Un reporte del Banco Central de la República Argentina
Impuestos agravan la deuda de los hogares
Ya representan casi el 30% del costo de los créditos bancarios en un contexto de endeudamiento récord que afecta a seis millones de personasImpulsado por cifras de morosidad que se mantienen en los niveles más elevados de las últimas dos décadas, el endeudamiento de las familias se consolidó como uno de los principales temas de debate en los últimos meses. En este contexto, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) expuso uno de los factores que encarecen el costo de los créditos: el elevado peso de los impuestos en el Costo Financiero Total (CFT), el valor real que paga el deudor incluyendo intereses, comisiones e impuestos.
De acuerdo con una presentación del vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, los tributos representan el 27,1% del CFT en los préstamos personales y el 28,2% en las tarjetas de crédito.
De esta manera, más de una cuarta parte del dinero que los usuarios devuelven a los bancos corresponde a la recaudación fiscal, la cual se distribuye entre el IVA nacional, el provincial, Ingresos Brutos y Sellos y tasas municipales.
Tasas de interés versus costo real
La brecha entre la tasa de interés y el costo final que enfrenta el deudor es amplia.
En el caso de los préstamos personales, de acuerdo con la presentación de Werning, la Tasa Nominal Anual (TNA) promedio es del 66%, mientras que la Tasa Efectiva Anual (TEA) llega al 89% y el CFT se dispara al 124%.
La dimensión es todavía mayor en el financiamiento con tarjetas de crédito. Para este caso, la TNA alcanza el 92% y la TEA promedia el 143%, lo que empuja al CFT efectivo hasta el 198%. Dentro de este porcentaje, el componente impositivo totaliza el 28,2%.
Seis millones de personas atrapadas en la mora
El impacto de estos costos se refleja directamente en la situación financiera de la población.
Un análisis de la consultora Econviews reveló que existen cerca de seis millones de personas en mora, quienes acumulan deudas por un total de $16,6 billones ($13,4 billones correspondientes a individuos y $3,1 billones a empresas). Esto demuestra que el problema dejó de ser insignificante y pasó a tener un impacto directo sobre el funcionamiento general de la economía.
El fenómeno se explica, según la consultora, por un cambio en las condiciones macroeconómicas. Durante años, la inflación permitió que las deudas se licuaran en términos reales. Sin embargo, con la desaceleración de los precios, los préstamos comenzaron a tener un costo real positivo y las cuotas dejaron de perder valor frente a los ingresos, en un contexto donde el salario privado real todavía se ubica por debajo de los niveles de finales de 2023.
El freno al consumo y la inversión
La problemática ya trascendió el ámbito privado para transformarse en un riesgo macroeconómico, ya que ante la expansión de la irregularidad en los pagos, los bancos comerciales adoptaron una postura mucho más cautelosa a la hora de otorgar nuevos préstamos.
Esta restricción en el acceso al crédito genera un círculo vicioso, ya que limita el financiamiento disponible para las familias y las empresas. Como consecuencia directa, la falta de crédito amenaza con afectar el consumo y la inversión, sumando un obstáculo clave para la recuperación de la actividad económica general.
