Una advertencia del Centro de Almaceneros de Córdoba
El cambio forzado de la dieta familiar
Con una canasta alimentaria que supera el millón de pesos, el 56% de las familias no logra cubrir sus necesidades básicas y se resiente gravemente la calidad nutricional en la mesaLa desaceleración de la inflación en la provincia convive con un profundo y preocupante retroceso en la calidad alimentaria de los hogares cordobeses. Según la referente del Centro de Almaceneros de Córdoba, Vanesa Ruiz, la caída del poder adquisitivo obligó a las familias a modificar drásticamente su dieta tradicional, reduciendo el consumo de alimentos esenciales, como carnes, frutas, verduras y lácteos.
Las mediciones del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas de la entidad ubicaron la inflación de junio en un 1,87%, “el registro más bajo de los últimos once meses”. Sin embargo, esta moderación en el ritmo de aumento de precios no se percibe en la economía cotidiana.
La referente explicó que la canasta básica alimentaria para una familia tipo conformada por dos adultos y dos menores ya exige un piso de $1.070.000, una cifra límite que acelera los cambios en el consumo de productos de primera necesidad.
En esta línea, cuestionó que la modificación de la alimentación sea interpretada únicamente como un cambio cultural: “No es por algo saludable y es muy preocupante que ninguno de nuestros gobiernos tome la atención de cómo se viene resquebrajando la calidad nutricional de la mesa familiar”.
La ausencia de esenciales
“Hay caídas profundas en las proteínas y nutrientes irremplazables. Las familias no están mirando si es la calidad nutricional requerida o no, se coloca un plato de comida a lo que alcance, a lo que dé el bolsillo”, señaló Ruiz. A su vez, detalló que el consumo per cápita de carne vacuna se encuentra en 47 kilos, uno de los niveles más bajos de los últimos años.
Para dimensionar el impacto de los precios, comparó la evolución de la inflación con la carne. “La inflación interanual rondó un 33,1% y, por ejemplo, la carne vacuna aumentó 65%. Acá vemos claramente que fue un golpe al bolsillo”, explicó.
La situación se repite en otras categorías vitales de la pirámide alimenticia. Según mencionó la referente, en muchos hogares la leche dejó de consumirse diariamente, al igual que los quesos y otros derivados lácteos que pasaron a considerarse consumos “de lujo”.
Asimismo, la presencia de frutas y verduras frescas en las comidas cotidianas mermó drásticamente.
El bolsillo, sin alivio real
“A nivel técnico, sí, la inflación se desacelera; a nivel práctico, en los bolsillos no se ve ningún beneficio o un alivio porque los ingresos no se van actualizando a la velocidad que lo está haciendo la inflación”, sostuvo Ruiz.
Finalmente, los datos relevados muestran las dificultades de los hogares para completar incluso la alimentación básica: “Cuando consultamos a los hogares si alcanzan a consumir todos los productos de la canasta básica alimentaria, el 56,6% nos dice que no”.
