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“Los ciudadanos están ajenos a las disputas de poder”
Estoy convencido de que es necesario empezar a trabajar una nueva forma de construcción política, que potencie realmente el diálogo, que fomente la sana discusión entre los actores, que deje diferenciar entre “ellos y nosotros” y empiece a pensar en un “todos”. Dejar de lado un modelo que expresa que, quien no es amigo, es enemigo; y a este último hay que desarmarlo, someterlo, reducirlo y liquidarlo porque así lo exige la necesidad de la política.
Es hora de empezar a terminar con la grieta de una vez por todas, pero esa tarea, estoy seguro no la van a hacer quienes la profundizan, quienes aprovechan esta situación y crisis social para perpetuarse en cargos, para seguir en la rosca del poder y los negocios.
Esta verdadera transformación la van a realizar los ciudadanos que entiendan en el valor del compromiso por una verdadera causa común, que entiendan que la principal herramienta para transformar la realidad que nos castiga, es involucrándose y que esa participación ciudadana, debe ser fruto del diálogo, del consenso, de darle un verdadero valor a la crítica constructiva como modelo de trabajo.
Nadie puede negar que la política es la principal herramienta de construcción colectiva. Es la manera en que los ciudadanos conducimos los destinos de nuestra sociedad, de esta manera como qué tipo de gobierno queremos y hacia dónde vamos.
La democracia es, hoy por hoy, el mejor sistema de elección de autoridades que hemos encontrado para poder determinar quiénes serán los ciudadanos que dirigirán, políticamente, los destinos de nuestras comunidades.
En la actualidad, es notable el gran descontento de la ciudadanía con la clase política, en muchos aspectos se podría decir que existe una crisis de representación, o por lo menos así lo veo. Sumado ello a las grandes diferencias existentes entre la clase política que es moneda corriente.
El resultado de estos desencuentros ha sido nefasto para nuestra sociedad: una inflación superior al 50% interanual, más del 40% de pobreza, una moneda totalmente devaluada, gran precarización laboral, son algunos de los índices que nos sitúan entre los países de peor calidad de vida del mundo.
Por otra parte, nadie duda ni niega la capacidad de reacción que tenemos, un país rico en recursos naturales, que exporta materia gris al mundo, que supo ser potencia mundial, pero que hace varios años no encuentra su rumbo.
Los ciudadanos están ajenos a las disputas de poder de una clase política que cada día parece más alejada de la realidad, que tiene como principal eje central el modelo amigo-enemigo de Carl Schmitt. Un sistema que viene siendo funcional a una casta política que diferencia entre “estás conmigo o estás con los otros”, que no posibilitó la construcción de espacios de diálogo. Que sigue profundizando el discurso de la grieta, que parece cada día más amplia.
Se evidencia una pelea por el poder buscando culpas en los otros, que no soluciona (los números hablan por sí solos) los problemas que tiene nuestra sociedad.
Es momento de empezar a unir, a ligar a la sociedad dejando de lado ese morbo de la política en dividir entre peronistas/radicales, Boca/River, blanco/negro. Es hora de construir entre todos. Es hora de unir los dirigentes con los vecinos. Es hora de unir las nuevas generaciones con las viejas. Y de esa unión, de ese debate, volver a formar un pacto social que permita que podamos salir adelante.
Manuel Sosa
DNI 32562805
Presidente de la Fundación Planificando el Desarrollo
Ciudadano
