CASI 16 MILLONES DE AFECTADOS

El endeudamiento familiar alcanza niveles críticos

miércoles, 29 de abril de 2026 · 08:30

La situación financiera de los hogares argentinos atraviesa un momento de extrema fragilidad, ya que, según datos recientes, el nivel de incumplimiento en los préstamos bancarios saltó del 2,9% al 11,2% en febrero de 2026, mientras que en las entidades no financieras y billeteras virtuales, la mora escala hasta el 28,4%.

Este fenómeno refleja un cambio estructural: el crédito dejó de ser una herramienta de inversión para transformarse en un "ingreso complementario" ante la dificultad de llegar a fin de mes.

El estancamiento de los ingresos reales desde mediados de 2025 consolidó prácticas inusuales en el mercado local, como la financiación en cuotas de compras en supermercados. Actualmente, el promedio de deuda por persona en el sistema bancario equivale a cinco salarios y medio, lo que representa una carga financiera difícil de sostener con los niveles actuales de actividad económica.

El problema afecta a todo el espectro financiero, pero golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables. Las fintech, que captan a deudores con menor capacidad crediticia, enfrentan tasas de mora récord. Además, preocupa el crecimiento de los "deudores compartidos" -personas con obligaciones simultáneas en bancos y billeteras virtuales-, lo que eleva el costo financiero total, especialmente por tasas que en algunos casos llegan al 200% anual.

Asimismo, de acuerdo con especialistas del sector, existen más de 5,4 millones de personas con atrasos superiores a los 90 días.

 

El impacto de las tasas de interés

En un intento por aliviar la presión sobre el sistema, el Gobierno inició un proceso de reducción de tasas de interés, por lo que bancos públicos como el Nación y el Provincia han recortado el costo financiero para capital de trabajo y descuento de cheques, buscando dar aire a las pymes y, por extensión, a la cadena de pagos.

Sin embargo, este alivio no se traslada plenamente al consumo familiar. Mientras la inflación interanual se ubica cerca del 32%, las tasas de los préstamos personales se mantienen en niveles elevados, rondando el 62% al 65% anual. Esta brecha, sumada a los ingresos estancados, configura un escenario donde la deuda ha dejado de ser una palanca de desarrollo para convertirse en un síntoma evidente de la crisis económica actual.