Según el último informe de la UCA

El 60% de los niños en la Argentina es pobre

Si bien el estudio registra una baja respecto a años anteriores, advierte que el problema sigue siendo estructural
jueves, 23 de abril de 2026 · 08:30

El último reporte de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) arroja luz sobre una realidad compleja para las infancias y adolescencias en el país.

Durante 2025, la pobreza infantil se situó en el 53,6%, mientras que la indigencia descendió al 10,7%, una caída relevante que acerca este indicador a los registros de 2017. Sin embargo, la institución fue tajante al pedir que no se debe “confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural”, ya que la tendencia de largo plazo sigue siendo ascendente, comparada con los niveles de 2010.

 

El desafío de la inseguridad alimentaria

Uno de los datos más alarmantes es que el 28,8% de los niños y adolescentes experimentó inseguridad alimentaria durante el último año, con un 13,2% padeciéndola en su forma más severa. En este contexto, la asistencia alimentaria gratuita, comedores escolares, comunitarios y Tarjeta Alimentar alcanzaron un récord histórico con 64,8%.

A pesar de que las transferencias como la Asignación Universal por Hijo (AUH) llegan al 42,5% de los menores, la investigadora Ianina Tuñón advirtió que estas políticas “no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar”, remarcando la necesidad de mejorar las condiciones laborales de los adultos para romper el ciclo de dependencia.

 

Salud y vivienda: deudas históricas

El informe también revela que la crisis económica ha impactado directamente en el acceso a la salud.

El 19,8% de los niños dejó de asistir a consultas médicas u odontológicas por razones financieras. El estudio pone especial énfasis en esta última área: “La atención odontológica es la más postergada, lo que evidencia una deuda histórica de las políticas sanitarias con la salud bucal, a pesar de su impacto en la nutrición, la autoestima y la calidad de vida”.

En cuanto a las condiciones habitacionales, las cifras demuestran que el crecimiento económico no se traduce necesariamente en mejores condiciones de vida. En 2025, el 18,1% de los menores residía en viviendas precarias y el 20,9% vivía en situación de hacinamiento.

A su vez, el déficit más profundo se observa en el acceso a los servicios básicos, donde el 42% de los niños se encuentra en hogares sin saneamiento adecuado, consolidando una situación de vulnerabilidad que afecta mayoritariamente al Conurbano bonaerense y a los estratos socioeconómicos más bajos.