Estaba condenado a prisión perpetua en múltiples causas por delitos de lesa humanidad

Murió el genocida Miguel Etchecolatz

Tenía 93 años y fue director de la Policía Bonaerense y mano derecha del general de brigada Ramón Camps
domingo, 3 de julio de 2022 · 08:43

El exdirector de la Policía Bonaerense y mano derecha del general de brigada Ramón Camps, durante la última dictadura cívico militar, Miguel Osvaldo Etchecolatz, falleció ayer a los 93 años, y su figura será recordada en la historia argentina por ser uno de los principales responsables y ejecutores del período más oscuro del país.

Etchecolatz murió a las 5.30 en la Clínica Sarmiento de la localidad bonaerense de San Miguel, donde se encontraba internado con custodia policial. Tenía múltiples condenas a prisión perpetua, por diversos crímenes de lesa humanidad. La novena condena a cadena perpetua le llegó en mayo de este año, cuando el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata lo condenó por los secuestros y torturas de siete personas en el excentro clandestino de Pozo Arana, entre ellas el albañil Jorge Julio López, y los asesinatos de cuatro de esas víctimas, entre ellas Francisco López Muntaner, uno de los estudiantes secuestrados en La Noche de los Lápices.

Su nombre quedó asociado también con la desaparición de López, en plena democracia, luego que la declaración judicial del albañil en 2006 como testigo fuera determinante en una causa en contra del expolicía, y por la cual fue condenado a reclusión perpetua.

 

Repercusiones

La asociación Abuelas de Plaza de Mayo afirmó  Etchecolatz  "mantuvo el pacto de silencio hasta el último día" y murió sin decir "la verdad sobre el destino" de tantos desaparecidos durante la dictadura militar.

"Condenado por centenares de crímenes de lesa humanidad, a los 93 años, murió el genocida #Etchecolatz que hasta el último día mantuvo el pacto de silencio. Se lleva la verdad sobre el destino de nuetrxs hijxs y nietxs, pero logramos justicia y memoria para sostener el #NuncaMas", afirmó en su cuenta de Twitter el organismo que encabeza Estela de Carlotto.

En tanto, la referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, sostuvo que Etchecolatz falleció "sin arrepentirse de todos los crímenes que cometió y sin decir nada sobre Julio López" y consideró que "jamás va a descansar en paz".

"Efectivamente, se ha ido sin arrepentirse de todos los crímenes que cometió y sin decir nada sobre Julio López. Fue, es y será un ser despreciable, estoy segura de que jamás va a descansar en paz", afirmó Almeida en declaraciones para C5N.

Asimismo, dirigentes políticos, sociales y de organismos de derechos humanos lamentaron que Etchelotatz haya muerto sin decir ante la Justicia el destino de muchos de los desaparecidos durante la última dictadura militar, aunque destacaron el hecho de que haya estado en cárcel común hasta su fallecimiento.

"Murió Etchecolatz, estuvo en una cárcel común hasta el último de sus días. Logramos que se lo condene por genocidio. Nunca dijo el destino de Clara Anahí Mariani ni de los desaparecidos y se le garantizó impunidad en la desaparición de Julio López", escribió la diputada nacional del Frente de Izquierda (FIT), Myriam Bregman.

Por su parte, el ministro de Ambiente y nieto restituido, Juan Cabandié, afirmó que "los genocidas se siguen muriendo sin revelar sus secretos, sin decirnos dónde están ni qué hicieron con nuestros familiares y compañeros desaparecidos. Ni olvido ni perdón".

La legisladora porteña y también nieta restituida, Victoria Montenegro, aseguró que Etchecolatz fue "uno de los torturadores más nefastos de la dictadura. Entre tantos crímenes, responsable de la desaparición de Julio López. Hoy (por ayer) murió condenado, como lo que fue, un asesino repudiado por el pueblo".

A su turno, el diputado nacional por el Frente de Todos y titular de la CTA, Hugo Yasky, afirmó que "el genocida de Etchecolatz condenado por delitos de lesa humanidad,  murió en una cárcel común. Justicia" y añadió: "Se llevó con él información clave de nuestros compañeros y no tendremos Verdad. Queda en nosotros seguir luchando por la Memoria".

En esa misma línea, el subsecretario de Derechos Humanos bonaerense, Matías Moreno, dijo: "Murió Etchecolatz como debía ser, en una cárcel común juzgado y condenado por genocidio", recordó que "tenía cinco prisiones efectivas por sus crímenes de lesa humanidad" y dijo que "hace poco se conocía que el Tribunal de Casación le había dado domiciliaria en una sola causa, que no se había hecho efectiva".

La senadora bonaerense Teresa García (Frente de Todos) compartió la noticia y agregó: "Tuvo un juicio justo".

En la misma línea, la dirigenta  del MST, Vilma Ripoll, señaló: "Murió el genocida Etchecolaz y nunca dijo dónde está Julio López, ni Clara Anahí. Con la movilización logramos que sea en cárcel común. ¡A dónde vayan los iremos a buscar!".

Para la diputada porteña del FDT, Mara Brawer, "murió un asesino criminal y genocida y lo hizo cumpliendo su condena a prisión perpetua en una cárcel común. Si existe el infierno, ese será su destino final".

Por su parte, el legislador porteño FdT, Claudio Morresi, coincidió en resaltar que el represor fallecido "pudo tener algo de valentía y decir que había hecho con sus víctimas, pero prefirió ser el cobarde represor que fue siempre".

Etchelotatz estaba casado y tenía tres hijos; una de ellas, Mariana, pidió y obtuvo el cambio de apellido en un acto de repudio a lo que hizo su progenitor tanto en su rol policial como por la violencia que ejercía al interior de su familia, donde su sola presencia sembraba el terror; ya como Mariana Dopazo no dudó en calificar a su padre como "la encarnación del mal en todos los ámbitos".