La economía y los argentinos: crecen la incertidumbre y el miedo al futuro
La situación económica continúa ocupando un lugar central entre las preocupaciones de los argentinos, pero los motivos del malestar comenzaron a cambiar. Mientras la inflación perdió protagonismo, los bajos salarios, con el 63,1%, y el desempleo, con el 61%, pasaron a encabezar las inquietudes.
El escenario también se trasladó al plano personal, donde el 55,9% de los consultados manifestó atravesar una crisis económica vinculada con deudas o ingresos insuficientes.
Los datos forman parte del Termómetro Psicosocial y Económico Nº4, elaborado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la UBA.
El relevamiento abarcó 1.181 casos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), se realizó entre el 4 y el 11 de septiembre de 2026 y contó con un margen de error de ±3%.
El deterioro económico no aparece únicamente asociado al bolsillo. Nueve de cada diez encuestados le asignaron mucha o bastante importancia a los problemas económicos en relación con su salud mental. Entre las personas endeudadas, ese porcentaje llegó al 93%.
La situación se tradujo en síntomas y estados vinculados con la angustia, el agotamiento, la falta de descanso y la incertidumbre sobre el futuro. Cuando los participantes pudieron elegir entre diferentes emociones, el 43% mencionó incertidumbre, el 40% angustia, el 33% hartazgo y el 30% temor al futuro. Nueve de los 10 estados más señalados fueron negativos.
El informe identificó así una combinación entre el desgaste por la situación presente y el temor por lo que pueda ocurrir. La incertidumbre alcanzó una intensidad promedio de 4 sobre 5, por encima de la preocupación (3,6) y la ansiedad (3,4).
Evaluación negativa
La percepción sobre la realidad económica tampoco mostró señales de alivio. El 60,6% calificó negativamente la situación económica actual del país, mientras que el 53% consideró que el escenario no mejorará durante el próximo año.
El propio estudio reflejó un deterioro en la comparación con el pasado reciente: el 57% afirmó sentirse peor en términos de bienestar general que un año atrás, mientras apenas el 27% señaló una mejora.
Las expectativas tampoco resultaron mayoritariamente favorables. El 45% se declaró algo o muy pesimista respecto de cómo estará su vida económica dentro de un año, frente a un 31% que manifestó optimismo.
El endeudamiento apareció como otro de los factores centrales para comprender el malestar. El 62% declaró tener alguna deuda con el sistema financiero, ya sea mediante préstamos, tarjetas o hipotecas, y el 28% se consideró bastante o muy endeudado.
Entre quienes tienen compromisos financieros, el 57% se endeudó para llegar a fin de mes, incluyendo alimentos y otros gastos cotidianos. Además, un 33% recurrió a deuda para afrontar servicios, impuestos, expensas o alquileres y otro 30% para cancelar obligaciones anteriores.
La presión financiera tuvo, además, consecuencias directas sobre el bienestar: el 53% de los endeudados aseguró que las deudas le generan ansiedad, angustia o problemas para dormir.
