Tras reglamentar la Ley Bases

Milei redobla su política de destrucción del Estado

Federico Sturzenegger adelantó que ahora se va a “acelerar la motosierra”, se implementarán “mecanismos antiñoquis”, y habrá menos control del Estado
martes, 6 de agosto de 2024 · 08:49

A través de posteos en la red social X, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, anunció que, a partir de ayer, el Gobierno redobló su política de destrucción del Estado mediante la privatización de empresas, el cierre definitivo de organismos descentralizados, la reformulación en la contratación de empleados públicos y sanciones a aquellos que adhieran a medidas de fuerza, entre otros puntos.

Además -y  como si fuera poco- hizo una cerrada defensa del gobierno de Javier Milei y salió a disentir públicamente con los cuestionamientos que Mauricio Macri le hizo al Gobierno: “Mauricio no logró hacer en cuatro años lo que Javier lo hizo en un mes”, desafió. El mensaje del funcionario, que durante tres gobiernos se desempeñó como empleado transitorio de un Estado que él mismo endeudó y que ahora quiere desarticular fue lanzado al éter como aclaratoria del Decreto 695/2024 que oficializó varios aspectos de la mentada Ley Bases votada por el Congreso.

Allí, Sturzenegger sintetizó los lineamientos de las políticas que activará su ministerio sobre la base de tres ejes: “Acelerar la motosierra” que Milei blandió durante la campaña, restringir la contratación de empleados públicos e implementar un sistema de castigos y “mecanismos antiñoquis”, y liberar del control del Estado a las empresas a través un sistema de autorizaciones automáticas.

 

Más motosierra

Respecto de la velocidad de la “motosierra”, Sturzenegger anunció que el primer organismo en amputarse será el INADI. “Se cierra definitivamente” ese instituto que evaluaba y delineaba políticas públicas contra la xenofobia y el racismo, sentenció. Lo mismo ocurrirá en empresas alistadas como sociedades del Estado y que el Gobierno convertirá en sociedades anónimas, como paso previo a su privatización.

Sturzenegger se jactó de que, a partir de ahora, su ministerio tendrá la potestad de impulsar “la privatización de un conjunto de empresas”. No obstante, no dio detalles sobre cuáles serán las primeras en caer.

Eso sí, ratificó que, tanto el presidente como el ministro de Economía, Luis Caputo, “apoyan muchísimo la agenda de desregulación que estamos poniendo en marcha”.

 

Castigar a trabajadores

La otra área sobre la que caerá la espada de Damocles desreguladora será en el empleo público. “La gente le pidió a Milei que no haya ñoquis”, definió. Y hasta se jactó de los despidos masivos: “El Estado está en un proceso de achicamiento y ya se ha producido una reducción del empleo público de más de 20 mil agentes”. En este tema, anunció la modificación de la Ley de Empleo Público 25.164, que apuntará “fortalecer el régimen disciplinario”. Es decir, a vigilar y castigar al trabajador público que adhiera a huelgas, esté afiliado a un partido político o desarrolle alguna actividad sindical.

Como si fuera poco, habrá libertad para que “el personal pueda ser puesto en disponibilidad” cuando se considere necesario. O sea: despidos sin justificativos. El trabajador “cobrará el sueldo por un período de 12 meses” y después su suerte quedará librada a la buena de Dios. El ministro explicó que, a partir de ahora, quien quiera trabajar en el Estado deberá rendir “un examen objetivo de competencias” cuyo resultado “lo determinará una computadora” y no una persona.

 

Otorgar a privados

Por último, Sturzenegger confirmó que entró en vigencia el plan que habilita al Gobierno a dar luz verde a negocios inmobiliarios con bienes del Estado. Se trata del “silencio positivo” incluido en la reforma de la Ley de Procedimiento Administrativo. “Ante un pedido de autorización -posteó el funcionario-, si el Estado no se expide en un plazo de tiempo determinado, quien lo solicita queda automáticamente autorizado”. O sea, a quedarse, por ejemplo, con un terreno.

Lo que no dice es que con este sistema el Estado prácticamente podría regalar con disimulo un bien a quien se lo pida.