REPRESIÓN
Afuera, el protocolo contra la libre expresión
La Policía y la Gendarmería avanzaron sobre manifestantes que protestaban en Plaza Congreso contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. Las fuerzas de seguridad dispersaron a la multitud con gases lacrimógenos y camiones hidrantes, y bastonazos, inclusive a los jubilados que cada miércoles concurren a expresar su malestar por la desesperante situación económica y sanitaria que atraviesan.
Con el paso de las horas, miles de personas de organizaciones sociales, sindicales y políticas, así como autoconvocados, se convocaron frente al Congreso para expresar su rechazo a la reforma laboral.
Un grupo de encapuchados llegó y comenzaron los destrozos. Luego serían identificados como infiltrados por los propios manifestantes (reales), al tiempo que el programa televisivo Argenzuela consiguió los nombres de al menos tres de los revoltosos, que resultaron ser agentes del orden.
Aunque, como suele ocurrir, las fuerzas de seguridad respondieron de manera violenta contra todos, aunque “no alcanzaban a darle” justamente a los más efervorizados, de los cuales los manifestantes se alejaban para exponerlos más todavía ante los medios.
Primero alcanzaron a jubilados que participaban pacíficamente, y luego reprimieron al resto de los presentes con gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes.
Al menos tres personas fueron detenidas, mientras que la Policía de la Ciudad bloqueó el paso de periodistas hacia la plaza en Alsina y San José y los amenazó con atacarlos.
El operativo estuvo a cargo de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, una exfuncionaria cordobesa de hace años y de probado desconocimiento.
