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Uber es imparable
La Constitución es un reflejo exacto del entendimiento al valor más sagrado del hombre, que es la libertad. De allí parten las normas para consignar su modo de uso, a fin de que una sociedad conviva en armonía y progreso.
En este caso, la libre empresa y la libertad de elección es el bien jurídico que protegemos. Esto involucra elegir con quién me traslado. Por lo tanto, esa tremenda vocación de intervención regulatoria de todo lo que signifique progreso o adaptarse a nuevos tiempos, resulta oprobioso. Los gobiernos y representantes del pueblo hace más de 70 años que de un modo u otro han metido tanta mano a las iniciativas o emprendimientos privados, que es como pretender que un automóvil avance con freno de mano.
Ante un artículo de El Diario, en el que el secretario general del Sindicato de Peones de Taxis, Daniel Vidal, analiza con preocupación la amenaza que se cierne sobre los intereses que representa, ya que supone que hay más de 2.000 inscriptos para disponer un automóvil para Uber, lamento informarle que si no se reinventa el modo de transportar personas, estarán en serios problemas los intereses de sus representados.
Lo que ocurre con Uber se llama competencia a secas, ingenio, y situaciones no previstas, y la gente que las adopta lo hace por su practicidad y conveniencia. Se llama mercado y libertad de elección. Y es el ejemplo más firme de que quienes regulan el mercado son las personas, mientras que quienes lo distorsionan son los lobbistas, las corporaciones de influencia y el poder político.
Se menciona la competencia desleal de Uber, y la verdad es que no la veo. Por lo que debemos aclarar algunas cosas. El servicio público de transporte es, por el momento, un monopolio del Estado, en tanto decida brindar este servicio, tiene derecho a regularlo como mejor le parezca, a concesionarlo si lo considera necesario, y a disponer las exigencias y condiciones a tales concesionarios para cumplir con el servicio, como ocurre con el colectivo, taxis y remises. Pero nada impide que la gente se transporte como quiera y le convenga de modo privado y de una manera antes impensada, he aquí el dilema.
¿Qué es Uber?
Uber es el resultado del desarrollo tecnológico, para lo que dos tercios de la población mundial están a la retaguardia de estos avances.
Su nombre oficial es Uber Technologies Inc., una empresa estadounidense con sede en San Francisco (California), que proporciona a sus clientes a nivel internacional vehículos de calle comunes, con conductor, a través de su software de aplicación móvil (app), que conecta los pasajeros con los conductores de vehículos registrados en su servicio, quienes se ofrecen para transportar a particulares.
La empresa organiza recogidas en cientos de ciudades de todo el mundo. No obstante, la oposición a esta iniciativa de Silicon Valley no es solo local, lo que ocurre es que es tan rápida, práctica y útil su aparición, que no ha dado tiempo a los Estados y gobiernos de reacomodar su burocracia armada, sin poder asumir enormes costos y compromisos concesionados.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea falló en contra la posición defendida por Uber declarándola empresa de transporte, y no plataforma digital de intermediación entre viajeros, pero esto no impidió que las nuevas generaciones que recorren Europa opten cada vez más por este sistema. Uber no está solo en el mundo, tiene competidores como Cabify en España, Beat e Easy Taxi en Latinoamérica, MUV en Paraguay, Lyft en Estados Unidos, Ola Cabs en India, Didi Chuxing en China y sigue aumentando.
Por lo tanto, Uber es una plataforma tecnológica que conecta a socios conductores con usuarios mediante una aplicación de en un teléfono inteligente, y le llevará tiempo a los detractores que sea considerada una empresa de transporte. Será discutir sobre un campo nunca antes pensado.
En cuanto a las desventajas de taxis y remises se puede decir que el servicio local obliga a todos los prestadores del servicio a formar parte de una organización, con el pago de un precio por el derecho de uso de radio. También debe poseer una licencia (sistema restrictivo en la oferta de trabajo), al tiempo que se imponen diversas reglas y requisitos para trabajar en dicho sector. Así, a aquellos que cumplan las normas determinadas unilateralmente por el Estado municipal (obstáculo enorme para competidores con poco capital), un número fijo de taxis dentro de la ciudad, nula consideración sobre la demanda, y su comportamiento en ciertos momentos, como los días de lluvia y zonas con caminos de tierra, se le suma una inútil desinfección mensual, que no es más que el pago de un peaje, y el “moderno” sistema antipánico que incide duramente sobre los costos del concesionario, además, tienen multas que son el doble que los conductores comunes, lo cual deriva a un servicio extremadamente rígido, ineficiente y poco apto para responder a los cambiantes deseos de los consumidores.
Ni hablar de las regulaciones en cuanto a las leyes de salario mínimo y sindicalización obligatoria. Todo ello representa un amplio abanico de intervenciones del Estado a favor de un grupo (políticos, taxistas y sindicalistas), y en contra de las libertades individuales de los que buscan brindar el servicio por Uber y de los potenciales usuarios del servicio.
Las autoridades deberán considerar que la competencia es un proceso de descubrimiento, y cuando hay competencia, esto es, libertad de entrar y salir de un mercado, todo productor es incitado a producir mejor que los otros y a vender sus productos más baratos o más capaces de satisfacer las necesidades de quienes compran. La competencia es, en este sentido, un poderoso factor de innovación y de progreso económico, a contrapelo, nos encontraremos con el subdesarrollo de las economías con fuertes grados de intervención, en las que la libertad de empresa está limitada o totalmente ausente.
El Estado debería abandonar toda actividad que podría hacer un privado, y dedicarse a las funciones que el capitalismo no puede reemplazar. Así las cosas: Uber o su sistema serán imparables, solo habrá que recordar qué pasó con los saladeros de carne cuando aparecieron los frigoríficos.
Romeo Benzo
Acerca de las elecciones
A pocos días de las elecciones generales que se realizarán el 27 de octubre, Red Ciudadana, perteneciente a la Mesa Coordinadora Fernández Presidente, cree oportuno exponer algunas reflexiones sobre un aspecto de ellas.
Tal como están dadas las cosas, y la realidad del país, que se caracteriza por su endeudamiento, su paralización industrial, su crisis financiera y alimentaria, su desocupación, el descalabro de sus instituciones, como por ejemplo la Justicia, y un gobierno inepto y estático que solo atina a seguir favoreciendo a sus socios ricos fugando divisas en miles de millones de dólares con la complicidad del FMI que, violando sus propias normas internas, otorga los préstamos, consciente de este perverso mecanismo de colosal estafa a los intereses populares, la perspectiva, vista desde cualquier ángulo posible y la opinión de todas las consultoras, es de una rotunda derrota para el macrismo en las urnas, por una diferencia que se agranda cada día que pasa.
Ante este panorama, al gobierno le queda como única salida tratar de manipular de alguna manera el resultado de las elecciones, por eso se aferra con obsesivo empecinamiento a un contrato con la Empresa Smartmatic para la fiscalización del escrutinio electrónico.
Cabe decir que en los países donde participó esta empresa, Italia, Bélgica, Venezuela, El Salvador y Filipinas, el resultado fue un rotundo fracaso. Los factores que le jugaron en contra fueron lentitud, inseguridad, errores y vacíos, motivos por los que se hizo pasible de quejas y denuncias.
En nuestro país, las pruebas con Smarmatic que se realizaron en las PASO, incluida la ordenada por la jueza Servini de Cubría con sus propios veedores, finalizaron con un resultado negativo. El resto de los especialistas en la materia llegaron a la conclusión de que los vacíos en el sistema de control de esta empresa lo hacen sumamente infisionable y por lo tanto fácil de interferir, manipular ,vulnerar y trastocar los resultados.
Lo antes expuesto fue analizado, desarrollado y fundamentado con los elementos científicos y técnicos que poseen los expertos que participaron de las pruebas. Por lo tanto, este sistema de Smartmatic ha quedado total y absolutamente descalificado. El sistema tradicional o manual usado hasta ahora jamás fue cuestionado en alguna de sus instancias. He aquí la verdadera razón de la frenética insistencia del macrismo por enrolar a Smartmatic en nuestras elecciones.
Ante este cuadro de situación, se sugiere a todos los militantes de Red Ciudadana y a los compañeros de la Mesa Coordinadora Fernández Presidente, asegurar nuestra presencia y extremar las medidas de control y vigilancia en todas las mesas que nos toque fiscalizar.
La garantía es asestarle un golpe demoledor y letal al neoliberalismo macrista en las urnas, sin posibilidad alguna de una segunda vuelta.
Omar Mignola
