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Zombiland, el tiro de gracia

El aislamiento utilizado como medida principal en la lucha contra la pandemia ha impulsado a muchos a escribir sus sensaciones. Es el caso de la directora del Centro de Estudios y Transmisión de Saberes Holísticos Alternativos (Cetsha) de Villa María, que lo comparte con nuestros lectores

Escribe: Mildred Martínez (ESPECIAL)

Hoy me levanté a las 5.30 de la mañana; desde las 5 que venía dando vueltas. Anoche me acosté inusualmente temprano. Fue un día intenso porque me puse a hacer una pequeña huerta, pero mi cuerpo, dedicado principal e históricamente a trabajar frente a una computadora, no está acostumbrado al esfuerzo físico, lo cual me resta de más fuerza y resistencia a estas alturas.

Me hago un desayuno mientras sintonizo Russian Television, como para ver algún reporte diferente. Están transmitiendo un informe de la situación en Nueva York. A riesgo de ser demasiado sintética, la apreciación que me queda es que Donald Trump es un odiador enloquecido que está trabajando para diezmar a los inmigrantes, a los pobres y a los viejos…

En pantalla dividida aparecen distintos referentes de estos sectores comentando el estado de situación. Directamente no hay política de cuidado y tratamiento de los contagios, no hay aislamiento social, todo sigue con normalidad como si nada pasara.

El sistema de salud estadounidense no ampara a grandes sectores de la población, beneficio que sí gozan los ciudadanos de mayor poder adquisitivo.

Los médicos de los hospitales para pobres, abarrotados de casos positivos de COVID-19, no cuentan con los elementos de protección necesarios, por lo tanto, son los principales transmisores del virus de un piso a otro dentro de los inmensos nosocomios. Se han habilitado “neveras” y se han abierto fosas comunes por la cantidad de muertes.

 

Periodismo alternativo

Hace varias noches que quiero escribir, pero me engancho en YouTube con videos, informes de personas buscadoras, investigadoras, periodistas alternativos que sostienen teorías distintas respecto de lo que está ocurriendo en el mundo en esta cuarentena. Hay de todo, a algunos los paso rápido, son deliberadamente publicidad encubierta para el Gobierno de Estados Unidos. Algunos referentes intelectuales han dado cuenta de este fenómeno, pero lo soslayan.

El psicoanalista Jorge Aleman advierte que “la ultraderecha no es un fenómeno marginal ni residual. Le ha intervenido la agenda a las derechas clásicas, conservadoras y generalmente católicas”. La mayoría de los reportes comienzan con una narrativa crítica de la historia y los acontecimientos y luego derivan en la convicción de que Trump y el Ejército del país del norte estarían liderando un plan de liberación para “salvarnos” del dominio de fuerzas oscuras que manejan la economía mundial y que se alimentan de sangre de niños… ¿?

No dudo que haya una red oscura formada principalmente por personajes de “la élite” en la jerga “conspiranoica”, constituida por magnates y políticos, seguidores de doctrinas y cultos escalofriantes, pedofilia y otras prácticas aberrantes, que ocupan distintos estamentos del poder. Pero curiosamente estos informes terminan poniendo en ese lugar a famosos del partido demócrata de EE.UU., como así también a famosos de Hollywood (lo cual no se descarta), tal vez para atribuirle mayor espectacularidad, como si el presidente del norte fuera una carmelita descalza, que no duda en diezmar a su población más vulnerable, invadir territorios matando a inocentes, llevar a cabo las más temerarias violaciones a los derechos humanos en todo el mundo.

Mucha gente, ante lo confuso de la situación mundial cae en estas interpretaciones. Pero creo que es necesario advertir que, ante la inminencia de las elecciones estadounidenses en noviembre y el mal manejo de la pandemia por parte del Gobierno de Trump, hace que se comiencen a utilizar todas las estrategias disponibles para manipular a la población a los fines de seguir manejando los beneficios de las ganancias en los negocios que genera el estar y permanecer en el poder.

 

“...Extraño momento de tanta opacidad”

Al decir de Ignacio Ramonet, periodista español, director del periódico Le Monde Diplomatique “…nos hallamos ante una situación sin precedentes. Nadie sabe interpretar y clarificar este extraño momento de tanta opacidad, cuando nuestras sociedades siguen temblando sobre sus bases como frente a un cataclismo cósmico. Y no existen señales que nos ayuden a orientarnos ante un mundo que se derrumba...”.

Ante tal estado de cosas, aparecen interpretaciones, posiciones individuales y colectivas paranoicas, donde todo es interpretable bajo un mismo signo amenazante dice Aleman. Por estos momentos hay voces que pregonan un plan de exterminio y reseteo de la economía planificado desde la “élite”, de la que hablan muchos informes alternativos.

Según estos informes, la “élite” venía perdiendo poder y dinero debido a la imposibilidad de pagos de las deudas de distintos países, las sublevaciones venían en aumento, grandes mayorías de trabajadores sumidos en la desocupación, las migraciones que el mismo poder mundial ayudó a provocar diezmando las economías de países pobres a través del saqueo y la guerra...

Resumiendo, la economía no les estaba dando los dividendos que pretendían en su desmesurada codicia de concentración de la riqueza.

Se había presentado una lucha por el dominio del espacio exterior, por el manejo de la tecnología 5G entre Estados Unidos y China, y con ello la posibilidad de nuevas formas y afinación del capitalismo, mayores y espectaculares negocios, de mayor control sobre las personas, el sueño de todo totalitarismo, disponer de ciudadanos, esclavos, controlados y dóciles…

El tema de la pandemia se inserta en este panorama, haya sido provocada o genuina… Aparece posibilitando la reducción de población especialmente vulnerable, favoreciendo nuevos negocios para la “élite” mundial y sus versiones locales, no nos olvidemos que en las crisis no todos pierden; provocando un marco de control sobre las personas, manteniéndonos aislados, temiendo por el contagio; “preparándonos” para un nuevo orden mundial totalitario, sin chistar, telecomandados a través de aplicaciones tecnológicas que ya se aplican en países desarrollados, siendo nosotros mismos agentes de control, tal como en las mejores series de zombis que nos fueron inoculando desde hace décadas.

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