A 40 años - El hecho se registró un 2 de mayo de 1982, durante la guerra de Malvinas
Veteranos del ARA General Belgrano navegan hacia el sitio del hundimiento
Embarcaron ayer por la tarde en el rompehielos Almirante Irízar para llegar al punto del Atlántico Sur donde fueron atacados por un submarino británicoVeteranos sobrevivientes del hundimiento del crucero General Belgrano embarcaron ayer por la tarde en el rompehielos Almirante Iríizar para navegar rumbo al punto del Atlántico Sur en el que ese buque fue torpedeado y hundido por el submarino británico HMS Conqueror, el 2 de mayo de 1982, durante la guerra de Malvinas.
A 40 años del hundimiento del ARA General Belgrano (C-4), que costó la vida de 323 marinos argentinos, el Ministerio de Defensa tomó la iniciativa de homenajear a su tripulación en el lugar de su naufragio con algunos de los más de setecientos hombres que sobrevivieron.
La comitiva de veteranos, militares y funcionarios, encabezada por el ministro de Defensa, Jorge Taiana, embarcó en el rompehielos Almirante Irízar pasadas las 15 en la ciudad fueguina de Ushuaia, con el objetivo de llegar al punto 55°24'S 61°32'O, a unos 160 kilómetros al sur de la Isla de los Estados, hoy antes de las 16, horario en el que se cumplirían 40 años del impacto de los torpedos británicos en el buque argentino.
El ataque al crucero permitió a los británicos tener la superioridad naval en la zona y generó una polémica en ambos países, al haberse producido fuera del área de exclusión establecida por el gobierno inglés alrededor de las Islas Malvinas.
Cerca de las 20 del 1 de mayo de 1982, mientras navegaba cerca de Isla de los Estados, el General Belgrano había recibido órdenes para sumarse a una maniobra de pinzas que se abalanzaría contra los británicos desde el sur. El portaaviones Veinticinco de Mayo lideraría el otro brazo de la operación.
Pero este plan fue cancelado por las condiciones que impedían operar a los aviones embarcados en el portaaviones y el crucero emprendió el regreso en sentido al continente.
El submarino HMS Conqueror comenzó a seguir al General Belgrano el 1 de mayo por la mañana y, después de recibir autorización del gobierno de la premier Margaret Thatcher, disparó los dos torpedos que hundieron al crucero argentino a las 16 del 2 de mayo de 1982.
A las 16.02, mientras los artilleros que se encontraban de guardia probaban algunos mecanismos y la Torreta II buscaba posibles blancos en el horizonte, el General Belgrano se sacudió violentamente como consecuencia de una poderosa explosión, seguida del cese inmediato de energía e iluminación, que paralizó a los 1.093 tripulantes.
Este fue el primero de los tres torpedos MK-813 lanzados por el Conqueror desde una distancia de unos 5 kilómetros. Unos momentos después, el segundo torpedo produjo una nueva explosión, a la altura de la proa de la nave.
Este nuevo impacto provocó el desprendimiento de 12 metros de la proa del buque, que inmediatamente comenzó la inclinación a babor y hacia las 16.05 se dio la orden de zafarrancho de siniestro.
A las 16.23, el comandante Héctor Bonzo dio la orden de abandonar la nave; la marejada que había en ese momento dificultó la visión y la comunicación entre las balsas, por lo cual algunas quedaron sobrecargadas con 30 personas y otras subocupadas con no más de tres marinos.
A las 16.50, la escora de 60° preanunciaba el hundimiento, y en 10 minutos, el crucero fue engullido por las aguas, aproximadamente en el punto 55°24'S 61°32'O del océano Atlántico.
Una vez que la noticia del hundimiento de la nave llegó al continente, se dispuso un operativo de rescate que se extendió hasta el día 9 de mayo, verificando la imposibilidad de que quedaran más supervivientes o cadáveres en la zona.
Los buques recogieron un total de 793 de los 1.093 tripulantes, de los que resultaban 23 fallecidos en las balsas, y otros 300 en el propio naufragio.
Estudios de especies marinas reafirman la soberanía argentina sobre Malvinas
Un equipo de investigadores del Conicet destaca que las aguas adyacentes a las Islas Malvinas conforman un único sistema marino junto al resto del mar Patagónico, a partir de estudios sobre el comportamiento de aves y mamíferos en el mar, lo cual reafirma la soberanía argentina sobre el archipiélago.
“Nuestros resultados, junto con otros provenientes de distintos sitios de estudio, nos llevan a reafirmar el concepto de unidad ecológica para las aguas adyacentes a Malvinas y el resto del mar Patagónico”, sostiene Flavio Quintana, del Centro Nacional Patagónico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CENPAT-Conicet), con sede en Puerto Madryn, Chubut, donde investiga la conducta de diferentes especies de aves y mamíferos marinos.
“Durante su permanencia en el mar, estas especies no reconocen ningún tipo de límite jurisdiccional y sus necesidades ecológicas son las mismas, independientemente de si sus sitios de cría se encuentran sobre la costa continental o insular. Las aves y los mamíferos marinos del mar Patagónico utilizan sus aguas integrando su significancia ecológica”, agrega Quintana. Según el investigador, en las costas de la Patagonia continental y en las Malvinas se reproducen básicamente las mismas especies de aves y mamíferos marinos.
