En vuelos provenientes de Estados Unidos y Rusia
El país recibió más de un millón de vacunas
Las 843 mil dosis de AstraZeneca y 609 mil Sputnik V arribaron ayer al Aeropuerto Internacional de EzeizaMás de un millón de vacunas llegaron ayer al Aeropuerto Internacional de Ezeiza en dos vuelos, uno de ellos proveniente de los Estados Unidos y el otro de la Federación Rusa. Los fármacos permitirán continuar el plan de vacunación nacional contra el coronavirus.
A las 18.40 arribaron 843.600 dosis de vacunas AstraZeneca desde Miami en un vuelo operado por Latam Cargo Colombia, que había despegado desde el aeropuerto ubicado en la península de Florida a las 9.28 de ayer.
Esta partida es la primera del contrato con AstraZeneca de las vacunas, cuyo principio activo se produjo en la Argentina y culmina su proceso en México.
En tanto, a las 18.52 aterrizó el Airbus 330-200 de Aerolíneas Argentinas, que trajo desde Moscú una partida de 609.965 dosis del componente 1 de la Sputnik V, carga que fue recibida por el presidente de la compañía, Pablo Ceriani.
La aeronave había despegado el sábado a las 2.32 desde Ezeiza y llegó al aeropuerto internacional de Sheremetievo a las 23.43 (17.43 en Argentina) y emprendió el regreso desde el mismo lugar a las 5.20 las (23.20 en Argentina), para arribar esta tarde a Buenos Aires, luego de una escala técnica en el aeropuerto de Fiumicino, Roma.
El domingo llegaron otras 204 mil vacunas AstraZeneca que forman parte del mecanismo COVAX de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que en los últimos dos días se recibieron un total de 1.657.565 vacunas.
De acuerdo con los datos del Monitor Público de Vacunación, el registro online que muestra en tiempo real el operativo de inmunización en todo el territorio argentino, hasta ayer por la mañana fueron distribuidas 12.612.752 vacunas, de las cuales 11.149.468 ya fueron aplicadas: 8.735.231 personas recibieron la primera dosis y 2.414.237 completaron el calendario de vacunación.
Falleció por COVID una joven de 22 años
La muerte de una joven de 22 años por coronavirus, quien debió esperar en el pasillo de un hospital de Santa Fe una cama para ser atendida, causó conmoción y a la vez desnudó la saturación del sistema sanitario a causa del avance de la pandemia.
Lara Arreguiz, estudiante de Ciencias Veterinarias en la ciudad de Esperanza, era insulinodependiente y murió el viernes pasado a causa de una pulmonía bilateral derivada de su cuadro de coronavirus.
Su madre, Claudia Sánchez, contó que “en un primer momento los médicos sospecharon que podía estar cursando la enfermedad, pero la enviaron a su casa debido a que no tenían medios para atenderla”. El lunes pasado la chica fue nuevamente llevada a un centro asistencial, donde la hisoparon, le realizaron otros estudios y volvieron a enviarla a su casa.
Luego, con el empeoramiento de su estado general, su familia la trasladó hasta el nuevo Hospital Iturraspe, donde tuvo que esperar en el pasillo.
“Ingresamos, nos hicieron anotarnos. Lara ya estaba muy descompuesta; se ahogaba”, dijo su madre a Radio Aire de Santa Fe. La mujer sostuvo que insistió tres veces en Admisión para que los hicieran pasar porque la joven se desmayaba y, tras ser atendida por una enfermera, salió del consultorio y se quedó en un pasillo, donde aguardaban otras personas.
“Me dijo que quería acostarse y le pregunté al de Seguridad si podía recostarse en una camilla del pasillo, pero nos dijo que no”, añadió Sánchez, quien contó luego que su hija se acostó en el piso y que una señora les prestó su campera para protegerla del frío.
La mujer dijo entender “el colapso sanitario”, pero expresó su dolor por “haberla visto tirada en el piso sin respirar y que nadie haga nada”.
Tras el paso de algunas horas, la chica fue derivada a una sala del viejo Hospital Iturraspe, que quedó desocupado por la inauguración del nuevo y fue acondicionado para tratar pacientes de coronavirus.
La última vez que Sánchez vio a su hija fue al momento de ser trasladada en una ambulancia: “No la vi más, no pude visitarla; solo iba su padre, que ya había tenido COVID y lo dejaban verla desde una ventana”.
En los días siguientes los médicos pudieron controlar la glucemia, pero el coronavirus dañó sus pulmones, por lo cual fue llevada a la sala de cuidados intensivos, donde murió en la madrugada del viernes tras sufrir tres paros.
La joven no había recibido aún la vacuna, estaba inscripta como persona de riesgo, pero todavía no le habían notificado su turno.
