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La maternidad y la paternidad en los tiempos de pandemia
Pensamientos que aportan en estos momentos impensados que estamos viviendo a raíz de la crisis sanitaria mundialLa familia como organización social primaria ha ido evolucionando respecto a los modos de llevar a cabo la función de la crianza. Desde hace tiempo ya, concebimos la idea de una maternidad y paternidad compartida, un binomio padre y madre que se abre a otros, a aquellos a los que gustosamente se invita “a entrar”, para ayudar en la crianza. Hoy se piensa en “más que dos”, para una tarea tan maravillosa y grandiosa, que se comparte y vive con otros, abuelos, tíos, amigos, padrinos donde juntos prodigamos amor y cuidamos a los hijos.
De este modo, pensamos y habilitamos a quienes nos ayuden y/o remplacen durante la ausencia de las horas implicadas para el trabajo.
Y así, sin darnos cuenta, nos convertimos en “una tribu”, en una red, un entramado social simbólico que permite la socialización y sostiene a los padres en este momento tan especial de la vida: como es la llegada y crianza de un niño pequeño.
Estos, sin duda, eran tiempos de miradas, de caricias, de abrazos, abrazos fraternales, de esos que valen mucho más que mil palabras.
De pronto, un hecho inédito para el mundo provoca cambios como sociedad y como familia. El aislamiento social nos exige ponernos en distanciamiento físico, y es necesario “reinventarnos”, para seguir sintiéndonos contenidos y sujetados a nuestra tribu.
El coronavirus, término desconocido para todos, nos acerca dudas, temores, que se imponen con su fuerza, pero con esa misma fuerza que caracteriza a la especie humana, fuimos familiarizándonos y surgimos resilientes en nuestra capacidad de agotar la vida.
Nuevas maneras de comunicarnos
La virtualidad se nos ofrece, nuevas formas de sentirnos cerca, no es remplazar la vida ni el modo de vivir, es entender que hay nuevas maneras de comunicarnos.
La compañía se convirtió en un audio, una llamada o una videollamada, una aplicación virtual en la cual ¡con tan solo una clave compartida podemos percibirnos auditiva y visualmente! Es posible vernos reír, mirarnos a los ojos, abrazarnos y acompañarnos en la virtualidad.
Ahora todos los mundos están relacionados, el mundo natural, el mundo afectivo y el mundo tecnológico también.
Sabemos que es un tiempo difícil, es la primera vez que nos enfrentamos a una situación como esta. Es natural sentirse preocupados, agobiados y hasta a veces sin recursos. Es posible estar más reactivos, y al estarlo, también el niño lo esté.
Ejercer la maternidad y la paternidad de un hijo pequeño surgirá, en estos tiempos, de la necesidad de proclamarnos autoconcentrados en la autoayuda, como esposos, como padres, apoderados del espacio y de los roles, exigirá comprender que esta es “más que nunca y siempre” una tarea compartida y de mutua responsabilidad parental, un gran desafío, entre otros tantos, un verdadero aprendizaje: “Cultivar acciones en igualdad de derechos en el hogar”, y así, con aciertos y desaciertos, construirnos como familia.
Ha pasado más de un mes, transitamos esta experiencia como padres sumidos a un gran desafío que requiere encontrar juntos estrategias saludables, de confort emocional para el niño y sus papás. Planificar el día, buscar espacios individuales de descanso, de relax, intercambiando roles y tareas, mostrándose más flexibles y colaboradores, más pacientes y solidarios; crear espacios comunes, contenedores, de encuentro, de dibujos, de canciones, de juegos, de familia.
Sin duda, esta es una maravillosa manera de proteger, de acoger, de contener, de brindar seguridad y bienestar a un niño. Allí en lo simple, cotidiano y natural, se estarán fortaleciendo vínculos fundantes y constitutivos a fuego lento...
Quedarán huellas de este tiempo, por supuesto, las que puedan quedar impresas en los recuerdos de los cuidados y momentos compartidos en estos días de pandemia.
Instituto Especial del Rosario
Servicio de Atención Temprana
