ADIÓS A UN GRANDE

Falleció Héctor Alterio, pero nos quedan sus personajes

domingo, 14 de diciembre de 2025 · 08:22

Había nacido con la primavera el 21 de septiembre de 1929 como Héctor Benjamín Alterio Onorato. Tenía 12 años cuando falleció su padre y ese hecho marcó su personalidad. La timidez que empezó a aflorar desde ese momento era el reflejo más visible de un dolor que no conseguía mitigar.

Después de terminar sus estudios de arte dramático repartió su tiempo entre un empleo como corredor de Terrabusi (una experiencia seguramente decisiva para su consagratorio papel en La tregua) y su participación en la compañía Nuevo Teatro, uno de los grandes movimientos renovadores y comprometidos socialmente de la escena local en los años 60, creada por Alejandra Boero y Pedro Asquini.

Cuando empezaba a cosechar los frutos y a consolidarse también en el teatro, llegaron las amenazas y el forzado exilio: Alterio consiguió una semana de licencia en el teatro en donde estaba representando Sabor a miel y pudo viajar al País Vasco. En ese momento llegó al teléfono de su casa el primer llamado de la Triple A. Lo primero que pensó Alterio es que se trataba de una equivocación. “Yo estaba a 11.000 kilómetros y no podía volver a mi país. Al principio me causó risa. Pero cuando la Triple A empezó a matar gente; mi mujer, con mi hija de 6 meses y mi hijo de 2 años y medio, vinieron aquí para comenzar una aventura, incierta por cierto, pero afortunadamente superada”, recordó muchos años después en una entrevista con el diario español El País.

Se quedó obligado y triunfó sin ninguna obligación. Cuando pasaron la AAA y la dictadura, fue y vino cada vez que quiso. Cosechó aplausos, el Oscar de La historia oficial, el Oso de Plata de La Patagonia rebelde, y el afecto del público que lo recordará por sus personajes en Todo sol es amargo, La venganza de Beto Sánchez, Argentino hasta la muerte, El santo de la espada, La Maffia, Los siete locos, Camila, El crimen de Cuenca, El nido, El hijo de la novia... y siempre gritando a los cuatro vientos “la puta que vale la pena estar vivo”.