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La estafa de la especulación financiera

Escribe Eduardo Belloccio (*)

Sabemos con precisión que hace 65 millones de años cayó un meteorito que destruyó el 75 por ciento de la vida que había en la Tierra.

Sabemos que el hombre está sobre la Tierra desde hace un millón de años.

Sabemos los nombres de cada uno de los faraones de Egipto que vivieron 4.000 años atrás.

Sabemos uno por uno  los nombres de los siete reyes de Roma, que reinaron 750 años antes de Cristo.

Sabemos con exactitud que hace 2020 años nació Jesucristo.

Sabemos el nombre de Atila, el rey de los Hunos que gobernó gran parte de Europa entre los años 430 y 450 de la Era Cristiana y, todavía más, sabemos que murió trágicamente en su noche de bodas.

Sabemos que el 12 de octubre de 1492 llegó Cristóbal Colón a conquistar las tierras de América.

Sabemos de las palabras de San Martín sobre la libertad, que nos enseñaron que lo demás no importa nada.

Sabemos de las últimas palabras del sargento Cabral; que estuvo contento en aquellos instantes finales.

Sabemos que el general Manuel Belgrano murió pobre, no sin antes decir que le hervía la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la Patria. 

Sabemos la distancia exacta que existe entre la Tierra y la Luna.

Sabemos todo eso con una asombrosa precisión.

Ahora, yo pregunto: con todos los avances tecnológicos con los que contamos en la actualidad, ¿es tan difícil saber quiénes son los que se llevaron la plata de la timba financiera? ¿Es tan difícil averiguarlo? ¿No tendremos alguien como Julián Assange, el divulgador de los WikiLeaks, que dé a conocer toda esta basura pergeñada por “el mejor equipo de los últimos 50 años”, junto con los bancos y los cómplices mafiosos del Fondo Monetario Internacional, que se fugaron millones y millones de dólares dejándole a Juan Pueblo una deuda por nada menos que 100 años?

Ese dinero es el que necesitamos para curar y proteger al pueblo argentino en estos momentos tan difíciles.

 

(*) Secretario general del Centro de Empleados de Comercio

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