaba muerto cuando lo conectaron en terapia. ¿Qué esperamos? Otro caso: Lola A., en 2016. ¿Queremos esto? Dos casos con 12 años de diferencia...

Dicen los funcionarios que hay miedo. ¿Qué miedo puede ser más grande que la muerte de nuestros hijos? Ya les tocó a ellos, ¿y mañana, a quién?

Nadie habla por miedo, por amiguismo o por lo que fuera,  y los niños mueren.

Tampoco se dice nada en esta ciudad cuando hombres inocentes pagan un crimen que no cometieron, por mujeres que con un total desparpajo declaran violación, mandadas por   personas que giran cheques a cobrar en su propia financiera, una cueva desde donde ayudan a sus amantes a remontar sus negocios; donde roban miles y miles para vivir una vida que no les pertenece, asustando, amenazando y siguiendo el camino familiar.

¿De qué nos quejamos si pasan estas cosas y no somos capaces ni siquiera de dictaminar inocencia al tonto de turno que cayó en la cárcel? ... Cuando pasa una cosa así, nos callamos por miedo. ¿De qué nos quejamos, entonces? De fiscales con concepto preconcebidos, de jueces, de policías, de quienes, si ni siquiera, somos capaces de levantar la voz para defender a inocentes.

Levantemos la voz, denunciemos y verán que las fieras no son tan fieras, verán que esta Argentina cambia. Empecemos por Villa María, la ciudad callada por amiguismo, por dinero, por política, por lo que sea.

No más excusa. No nos callemos. Todos tienen derecho a tener justicia: Carlos Ch., Lola A., la familia Barreras...

El silencio hace más fuerte al cretino que no tiene escrúpulo.

Levantemos la voz para aquellos a quienes el día a día se les convierte en un infierno, levantemos la voz para que todo sea más claro y menos corrupto, para sacarnos  de encima gente que roba, trama, ensucia y, sobre todo, sacarles poder para que todas las personas que tengan que ser ajusticiadas tengan la seguridad de que es con una justicia no ciega, no corrupta.

El miedo es de ignorantes. Que lleguen las investigaciones hasta el final. Apoyemos el juicio por la muerte de Lola A., apoyemos para que la verdad salga en cada caso.

Verónica Lucarelli - DNI 22.672.301