Cartas - Opiniones - Debates
¿Por qué una inflación de dos dígitos anuales?
La pregunta del millón: ¿por qué Argentina tiene una inflación de dos dígitos anuales?
Los economistas del establishment (neoclásicos y libertarios) responden que esto se debe a causa de la emisión monetaria, es decir, a un exceso de oferta monetaria que hace que el dinero pierda valor en relación a los bienes y servicios. Según ellos el precio de los productos no aumenta sino que el dinero pierde valor por lo que cada vez necesitamos más pesos para comprarlos.
Sin embargo, decir que los precios aumentan por un exceso de oferta monetaria es demostrablemente falso: entre junio de 2018 y junio de 2019 el crecimiento del M1 (billetes y monedas en circulación, cuentas corrientes y cuentas a la vista) fue apenas de 2,33% interanual, es decir, casi del 0%, y en ese mismo período de tiempo tuvimos una inflación del 55,8% interanual. Ahora bien, desde julio de 2020 hasta julio de 2021 el M1 creció un 40% y sin embargo la inflación interanual en ese período fue del 51,8%, es decir, 4% menos que cuando el incremento del M1 fue prácticamente 0%. No tiene sentido, pero tomemos otro ejemplo: desde julio de 2020 hasta julio de 2021, el M1 chileno creció 58,1% y la inflación interanual chilena en ese período fue solo del 4,5%. Es cierto que en períodos de mayor liquidez la inflación suele ser mayor (la inflación anual en Chile suele oscilar entre el 2% y el 3%) pero no hay modo de explicar una inflación anual galopante de dos dígitos superior al 50% por esa vía. No existe relación causal posible.
Argentina posee una elevadísima inflación porque tiene un mercado oligopólico en la producción industrial de alimentos que fijan precios indiscriminadamente sin ninguna regulación.
La inflación comienza allí porque los consumidores nos vemos obligados a convalidar cualquier precio ya que no podemos subsistir sin alimentarnos. Entonces los oligopolios elevan el precio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), los sindicatos y organizaciones sociales pujan mediante paritarias y reclamos con el objetivo de que los salarios y programas sociales no se retrasen ante el aumento del precio de la misma, lo que implica, por un lado, un aumento del costo salarial en el resto de los sectores productivos llevando los precios de los bienes no alimenticios hacia arriba, y por el otro, un desequilibrio fiscal (déficit) ya que el Estado debe incrementar constantemente los ingresos de millones de argentinos que perciben asignaciones, jubilaciones, pensiones, salario de empleados públicos, etc., para que estos no se retrasen ante la inflación alimentaria.
Por supuesto, esto afecta también el valor útil de nuestra moneda, ya que ante la suba constante de precios, el peso argentino deja de demandarse en concepto de depósito de valor ya que nuestra moneda nacional se licua con la inflación causada por los oligopolios y deja de resultarnos útil para ahorrar. Efectivamente, la emisión exógena de dinero puede acelerar la inflación solo si el dinero que se emite no es demandado; si la base monetaria se congelara e incluso aunque se contrajera, pero si al mismo tiempo, el Estado no regula los precios de los alimentos, la demanda de dinero seguiría igualmente en picada ya que la inflación nos disuade de ahorrar en moneda nacional.
Estas estructuras oligopólicas alimenticias existen en otros países, pero están reguladas, y se enfrentan a fuertes sanciones si remarcan precios indiscriminadamente. Solo por citar algunos ejemplos:
• En mayo del año pasado en Estados Unidos, Christopher Lischewski, ex director ejecutivo y presidente de Bumble Bee Foods LLC, fue sentenciado a cumplir 40 meses de cárcel y pagar una multa penal de 100.000 dólares por cartelizarse con otras grandes empresas para subir el precio del atún.
• En febrero de 2021 también en ese país, Pilgrim's Pride Corporation (Pilgrim's), un importante productor de pollos de engorde con sede en Greeley, Colorado, se declaró culpable y fue condenado a pagar aproximadamente 107 millones de dólares en multas penales por subir el precio del pollo.
• En España, la Comisión Nacional de Competencia impuso en 2009 una multa de 1 millón 300 mil euros a la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) por subir precios.
• En 2014 en Alemania la Oficina Federal Alemana de Competencia impuso una multa de 338 millones de euros a 21 fabricantes de salchichas, por cartelizarse para subir precios.
La diferencia es notoria porque dichas sanciones hasta ahora son inimaginables en nuestro país y si se hubiesen aplicado en el año 2005, momento en que la inflación anual sobrepasó los dos dígitos (12,5% anual), se hubiese evitado la inflación inercial actual (los precios aumentan por inercia, es decir, aumento los precios porque tengo temor de que el otro lo haga primero). Luego, la catástrofe financiera y cambiaria causada por el macrismo desmadró totalmente la situación inflacionaria.
Celebro el camino emprendido por el flamante secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti ya que es el camino correcto: congelar el precio de los alimentos para reordenar todo desde ahí. Con una canasta mínima de alimentos congelada, es posible llegar a un acuerdo de salarios, ingresos y precios. Es con los oligopolios de la industria alimentaria donde se da el epicentro de la puja distributiva causante de la inflación estructural de dos dígitos que padece nuestro país.
Ernesto Bertoglio - DNI: 36.793.900
