Pandemia de coronavirus

Científicos argentinos crearon un horno que permite descontaminar y reutilizar barbijos

domingo, 2 de agosto de 2020 · 13:31

Un grupo de profesionales del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales del Conicet (Ipatec) y la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) crearon un horno para la reutilización de barbijos, que permite descontaminar más de cien tapabocas por hora, en un trabajo conjunto con el área de Ingeniería de Groupe PSA Argentina.

"La iniciativa surgió a raíz de un informe que realizó el Ipatec en relación a la importancia de usar barbijo en la vía pública como medida complementaria para mitigar el contagio del coronavirus", señaló el reconocido doctor en Biología y director del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geo ambientales (Ipatec), Diego Libkind.

Ese primer informe, que contenía también algunos consejos y recomendaciones sobre formas de confección, uso y reutilización de barbijo, y la decisión de la provincia de Río Negro de implementar luego el uso obligatorio de tapabocas fueron el disparador al que se sumaron luego otros actores.

Según el científico, hay varias formas de descontaminar los barbijos y una de ellas implica obviamente la aplicación de calor: por esa vía se planteó un trabajo conjunto entre ingenieros, técnicos y diseñadores de la empresa Peugeot junto con ingenieros y microbiólogos del Ipatec para diseñar un horno que cumpliera ese rol sanitizante.

Este horno, a través del calor seco cercano a ochenta grados y un sistema conectivo, que le permite que la temperatura sea homogénea en todos los puntos del compartimento, puede descontaminar más de cien barbijos por hora, resolviendo la higiene y el cuidado del ambiente al mismo tiempo para los empleados de la empresa.

"Gracias a esta interacción, lo que se planteó fue tratar de hacer un diseño de bastante fácil acceso, sin complejidades tecnológicas pero eficaz, y dejando los datos más importantes del equipo abiertos para que cualquier interesado, empresa o individuo, lo pueda utilizar para hacer su propio horno de reutilización", dijo el biólogo.

Por otro lado se planteó que la empresa fabricará un número mayor de los hornos de los que necesita, para donar los restantes a instituciones públicas: "Ese fue el acuerdo del intercambio", aseveró Libkind.

"La fabricación del horno quedará en manos de la empresa y no del Ipatec, pero poniendo a disposición tanto los planos como los detalles del diseño de manera que cualquiera pueda replicarlo sin más costo que el de los materiales y la fabricación en sí", agregó el investigador.

Mientras un instituto del Conicet y de la CONEA en Bariloche van a certificar que los ciclos de calor que se le va a imponer con estos hornos efectivamente no perjudiquen la mecánica de los barbijos de mayor demanda en salud, que son los N95, y definir un número máximo de reutilizaciones posibles para este tipo de barbijo.

"Con esta información y estos protocolos que surgirán de este estudio se podrá donar, seguramente, no solo el equipo, sino la forma de uso y la certificación de efectividad a las instituciones de salud que requieren mayor rigurosidad", agregó a Télam el científico.

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