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jueves, 24 de enero de 2019 · 00:00
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Cuarenta niños del comedor Caritas Felices tuvieron un gran festejo, que incluyó la llegada de los Reyes Magos[/caption]
Cartas - Debates - Opiniones
Señor director:
Soy quien cree que siempre hay un lugarcito para contar las buenas noticias y su espacio, correo de lectores, es el que me permitirá narrarla, si usted lo considera.
Corren los últimos días de enero. No brillan más las luces de colores ni las siluetas de arbolitos navideños enmarcan las vidrieras de nuestra ciudad. El año 2019 llegó y pasaron los Reyes Magos. Pero igual, igual que en el cuento de Mamerto Menapace, aquí en nuestra Villa se quedó el cuarto Rey Mago.
El no se encontró frente a un dilema, pensando que se retrasaría y no podría seguir a los tres Reyes de Oriente. Su buen corazón le indicó que aunque fuese 7 de enero, era la fecha ideal para concretar y compartir el sueño que había planeado: organizarle una gran fiesta de cumpleaños a un grupo de niños de una humilde barriada. Ofrecerles un largo suceso de ternura.
A esta altura, se pregunta por la buena noticia... aquí va: 40 niños llegarán invitados por primera vez a un hermoso y enorme salón de eventos infantiles. Un barco gigante les miraba dándoles la bienvenida. Alegría y emoción. Ojos de asombro. Sonrisas francas que hicieron olvidar realidades y necesidades. Una tirolesa enamorada los abrazó, allá en las alturas. Fueron princesas y superhéroes en sus disfraces. El arco de fútbol se hizo aún más grande para contener tantos goles gritados al unísono y la piñata explotó de algarabía, golosinas y sorpresas al ver 80 manitas agitadas para el abrazo.
Seguía demorándose el cuarto rey mago para encontrarse con los otros que habían partido, mas no podía dejar el desafío de alegrar a los niños y en un caos de colores apareció una supertorta. Todos soplaban esa vela, símbolo de infinitos sueños por cumplir. Ya cerrada la tarde noche, platos vacíos, vasos caídos, comida en el piso, caras con chocolate. Pero, como unidos por un hilo invisible que los traía al lugar indicado, aparecieron majestuosos los tres Reyes Magos, con bolsas repletas de regalos. Todos corrieron a abrazarse a sus rodillas. Baltazar acariciaba pequeñas cabezas. Vi lágrimas en los ojos claros de Gaspar o Melchor, no recuerdo. Fue magia la postal, no se olvidará. Ellos tampoco. Gracias, Noe, cuarto rey mago, por tu generosidad, tu espacio, tu desinterés, tu tiempo, tus recursos.
Nunca hubiesen permitido que esta “buena noticia” se publique, pero en nombre de Caritas Felices y todos sus colaboradores, nuevamente gracias por sacarle sonrisas y esperanzas de un mundo mejor a los niños de barrio La Calera.
Alicia del Valle
DNI: 6.683.332
Cuarenta niños del comedor Caritas Felices tuvieron un gran festejo, que incluyó la llegada de los Reyes Magos[/caption]
Cartas - Debates - Opiniones
Señor director:
Soy quien cree que siempre hay un lugarcito para contar las buenas noticias y su espacio, correo de lectores, es el que me permitirá narrarla, si usted lo considera.
Corren los últimos días de enero. No brillan más las luces de colores ni las siluetas de arbolitos navideños enmarcan las vidrieras de nuestra ciudad. El año 2019 llegó y pasaron los Reyes Magos. Pero igual, igual que en el cuento de Mamerto Menapace, aquí en nuestra Villa se quedó el cuarto Rey Mago.
El no se encontró frente a un dilema, pensando que se retrasaría y no podría seguir a los tres Reyes de Oriente. Su buen corazón le indicó que aunque fuese 7 de enero, era la fecha ideal para concretar y compartir el sueño que había planeado: organizarle una gran fiesta de cumpleaños a un grupo de niños de una humilde barriada. Ofrecerles un largo suceso de ternura.
A esta altura, se pregunta por la buena noticia... aquí va: 40 niños llegarán invitados por primera vez a un hermoso y enorme salón de eventos infantiles. Un barco gigante les miraba dándoles la bienvenida. Alegría y emoción. Ojos de asombro. Sonrisas francas que hicieron olvidar realidades y necesidades. Una tirolesa enamorada los abrazó, allá en las alturas. Fueron princesas y superhéroes en sus disfraces. El arco de fútbol se hizo aún más grande para contener tantos goles gritados al unísono y la piñata explotó de algarabía, golosinas y sorpresas al ver 80 manitas agitadas para el abrazo.
Seguía demorándose el cuarto rey mago para encontrarse con los otros que habían partido, mas no podía dejar el desafío de alegrar a los niños y en un caos de colores apareció una supertorta. Todos soplaban esa vela, símbolo de infinitos sueños por cumplir. Ya cerrada la tarde noche, platos vacíos, vasos caídos, comida en el piso, caras con chocolate. Pero, como unidos por un hilo invisible que los traía al lugar indicado, aparecieron majestuosos los tres Reyes Magos, con bolsas repletas de regalos. Todos corrieron a abrazarse a sus rodillas. Baltazar acariciaba pequeñas cabezas. Vi lágrimas en los ojos claros de Gaspar o Melchor, no recuerdo. Fue magia la postal, no se olvidará. Ellos tampoco. Gracias, Noe, cuarto rey mago, por tu generosidad, tu espacio, tu desinterés, tu tiempo, tus recursos.
Nunca hubiesen permitido que esta “buena noticia” se publique, pero en nombre de Caritas Felices y todos sus colaboradores, nuevamente gracias por sacarle sonrisas y esperanzas de un mundo mejor a los niños de barrio La Calera.
Alicia del Valle
DNI: 6.683.332