La despedida a Vicente Miranda
“Hasta siempre, compañero”
Tener que decir adiós a un amigo es como perder la mitad de uno mismo. Me sentí nuevamente huérfana, me daba cuenta que no iba a llamarme a las 9, a las 13 y más tarde también. Sentía que en las marchas ya no cargaría la bandera, ni invitaría con aplausos fuertes a las asambleas... Mezcla de sindicalista y cómico. La primera vez que lo vi me impactó por su forma de hablar, tenía mucho para decir y me dijo: “Algo tenemos que hacer por el Hospital”.
Y ahí fuimos. Lo mismo me dijo el lunes, pero no llegamos... Nos pusimos de amigos y para muchos resultamos rebeldones y revolucionarios; nos importaban todos los temas: las horas de trabajo en exceso de los enfermeros, los contratos de los empleados, los pacientes y hasta el medio ambiente. También me pidió que no me fuera, pero él se fue primero... Y me quedé con dolor, juntando las partes, pero acompañada de varios enfermeros similares a él...
Mi amigo querido estaba lleno de fuerza, de vida que lastimaron porque no sabía dar golpes bajos. Solo sabía atender a sus pacientes, formar alumnos, reclamar derechos y cuidar a su Flora y amigos. De eso me di cuenta su último día (estaba lleno el lugar para darle la despedida y las redes sociales se inundaron de adioses). Te vamos a recordar cada día en tu lucha.
Hasta siempre, compañero.
Teodora Perassi
