Datos de la cruda realidad con la austeridad en la piel

En dos años, la economía se desploma: cierran empresas y se pierde trabajo

Sigue estancado, en la etapa del sacrificio inicial, el plan de estabilización de Javier Milei y Luis Caputo. Todavía no hay noticias del crecimiento prometido
lunes, 1 de diciembre de 2025 · 08:27

Mientras el sector financiero saca provecho de la asistencia estadounidense y grandes multinacionales se preparan para cobrar los beneficios del RIGI, la economía real se desploma. En menos de dos años cerraron más de 19 mil empresas y se perdieron más de 276 mil puestos de trabajo registrado.

A la vez, el consumo cae en todas las actividades y los niveles de morosidad aumentan. El ministro del Interior, Diego Santilli, trajina reuniones en busca de apoyo para la agenda de reformas que impulsa el Gobierno nacional, en Misiones fue recibido con voluntad de diálogo, pero también con una lista larga de reclamos bien fundamentados.

El opaco salvataje de EE.UU., del que poco se sabe y nada se informa, mantiene a flote al programa de estabilización que lleva adelante el Gobierno nacional mientras la economía real, que es la que marca el rumbo de las empresas, los productores y de la gran mayoría de la gente, sigue estancada en un contexto de extrema austeridad en el que la supervivencia es la máxima aspiración.

 

Los números lo dicen todo

Los números de la fría estadística oficial reflejados en distintos informes, como el más reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), dan cuenta de la magnitud de la crisis. Desde que asumió Milei hasta agosto último, 19.164 empresas cerraron sus puertas y se perdieron 76.292 empleos registrados, la mayoría de ellos en el sector privado.

En las últimas semanas se conocieron algunos casos de alto impacto, especialmente en el rubro electrodoméstico. El miércoles último, Whirlpool confirmó el cierre de su planta en Pilar con 220 despidos, que se suman a las 400 suspensiones de trabajadores de la firma Electrolux de Rosario y 150 despidos en la planta de Newsan en Tierra del Fuego.

La seguidilla de malas noticias no discrimina lugar geográfico ni actividad. Solo en esta semana, Essen informó 35 desvinculaciones en Venado Tuerto, Georgalos anunció la suspensión de 600 trabajadores en Victoria y TN Platex dispuso el cierre de un sector en su establecimiento de Monte Caseros, afectando temporalmente a 20 operarios.

La industria sigue acumulando víctimas del plan de sustitución de producción nacional por importaciones que ejecuta el Gobierno nacional para evitar que la inflación se dispare.

Dana, en San Luis, dispuso el cierre de su planta el 20 de noviembre con 50 despidos, en paralelo al cierre de una sucursal de Frávega en Temperley. En La Rioja, Luxo y Vulcalar confirmaron el cierre de plantas con despidos, y en Bahía Blanca, la mayorista Yaguar clausuró una de sus sucursales. Antes, el 13 de noviembre, Textilana había suspendido a 175 trabajadores, mientras que La Suipachense, histórica firma láctea de Suipacha, tuvo su quiebra decretada.

A esto se sumaron cierres de sucursales de Easy en el Conurbano bonaerense y nuevos recortes en el sector tech, que incluyeron despidos en Globant, Salesforce y Tienda Nube. Entre fines de octubre y principios de noviembre, Ualá también formalizó más de 100 desvinculaciones.

Misiones no es ajena a esta realidad. El Hipermercado Libertad de Posadas está reduciendo sus operaciones y despidiendo personal. En lo que va del año cesantearon a unos 40 trabajadores, de acuerdo con información del Centro de Empleados de comercio local, y proyectan trabajar con un plantel de no más de 70 empleados, de los 200 que empezaron 2025 como empleados del Libertad.

 

En todo el país

La crisis repercute en todo el territorio nacional porque no responde a causas que puedan atribuirse a las administraciones provinciales ni a particularidades de alguna región. La crisis es el resultado lógico y esperable de un programa económico nacional que propone resignar actividad a cambio de evitar una nueva estampida inflacionaria o una corrida cambiaria.

Ni al ministro de Economía, el trader Luis Caputo, ni al presidente Milei les interesa desarrollar políticas para la industria o la producción. Están convencidos de que su trabajo se limita a cerrar prolijamente en Excel del superávit fiscal, aunque ello implique generar incentivos para la destrucción de las empresas y el empleo.

Frente a esto, el poder de acción que tienen las provincias para morigerar los efectos negativos de las políticas nacionales en sus territorios es muy acotado, por no decir nulo.

Por ejemplo, Misiones puede instrumentar programas como los “Ahora” para reactivar el consumo, pero sus resultados serán limitados mientras el programa económico nacional consista en reducir el poder adquisitivo de la gente para evitar que la demanda impulse a la inflación.

Algo parecido puede decirse del sector productivo. Poco o nada podrán hacer las provincias por defender a sus productores mientras el Gobierno nacional siga haciendo lo posible para que los precios de las materias primas sean cada vez más bajos al mismo tiempo que convalidan aumentos constantes en costos relevantes para la producción como los combustibles y la energía.

 

Consumo en picada

Los cierres y despidos en empresas que dependen del comercio masivo se explica por el derrumbe de la demanda. La política nacional que consiste en secar la plaza de pesos para reducir la presión sobre el dólar y los demás precios de la economía tiene un correlato directo en el consumo.

Según datos que el INDEC difundió esta semana, las ventas en supermercados de todo el país cayeron en septiembre por sexto mes consecutivo. En Misiones se registró en el noveno mes del año una reducción interanual de 9,3%, la más alta de todo el país.

El análisis acumulado tampoco trae buenas noticias. Entre enero y septiembre, Misiones registra una caída real del 2,7% frente al mismo período de 2024. Sin embargo, la comparación más alarmante es la de los últimos dos años: contra 2023, antes del cambio de Gobierno, la provincia exhibe una merma del 27,7%, ubicándose como la segunda con peor desempeño del país, solo por detrás de Formosa.

La política cambiaria que consiste en mantener un dólar artificialmente bajo -sostenido en esta etapa gracias al swap con Estados Unidos- para anclar a la inflación generó un atraso cambiario que perjudica a los exportadores, pero también al comercio de frontera.

Lejos quedaron los días en los que paraguayos y brasileños cruzaban en masa a comprar en algún comercio de Misiones y ahora son los misioneros los que cruzan fronteras para hacer rendir su dinero.