Informe del Banco Central

Creció la deuda de las familias con los bancos

Alcanzó un máximo histórico del 9,3% en diciembre. El fenómeno es impulsado por el peso de las tasas reales y la menor licuación de las cuotas frente a la inflación
lunes, 23 de febrero de 2026 · 08:30

El sistema financiero argentino cerró el año 2025 bajo una presión inédita sobre la cartera de consumo. Según datos procesados por el Banco Central (BCRA), la morosidad del sector privado no solo ascendió al 5,5% en diciembre, sino que marcó récords desde que se inició la serie estadística en 2010.

Sin embargo, el dato global oculta una brecha alarmante: mientras las empresas logran sanear sus cuentas, el deterioro en el presupuesto de los hogares avanza a una velocidad mucho más rápida.

 

Consumo y tarjetas en rojo

En el segmento de préstamos a personas físicas, la irregularidad trepó al 9,3% en diciembre, lo que representa un salto de 6,7 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año anterior.

Dentro de ese grupo, las líneas de crédito destinadas al consumo son las que mostraron el peor comportamiento: en los préstamos personales, la mora saltó del 3,3% al 12% en apenas doce meses, cuadruplicando el nivel de incumplimiento; mientras que los atrasos en tarjetas de crédito alcanzaron el 9,3%, acumulando un alza de 7,4 puntos en el año.

 Por otro lado, los préstamos con garantía real (hipotecarios y prendarios) tienen números más bajos, aunque igualmente en aumento: la morosidad en hipotecarios alcanzó 1,2% en diciembre de 2025, frente al 1% del mismo mes de 2024;?y en prendarios, usados para la compra de vehículos, la irregularidad aumentó 2,2 puntos en el año y llegó a 5,8% en el último mes de 2025.

Asimismo, en los prendarios con ajuste UVA, el deterioro del pago fue mayor, ya que la morosidad fue de 7,5% en diciembre, tras escalar 4,7 puntos en 12 meses.

 

A qué se debe

De acuerdo con un reporte de la consultora Quantum Finanzas, el origen de este fenómeno radica en un cambio en la dinámica entre ingresos e inflación. “La reducción de la tasa de inflación (y del aumento nominal de los ingresos a una tasa no muy superior a la inflación) hace que la cuota de los préstamos se licúe menos y, en consecuencia, con el correr del tiempo, represente una proporción mayor de la esperada del total de ingresos, liberando menos capacidad de compra futura”, indicó el reporte.

Además, en los créditos a tasa variable (como los UVA), desde julio de 2024, la tasa de interés real supera de forma continua a la variación del salario real, generando una diferencia acumulada significativa.

Ante este escenario, las entidades financieras comenzaron a endurecer los requisitos de calificación y a recortar los límites de compra en tarjetas de crédito para mitigar el riesgo de incobrabilidad.

 

Mayor estabilidad para las empresas

En contraste con el sector familias, la morosidad corporativa cerró el año en un moderado 2,5%. Si bien hubo un incremento de 1,8 puntos en el año, acompañado por un alza en el rechazo de cheques, los niveles se mantienen lejos de los máximos históricos del segmento minorista.

“En el caso del financiamiento al sector corporativo, entre puntas de mes, el ratio de irregularidad se incrementó 0,2 puntos porcentuales hasta 2,5%, variación explicada por las empresas vinculadas al comercio y a la producción primaria”, detalló el informe elaborado por el BCRA.

Curiosamente, en el sector empresarial, el comportamiento es inverso al de las familias, ya que la mayor irregularidad se observa en los préstamos hipotecarios (donde la morosidad alcanzó al 3,9%) y prendarios (mostraron una irregularidad de 3,6% a fin de 2025).

Por su parte, los incumplimientos de pago en los créditos de corto plazo tuvieron un crecimiento importante en el año, aunque los números fueron más discretos que los de los préstamos con garantía real.

En este sentido, la irregularidad en los adelantos se triplicó en 12 meses y llegó a 2,4% del total en diciembre de 2025; mientras que la mora en el descuento de documentos se cuadruplicó en el año y cerró en 2%.

 

Alerta en el sistema no bancario

Si bien los especialistas del BCRA señalan que el nivel de mora dentro de las entidades bancarias tradicionales todavía se ubica por debajo de los picos observados en grandes crisis anteriores, el panorama cambia drásticamente fuera del circuito formal.

En las entidades no bancarias (como cooperativas, mutuales o financieras de crédito para el consumo), el índice de irregularidad en los pagos alcanza un alarmante 22,8%, afectando a los sectores más vulnerables de la población, que no acceden al sistema bancarizado.