El presidente se refirió al control estatal de la cerealera

Fernández: “Así como está, Vicentin va rumbo al precipicio”

El jefe de Estado habló sobre la deuda. Dijo que busca resolver este tema "para la Argentina" y para que la próxima administración pueda cumplir con obligaciones "razonables" y no con "la locura" que dejó la gestión macrista
domingo, 14 de junio de 2020 · 08:30

El presidente Alberto Fernández sostuvo ayer que "el único camino" que hay para la empresa Vicentin es la expropiación, porque "así como está va rumbo al precipicio", mientras aclaró que "el planteo que hizo siempre" la compañía es que el Estado "se haga cargo".

"No quisiera que el Estado tenga que intervenir, pero en este caso estamos hablando de un sector sensible de la economía, como el cerealero. Estamos trabajando en defensa del productor que quedó colgado, que nadie le está pagando ni dando respuestas", argumentó el mandatario.

En ese sentido, el jefe de Estado insistió: "Si no nos metemos, estamos favoreciendo la concentración de ese mercado", por lo que enfatizó: "El único camino que tenemos es el de la ley de expropiación".

"El planteo que hizo siempre Vicentin es que el Estado se haga cargo de la empresa. Lo que pretenden es que no lo haga de este modo", aclaró. "No es quedarse con la empresa, es rescatar a la empresa, porque así como está va rumbo al precipicio", reiteró Alberto Fernández en LT3, de Rosario.

Según consideró, "la bomba explotó hace tiempo, cuando Vicentin dijo que no podía pagar a los productores, que era imposible cumplir con sus compromisos financieros y se presentó en concurso de acreedores".

"Desde que soy presidente, los santafesinos me hablan del problema de Vicentin, de la cantidad de productores que dejó colgados sin poder pagarles, de los créditos que tomó y que no se pueden pagar", puntualizó y afirmó que se trata de "un tema que se está estudiando hace tiempo".

Fernández alertó que "la situación se agrava porque nadie pone un centavo en Vicentin y los productores dejaron de confiar".

"La queremos rescatar porque hay solo siete cerealeras en la Argentina y cuatro son extranjeras", subrayó.

"Está muy débil y se puede caer. No solo se puede caer la cerealera, sino que puede arrastrar a la quiebra a un conjunto de empresas", advirtió.

 

La deuda

Por otra parte, el presidente subrayó  que busca resolver la deuda "para la Argentina" y para que la próxima administración "tenga que cumplir obligaciones externas razonables" y "no la locura" que dejó la gestión de Mauricio Macri.

Además, reconoció que le pidió "ayuda" al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para "hablar con algunos acreedores que él conoce y tomó cartas en el asunto".

"No quiero resolver el problema de la deuda para el Gobierno de Alberto Fernández, sino para la Argentina, para que quien me suceda no tenga que pasar por lo que estoy pasando yo y tenga que cumplir obligaciones externas razonables, no la locura que nos dejaron a nosotros", remarcó.

 

El espía Leandro Araque declaró ante la bicameral de Inteligencia

El expolicía de la ciudad de Buenos Aires y agente orgánico de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Leandro Araque, admitió en la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia, que reportaba y se reunía con la coordinadora de Documentación Presidencial, Susana Martinengo. Además declaró que la funcionaria, de estrecha confianza de Mauricio Macri, conocía perfectamente que estaban siguiendo al vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli. El argumento era que lo investigaban por enriquecimiento ilícito, pero Araque dejó caer otros dos datos asombrosos: que el entonces presidente desconfiaba de Santilli porque era "moyanista" y que en el espionaje había incluso una razón personal. Dijo, además, que siguió a Emilio Monzó, a Nicolás Massot y al periodista Rodis Recalt, aunque a este último se negó a robarle el celular como le pedían.

Para declarar ante la bicameral, Araque tuvo que pedir el levantamiento del secreto al que lo obliga ser exagente orgánico de la AFI. La autorización la delegó el presidente de la Nación  en la titular de la Central de Inteligencia, Cristina Caamaño, quien lo relevó del secreto. La razón es que se trató de ilegalidades y que por lo tanto la AFI no puede encubrir delitos.

Araque contó que efectivamente el grupo se reunía con Susana Martinengo, una funcionaria de máxima confianza de Macri, al punto que estuvo con el expresidente en la secretaría privada durante los años que estuvo al frente del Gobierno porteño. El espía dijo que se encontraban para cenar y en distintos lugares de la ciudad porque otro integrante del grupo, Jorge Sáez, era amigo de la mujer. Sin embargo, parece que no hizo referencia a sus visitas a la Casa Rosada.

Momentos tensos se vivieron cuando Araque contó de los seguimientos a los hombres de Cambiemos, dado que en la bicameral hay legisladores de esa fuerza. Mencionó en concreto a Monzó, Massot y Santilli, "trabajos" que hizo personalmente. Lo asombroso es que, según Araque, en algún momento las órdenes también las daba Martín Terra, amigo del titular de la AFI, Gustavo Arribas. Terra, que trabajaba en la central de espías, es el exmarido de Analía Maiorana, actual esposa de Santilli.

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