La CGT mostró su fuerza y el Gobierno pasó el debate de la reforma para febrero
“Este plan de lucha recién comienza”
La manifestación en contra de la pretendida reforma laboral fue contundente. “Si no somos escuchados, vamos a terminar en un paro nacional”, advirtieronLa Confederación General del Trabajo (CGT), la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la CTA Autónoma (CTA-A) encabezaron ayer una multitudinaria concentración en Plaza de Mayo para rechazar el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. La protesta contó, además, con la participación de movimientos sociales y estuvo marcada por las fuertes advertencias hacia el oficialismo ante la posibilidad de avanzar con cambios en el régimen laboral.
Durante el acto, que tuvo réplicas de menor y mayor intensidad en las principales ciudades del país, como Villa María, por ejemplo, dirigentes del sector cuestionaron el alcance de la iniciativa del Gobierno de Javier Milei y dejaron abierta la puerta a nuevas medidas de fuerza. “Este plan de lucha recién empieza y, si no somos escuchados, vamos a terminar en un paro nacional”, afirmó Octavio Argüello, uno de los tres secretarios generales de la CGT, al tomar la palabra frente a los manifestantes.
En la misma línea, su par Cristian Jerónimo sostuvo que la reforma “no aporta soluciones al mundo del trabajo” y advirtió que el texto “está redactado de manera regresiva, favoreciendo a las grandes corporaciones”.
“No beneficia a las Pymes ni genera empleo genuino; por el contrario, profundiza un modelo que excluye a jóvenes y mujeres”, remarcó el dirigente sindical.
Las críticas también apuntaron al contexto económico y social. Jorge Sola, el otro de los cosecretarios generales de la CGT, alertó sobre el deterioro del entramado productivo y laboral. “El tejido social se viene destruyendo desde hace dos años: cierra una empresa por hora y cientos de trabajadores pierden su empleo todos los meses”, señaló, al justificar la convocatoria a la movilización.
La protesta fue definida tras una reunión del Consejo Directivo de la CGT realizada a comienzos de semana, de la que participaron, entre otros, Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), Héctor Daer (Sanidad), Hugo Moyano (Camioneros), Sergio Romero (UDA) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias).
Allí se resolvió avanzar con un plan de acción contra la denominada Ley de Modernización Laboral, que introduce cambios en indemnizaciones, jornadas de trabajo, vacaciones, despidos y la implementación del banco de horas.
La movilización sumó, además, respaldos políticos. El gobernador bonaerense Axel Kicillof participó de la marcha y cuestionó duramente el proyecto. “No tiene un solo elemento que mejore las condiciones de los trabajadores”, afirmó, y agregó que tampoco cuenta con el aval del sector pyme, que –según indicó– atraviesa una situación crítica.
Cambio de estrategia
Ante semejante movida y tras la derrota parlamentaria en puntos que consideraba centrales del Presupuesto 2026, el Gobierno definió cambiar el proyecto original de reforma laboral y postergar su debate para febrero, en medio de las vacaciones.
Es que en el Senado el Gobierno pudo concretar su estrategia legislativa al pie de la letra: luego de una extensa jornada de expositores informativos en la que se iba a garantizar el dictamen mayoritario de reforma, anunció que prorrogará su tratamiento en sesión para una segunda etapa de las sesiones extraordinarias, en febrero de 2026, cuando su objetivo inicial era obtener una media sanción la próxima semana.
