¿Sirven estas estrategias para la diplomacia?

Con el mameluco de YPF, Milei llegó a Noruega por el Nobel

Contrastó con el protocolo habitual de la diplomacia europea y generó un impacto inmediato en la prensa internacional. Acompaña la premiación de la venezolana Corina Machado
miércoles, 10 de diciembre de 2025 · 08:30

El presidente Javier Milei arribó ayer a Oslo, Noruega, para participar de la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz, que este año reconocerá a la dirigente venezolana María Corina Machado, una figura emblemática de la oposición al de Nicolás Maduro.

El viaje, de carácter relámpago, se inscribe en una intensa agenda internacional que coincide con el inicio de las sesiones extraordinarias del Congreso argentino. Desde el entorno presidencial remarcaron que la presencia de Milei tiene un fuerte gesto político y diplomático, en línea con su alineamiento con líderes y movimientos opositores a Maduro.

Machado será distinguida por su “incansable labor en favor de los derechos democráticos del pueblo venezolano y su lucha contra la persecución política”. La ceremonia se realizará en el Ayuntamiento de Oslo y contará con la presencia de los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; de Panamá, José Raúl Mulino; y de Ecuador, Daniel Noboa, según confirmaron las fuentes diplomáticas.

Uno de los detalles más comentados del arribo presidencial fue el atuendo elegido por Milei. En lugar del habitual traje formal, el mandatario descendió del avión vistiendo un mameluco de YPF, una decisión que generó sorpresa y comentarios en redes sociales. El diputado libertario Damián Arabia celebró el gesto al considerarlo una forma “disruptiva e innovadora de promocionar la Argentina en el mundo”.

Tras la ceremonia, Milei mantendrá reuniones bilaterales con el rey Harald V de Noruega a las 11.30, y con el primer ministro Jonas Gahr Støre a las 13.10, según la agenda oficial. Luego emprenderá su regreso a Buenos Aires en un vuelo especial programado para las 16, con arribo previsto al país a las 9.30 del jueves.

 

¿Sirve o no?

La llegada del presidente Javier Milei a Noruega enfundado en un mameluco de YPF desató sorpresa, desconcierto. La escena, más propia de una puesta performática que de una visita oficial, contrastó con el protocolo habitual de la diplomacia europea y generó un impacto inmediato en la prensa internacional. Más allá de la anécdota estética, el gesto vuelve a poner en debate la imagen institucional que proyecta la Argentina en un momento en que necesita transmitir estabilidad, seriedad y previsibilidad. Noruega es un actor central en materia de energía e inversiones, y un país que observa con especial atención los mensajes políticos que llegan desde Buenos Aires. El episodio fue leído como un desliz innecesario, y que no aporta al posicionamiento externo del país. En lugar de reforzar una visión estratégica, el presidente quedó envuelto en una escena que alimenta la percepción de improvisación y excentricidad, justo cuando la Argentina requiere señales más sólidas hacia el mundo.