Política y economía
El Gobierno anunció que 2025 terminó con superávit fiscal
El saldo primario fue de $11.769.219 millones (1,4%), y el financiero, de $1.453.819 (0,2%), según indicó el ministro de Economía, Luis Caputo, en un posteo en redes sociales sin conferencia oficialEl Gobierno nacional anunció este viernes que el año 2025 habría finalizado con superávit fiscal, en lo que representa otro capítulo del relato económico del presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo. Según la versión oficial, el resultado primario fue superavitario en 1,4% del PBI y el financiero en 0,2%, cifras que el propio Caputo difundió –una vez más– a través de un posteo en redes sociales, sin conferencia de prensa ni explicaciones técnicas detalladas.
En términos absolutos, el ministro aseguró que el saldo primario alcanzó los $11.769.219 millones y el financiero los $1.453.819 millones. Sin embargo, detrás de esos números grandilocuentes aparecen datos que contradicen el triunfalismo libertario: el propio Gobierno reconoció que en diciembre de 2025 el Sector Público Nacional registró un déficit primario de $2.876.450 millones y un déficit financiero de $3.290.302 millones, lo que expone la fragilidad del supuesto equilibrio fiscal que el oficialismo intenta vender como un logro histórico.
A pesar de este cierre mensual en rojo, Caputo destacó que se trataría de la “primera vez” que se alcanzan dos años consecutivos de superávit financiero base caja desde 2008, y la primera desde 1993 cumpliendo con la totalidad de los servicios de la deuda pública. Lo que el ministro evita mencionar es que ese “orden” se sostiene exclusivamente mediante un ajuste brutal, la licuación del gasto público, la caída del salario real, el deterioro de las jubilaciones y la paralización casi total de la obra pública.
El propio Caputo admitió que el gasto primario en 2025 fue 27%, inferior al de 2023 en términos reales, una cifra que confirma el achicamiento extremo del Estado impulsado por el Gobierno de Milei. Pese a ello, intentó justificar el recorte asegurando que se protegió el gasto social destinado a los sectores más vulnerables, una afirmación que contrasta con la realidad cotidiana de millones de argentinos que enfrentan pobreza, desempleo, precarización laboral y pérdida de poder adquisitivo.
Mientras el ajuste golpea a trabajadores, jubilados y provincias, el Gobierno celebró una nueva reducción de derechos de exportación para el sector agroexportador. En diciembre de 2025 se aplicó una baja de dos puntos porcentuales para los complejos soja, trigo y cebada, y de un punto para maíz, sorgo y girasol, confirmando una vez más que el modelo libertario prioriza a los sectores concentrados de la economía mientras ajusta sobre el resto de la sociedad.
Caputo volvió a insistir en que el “ancla fiscal” es el pilar central del programa económico desde el inicio de la gestión y que se encuentra plasmada en el Presupuesto 2026. Sin embargo, esa ancla no es otra cosa que un programa de recortes permanentes, desfinanciamiento del Estado y transferencia de recursos desde el sector público y los sectores populares hacia el capital privado y el sistema financiero.
El ministro también aseguró que el orden fiscal y el crecimiento económico permitirán seguir devolviendo recursos al sector privado mediante reducciones impositivas. Según sus propios datos, desde 2024 la baja de impuestos ya superó el 2,5% del PBI, incluyendo la eliminación del Impuesto PAIS, la reducción de derechos de exportación e importación, la baja de impuestos internos y la eliminación del Impuesto a la Transferencia de Inmuebles. Nuevamente, medidas que benefician principalmente a grandes empresas y patrimonios altos, mientras el ajuste recae sobre el resto.
En materia social, Caputo intentó mostrar cifras positivas al señalar que el gasto en AUH y Tarjeta Alimentar se incrementó 43% en términos reales en la comparación entre diciembre de 2025 y diciembre de 2023. No obstante, estos aumentos siguen siendo insuficientes frente a una inflación acumulada que el propio Gobierno subestima y a una canasta básica que crece muy por encima de los ingresos populares.
En definitiva, el Gobierno de Milei vuelve a anunciar un superávit fiscal que se sostiene sobre bases endebles, con déficits mensuales, números poco claros y un ajuste salvaje que deteriora la economía real. Mucha épica libertaria, muchos posteos en redes y mucha autocelebración, pero una realidad social cada vez más dura que no se puede tapar con estadísticas dibujadas ni discursos de marketing económico.
