Informe del INDEC sobre la canasta alimentaria en mayo

Hicieron falta $98.676,85 para no ser pobre y $44.498,60 para no ser indigente

Cien mil pesos es hoy la cifra para que una familia pueda sobrevivir al límite, de acuerdo a los datos del INDEC. La mitad de ese monto solo alcanza para ser indigente
miércoles, 22 de junio de 2022 · 08:31

Los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) señalan que un grupo familiar compuesto por dos adultos y dos menores necesitó, durante el pasado mes de mayo, percibir ingresos por $98.676,85 para no caer debajo de la línea de la pobreza.

De esta manera, contrastando con los resultados obtenidos durante el último mes de abril, la canasta básica alimentaria subió el 4,5%.

 

Entre indigencia y pobreza

De acuerdo a estos, el INDEC concluyó que un grupo familiar como el mencionado debió disponer de no menos de $44.498,60 durante el mes pasado para no caer en la indigencia, es decir, poder contar, por lo menos, con un plato de comida por día, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Cabe precisar que en el cálculo del costo de la Canasta Básica Total (CBT), además de los alimentos, también se contempla el dinero necesario para poder comprar alguna indumentaria y los gastos de transporte.

En conclusión, el grupo familiar necesitó, en mayo, de $98.676,85 para no caer debajo de la línea de la pobreza. Mientras tanto, una familia integrada por dos adultos y dos menores, recién pudo superar el umbral de la indigencia si cobró 44.498,60 pesos.

De esta forma, durante los primeros cinco meses del corriente año, la canasta total acumuló un aumento de 30,9%, mientras que la canasta alimentaria subió 35%, frente a una la inflación general de 29,3% en el mismo período.

En tanto, si se observa lo que se necesitó entre mayo de 2021 y el mes pasado (es decir, durante los últimos 12 meses), el costo de la Canasta Básica Alimentario avanzó un 62.3%, mientras que la Canasta Básica Total se elevó un 54,7%.

 

Grave contexto

Estos datos deben contextualizarse con otra realidad emergente y cada vez más grave, como es la falta de trabajo, la carencia de viviendas y, sobre todo, las enormes dificultades para acceder al cuidado de la salud y la educación.

Tal como se conoció durante los últimos meses, más del 40% de la población argentina, en la que se encuentra gran cantidad de niños, está sumergida en la pobreza y hay familias que, por ejemplo, no puede asegurar que vayan a comer en las próximas horas.