ECONOMÍA

Dichos oficiales contrastan con datos de la Superintendencia

domingo, 18 de enero de 2026 · 08:30

Si bien la actividad económica y el PBI que muestra el Gobierno nacional hablan de un crecimiento, el tejido productivo no corre con la misma suerte. La caída del empleo en los últimos dos años funciona como una radiografía de una crisis que golpea con fuerza a sectores industriales clave como el textil, el metalúrgico y el automotor.

En los dos primeros años de la administración libertaria, se perdieron 21.046 empleadores, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) a octubre de 2025, mientras que la desaparición de estas empresas se tradujo en una caída de más de 270.000 puestos de trabajo.

Desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) precisaron que se cerraron 523 empresas (-8,6%) en toda la cadena textil-indumentaria y afines, mientras que en el segmento de confección hay unas 225 compañías menos (-8%), basándose en datos de la SRT.

"Las importaciones de prendas chinas se han más que duplicado respecto al año pasado, a lo que se suma la explosión del courier vía plataformas como Shein y Temu, y el ingreso de fardos de ropa usada, que se prohibieron en la última década por razones de salud pública y que en estos años se desreguló. Sin embargo, este salto en las importaciones se da en un contexto de caída del consumo", señalaron desde la CIAI en diálogo con Ámbito.

El panorama no es mejor en la industria metalúrgica. La actividad cayó 4,6% interanual en octubre de 2025, aunque se destacó un leve repunte mensual de 0,3%, según un informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra). En tanto, los datos de empleo también muestran un fuerte deterioro, con un retroceso del 2,9% interanual, mientras que el 83,3% de las empresas ya anticipó que mantendrá o reducirá su dotación de personal.

Otro sector golpeado durante el gobierno de Javier Milei fue el de la construcción, que registró una caída del 8,3% en la cantidad de empleadores, tras el parate de la obra pública y los escasos recursos con los que contaron las provincias durante el primer año y medio de gestión para continuar los trabajos de infraestructura. En los primeros dos años de la administración, el sector tuvo que prescindir de 74.359 empleados en relación de dependencia, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

No obstante, la pérdida total de puestos de trabajo ascendería a unos 120.000 entre julio de 2023 y octubre de 2025, de acuerdo con estimaciones del IERIC, que también contemplan a los trabajadores subcontratados.

Desde el sector, Gustavo Weiss, titular de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), señaló a este medio que “a pesar de la mala situación por la que están pasando las empresas que básicamente trabajan en obras públicas nacionales, no hemos visto que haya habido cierres”.

Vale aclarar que el dato de empleadores que se dieron de baja en la SRT refiere a una persona, empresa u organización que produce bienes o servicios en el sector privado o público. En ese sentido, desde CEPA precisaron que la mayor cantidad de bajas se dio entre empleadores de empresas de hasta 500 trabajadores:

“El 99,63% del total de los casos (20.969 empresas menos)”, mientras que los empleadores de más de 500 trabajadores explicaron solo el 0,37% (77 casos).

La debilidad del entramado industrial también se refleja en los últimos datos de la industria automotriz. La producción nacional se desplomó 30,3% en diciembre respecto de noviembre y 30,4% interanual, con apenas 26.468 unidades fabricadas, según el informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). Con este cierre, el sector terminó el año con una caída acumulada del 3,1% frente a 2024, confirmando un fuerte deterioro en el segundo semestre, tanto en automóviles como en utilitarios, y marcando uno de los peores registros productivos de los últimos años.

El frente externo profundizó las señales de fragilidad, ya que las exportaciones cayeron 36,3% mensual y 25,3% interanual en diciembre, y acumularon en todo 2025 una baja del 10,8%, con Brasil concentrando más del 67% de los envíos y explicando gran parte del retroceso. En contraste, las ventas a concesionarios subieron 45,7% mensual y 3,8% interanual, cerrando el año con un alza acumulada del 42,6%, impulsadas por la recomposición de stocks, el crédito comercial y una mayor presencia de vehículos importados.

En esa línea, el economista especializado en la industria automotriz, Federico Hidalgo, explicó a este medio que, si bien la producción del sector se ubica en torno a las 500.000 unidades, la reposición en el mercado interno perdió terreno frente a los importados y las empresas comenzaron a reevaluar su producción local ante la ausencia de una política sectorial.